Comunicación con los profesionales de la salud

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Tus médicos te recetaron un plan de tratamiento que puede incluir diagramas sobre cirugías, recetas para la quimioterapia, cronogramas de radiación y tal vez, un compromiso por varios años de tomar un comprimido por día. Son muchas cosas que asimilar. Si eres como la mayoría de las personas, tendrás preguntas sobre el plan de tratamiento, pero no siempre es fácil expresar tus preguntas e inquietudes con palabras. Tal vez te ponga nerviosa tener que hacerle preguntas a tu médico o te cause ansiedad intentar comprender todos los términos médicos. Puedes sentir que tu médico o el personal de enfermería no tienen tiempo de explicarte todo con el detalle que te gustaría.

Aunque sea muy difícil, es importante superar estos sentimientos. Si no obtienes la información que necesitas, posiblemente sea difícil para ti comprometerte por completo con tu plan de tratamiento. Es muy difícil intentar hacer algo que no comprendes o en lo que no crees, todos los días. Una vez que obtengas las respuestas a tus preguntas, será más fácil llevar a cabo el plan y te sentirás mucho mejor.

Las siguientes estrategias pueden ayudarte a hablar con tu médico y otros miembros de tu equipo de atención médica:

  • Recuerda que no hay preguntas “estúpidas” ni preocupaciones “tontas”. Es posible que, si tienes una pregunta, tu médico ya la haya escuchado antes de otra paciente. A muchas personas las confunden los términos médicos y necesitan más explicaciones, de modo que no estás sola.
  • Pide explicaciones siempre que las necesites. Puede ser difícil pedirle a tu médico que se tome más tiempo y te explique lo que quiere decir. Sin embargo, es importante que salgas de cada consulta con claridad acerca de tu plan de tratamiento. Si no entiendes las palabras que usa tu médico o el personal de enfermería, o el material escrito que te dieron, no tengas vergüenza. Habla de inmediato y pide una explicación. Haz esto cada vez que no comprendas lo que te dijeron sobre el diagnóstico, el tratamiento, las soluciones a los efectos secundarios, la programación, las visitas de seguimiento, la cobertura del seguro o cualquier otra cosa.
  • Si tu médico no es claro en la comunicación, díselo. No todos los médicos son buenos comunicadores. Algunos tienden a ir rápido de consulta en consulta o suponen que todo lo que dicen se comprende de inmediato. A veces todo lo que necesitas hacer es expresar tu inquietud. Puedes pedirle a tu médico con amabilidad que vaya más despacio o que te dé explicaciones más simples. Tu médico puede tener materiales educativos escritos especialmente para los pacientes que tal vez te resulten útiles. Déjale en claro a tu médico que confías en su criterio y que le haces preguntas porque realmente valoras lo que te está diciendo. Deja en claro que te ves como participante en tu atención.
  • Pregúntale a tu médico cómo le gustaría que le formularas las preguntas. ¿Deberías llevar una lista de preguntas a las consultas? ¿Deberías enviárselas por fax o correo electrónico con anticipación? ¿Deberías solicitar una cita telefónica para que te las responda? ¿A quién puedes llamar cuando tienes problemas con los efectos secundarios o tienes ganas de abandonar tu plan de tratamiento?
  • Siempre que sea posible, lleva a un amigo o pariente contigo a las consultas para que pueda tomar notas mientras hablas con los profesionales de la salud. Si nadie puede acompañarte, toma tus propias notas sobre lo que dice tu médico. Puede ser abrumador intentar escuchar y recordar todo por ti misma. Quizás te resulte útil grabar las consultas con el médico y reproducir las explicaciones sobre tu atención cuando estés en casa. Pregúntale a tu médico si no tiene inconveniente en que grabes lo que te dice.
  • Pídele ayuda al personal de enfermería, a un trabajador social o un consejero si tienes problemas para que tu médico te dé respuestas. Estos profesionales de la salud con frecuencia están capacitados para hablar en un lenguaje cotidiano, responder preguntas sobre tratamientos y hacer sugerencias sobre cómo sobrellevar los efectos secundarios.
  • Pídele a tu médico de cabecera o de familia (el que no es especialista en cáncer) que te ayude si aún tienes preguntas o inquietudes sin respuesta. Este médico puede no tener todas las respuestas, pero puede ayudarte a obtenerlas. Tal vez te sientas más cómoda con este médico, especialmente si te ha dado atención durante muchos años.

Si los consejos anteriores no resuelven los problemas de comunicación, tal vez necesites buscar un nuevo médico. Diferentes médicos tienen diferentes personalidades y es posible que no hayas encontrado al adecuado. Haz tu mejor esfuerzo para que la relación funcione, pero no tengas miedo de cambiar de profesional si no puedes obtener el tipo de comunicación que necesitas. Puedes participar en un grupo de apoyo en línea o en persona, como los Foros de discusión de Breastcancer.org, para pedir recomendaciones a otras personas.

Para obtener más información sobre cómo cumplir tipos específicos de tratamientos, visita estas secciones:

En palabras del experto

Tu médico principal (médico de familia, ginecólogo, internista o médico de cabecera) a quien tal vez conozcas desde hace más tiempo, puede explicarte las cosas. Muchas pacientes pierden contacto con ese médico debido a que acuden a numerosas consultas médicas. Se olvidan de que esos médicos son un recurso formidable y están dispuestos a colaborar: por eso se dedicaron a la medicina general. Pueden actuar como tus voceros.

Jennifer Griggs, M.D., M.P.H.

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