Depresión o falta de motivación

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Lo que sientes respecto al cáncer de mama, el tratamiento y el esfuerzo que deberás realizar para mejorarte pueden influir en la forma en que cumples el plan de tratamiento. Si estás deprimida, como les ocurre a algunas personas diagnosticadas con cáncer de mama, puedes sentir que no tienes energía para continuar con tu plan de tratamiento. O a veces puedes sentirte abrumada, incluso enojada, por las series constantes de consultas y medicamentos. Esto puede ocurrir por varias razones:

  • No es fácil sentirse independiente y activa un día si al día siguiente comienzas un tratamiento. A veces tal vez faltes a tu tratamiento o consulta “a propósito”, solo porque quieres continuar con tu vida y actuar como si la enfermedad no existiera. Tomar un comprimido también puede ser un recordatorio diario desagradable del cáncer de mama. Alguna vez querrás solo “tomarte un descanso”.
  • Tal vez te preguntes cuánto te ayudará el plan de tratamiento realmente. Si tu médico o el personal de enfermería no te dieron información suficiente sobre la finalidad de los tratamientos, quizás dudes de que realmente sirvan de algo. Si no confías en los médicos o en la medicina en general, es posible que te sientas aún menos motivada para cumplirlos.
  • Puedes sentir que deberías haber terminado el tratamiento mucho antes de lo que tu médico te indica. Si ya pasaste la etapa inicial del tratamiento, seguramente no puedas imaginarte de qué manera el cáncer podría regresar, especialmente si te sometiste a un tratamiento “pesado”, como mastectomía y quimioterapia. Entonces, es posible que no comprendas por qué son necesarios el tratamiento y el seguimiento a largo plazo.

Es importante afrontar todos los sentimientos que puedan impedirte tomar los medicamentos o asistir a las consultas médicas. Los siguientes consejos podrían ayudarte:

  • Piensa en el cáncer de mama como una enfermedad crónica. Las afecciones crónicas, como por ejemplo, la diabetes, la presión arterial elevada o el asma, no ponen en riesgo tu vida de inmediato, pero deben mantenerse bajo control constante. Podría ser útil que pienses en el cáncer del mismo modo mientras te sometes al tratamiento. Necesitarás visitar a tu médico periódicamente y seguir tu plan de tratamiento hasta el final, durante años.
  • Si tienes dudas sobre el tratamiento, pregúntale a tu médico o al personal de enfermería. Quizás tu médico o el personal de enfermería no te ofrezcan explicaciones detalladas a menos que se las solicites. Asegúrate de comprender por qué es necesario cada tratamiento y por qué dura varios meses o años. Saber cómo funciona todo puede motivarte a cumplir los tratamientos. Si alguna vez tienes dudas sobre si tu plan de tratamiento funciona, díselo a tu médico o al personal de enfermería.
  • Solicita ayuda si te sientes afligida o deprimida. A veces es difícil distinguir entre la depresión y la fatiga provocada por el tratamiento. Habla con tu médico o con el personal de enfermería sobre cómo te sientes y pídeles que te ayuden a encontrar formas de sentirte mejor. Un consejero que trabaje con mujeres afectadas por el cáncer de mama puede ayudarte.
  • Únete a un grupo de apoyo o pide que te conecten con otra sobreviviente. Tal vez te resulte más fácil cumplir con el tratamiento si puedes hablar con otras personas que están en etapas más avanzadas del tratamiento del cáncer de mama. El médico o el personal de enfermería pueden recomendarte un grupo de apoyo o conectarte con otra sobreviviente del cáncer de mama. También puedes visitar los Foros de discusión y las Salas de chat en vivo (en inglés) de Breastcancer.org. Allí encontrarás una comunidad solidaria, disponible las 24 horas, los 7 días de la semana, donde podrás obtener información, asesoramiento y ánimo.

En palabras del experto

Las pacientes realmente se quejan menos de lo que deberían, en especial las mujeres mayores y las que forman parte de grupos minoritarios. Considero que uno de los peores errores es resistirse. Si no te expresas, es posible que no puedas tolerar el largo camino del tratamiento.

Jennifer Griggs, M.D., M.P.H.

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