La quimioterapia y las uñas

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Así como la quimioterapia afecta al cabello debido a que las células de los folículos capilares se dividen rápidamente, también hace lo mismo con las uñas.

Es posible que veas una línea en la uña que se relaciona con el ciclo de quimioterapia. Esta línea no es permanente y desaparecerá con el crecimiento de la uña, normalmente en alrededor de seis meses. Incluso pueden aparecer varias líneas y hendiduras que marcan los diferentes ciclos de la quimioterapia.

Las uñas pueden pigmentarse o descolorarse. Pueden tornarse más quebradizas, por lo que no crecerán como solían hacerlo y podrían tender a quebrarse con mayor facilidad.

Es posible que el área que rodea el lecho ungueal se reseque y las cutículas se deterioren. No debes arrancar ni quitar la cutícula blanda. Córtala cuidadosamente con unas tijeras para uñas que estén LIMPIAS.

Es posible que la uña al final se despegue del lecho ungueal. A pesar de que esto es también reversible, necesitas ser muy cuidadosa por dos razones. Primero, la uña queda más vulnerable y puede caerse. Segundo, debido a que la uña no se encuentra firmemente adherida al lecho ungueal, puede dar lugar al ingreso de bacterias. Así que debes asegurarte de tener una higiene excelente a fin de evitar infecciones.

El cuidado de las uñas es prioritario en la prevención del linfedema (en inglés), una afección que se presenta cuando los líquidos linfáticos se acumulan en los tejidos blandos del brazo y provocan inflamación. Si has tenido una disección de ganglios linfáticos de la axila (con mastectomía o lumpectomía), debes prestar especial atención a las lesiones en las uñas, como respigones, cortes o quemaduras en las manos o en los dedos, ya que estas puedan provocar infecciones. Obtén más información sobre otras formas de evitar el linfedema (en inglés).

Recomendaciones para cuidar mejor las uñas

  • Mantén cortas las uñas. Las imperfecciones se notan menos en las uñas cortas.
  • No te cortes las cutículas. Usa quitacutículas en crema o gel, y empuja las uñas hacia atrás suavemente.
  • No te muerdas las uñas ni las cutículas, especialmente las de la mano del mismo lado de la mama afectada. Si tienes dificultad para dejar de hacerlo, considera la posibilidad de usar guantes blancos livianos de algodón en tu casa, que te ayuden a abandonar este hábito.
  • Masajea la zona de la cutícula con crema para cutículas diariamente con el fin de prevenir resecamiento, agrietamiento y respigones.
  • Usa guantes mientras realizas las tareas del hogar, como lavar los platos. La exposición excesiva al agua puede causar infecciones por hongos en el lecho ungueal.
  • Usa esmalte de uñas, que te ayudará a mantener las uñas fuertes y protegidas del entorno (y también para que luzcan bien). Si tus uñas están muy secas o por caerse, tal vez desees usar una loción hidratante en lugar de esmalte.
  • Las uñas secas pueden tornarse más débiles o quebradizas durante el tratamiento de quimioterapia. Para quitar el esmalte, usa quitaesmalte que no tenga acetona, que reseca menos que uno a base de acetona.
  • No uses resinas acrílicas u otras uñas postizas. Las uñas postizas pueden atrapar bacterias capaces de provocar infecciones.
  • Si vas a una manicura profesional, lleva tus propios instrumentos, independientemente de cómo esta limpie los suyos en el salón.
  • Pídele a una manicura profesional más información sobre el cuidado diario de las uñas para mantenerlas saludables y fuertes.
  • Avisa a tu médico si se presenta algún indicio de inflamación o infección.

Para obtener más información sobre el cuidado del cabello, la piel y las uñas durante el tratamiento, asegúrate de leer nuestras transcripciones Transcripciones de las conferencias con especialistas (en inglés) "Sin cabello, cabello nuevo, cuidado de la piel".

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