Cómo hablar con los niños pequeños

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Si eres madre o abuela de niños pequeños (de 3 a 9 años) tal vez te sientas tentada a protegerlos del hecho de que te han diagnosticado cáncer de mama. Los expertos están de acuerdo en que esto no es buena idea. Todos los niños pueden percibir si los miembros de su familia están estresados o ansiosos, o si se alteran las rutinas comunes. Se darán cuenta de los cambios en tu aspecto o en tu nivel de energía, y se enterarán de que pasas tiempo en el hospital.

Aunque los niños pequeños no necesitan información detallada, sí necesitan sinceridad y que se los tranquilice. Si no les das una explicación directa, los niños pueden imaginar una situación que podría ser mucho peor que la realidad. Ser sinceros con ellos les da una sensación de confianza que los ayudará no solo a enfrentar esta situación, sino también otros problemas que se presentan inevitablemente en la vida.

  • Planifica esta conversación con antelación. Decide qué dirás y cómo lo dirás. Esto te dará un marco para la conversación. Haz participar a tu pareja o a otro adulto en quien los niños confíen, si piensas que su presencia puede ser beneficiosa.
  • Usa un lenguaje directo y simple para definir el cáncer, el lugar del cuerpo en que se encuentra y cómo lo tratarán. Los expertos están de acuerdo en que es importante nombrar la enfermedad: "cáncer" no debe ser una palabra prohibida. Hasta los niños pequeños pueden comprender explicaciones simples sobre lo que son las células y cómo a veces "no se comportan como deben" y no crecen bien. También les puedes explicar que el médico tiene que extirpar toda o una parte de la mama donde está el cáncer, y que después te darán medicamentos especiales fuertes, para asegurarse de que el cáncer desaparezca de tu cuerpo. Como ayuda visual puedes usar una muñeca o un animalito de peluche.
  • Asegúrate de que los niños comprendan que no son culpables del cáncer y que no se contagia. Los niños pequeños a menudo se ven como el centro del mundo en que viven, y podrían preocuparse por sentirse culpables de haber causado el cáncer por algo que hicieron. Además, los niños tienden a relacionar las náuseas con resfriarse o transmitir gérmenes. Asegúrate de explicar que nadie puede contagiarse cáncer de otra persona.
  • Diles a los niños cómo te afectará el tratamiento contra el cáncer. Prepáralos para los efectos secundarios físicos del tratamiento, como la pérdida de una mama, la pérdida del cabello debido a la quimioterapia o la posibilidad de que a veces te sientas con malestar o cansada. Puedes explicar que los medicamentos contra el cáncer son muy potentes y que los efectos secundarios prueban que están trabajando duramente en tu cuerpo. Diles a los niños que es posible que te sientas triste, irritada o cansada, pero que no es culpa de ellos que te sientas así. Siempre hazles saber cuándo tendrás que salir de casa para ir al hospital o al consultorio del médico.
  • Tranquiliza a los niños diciéndoles que tendrán todo lo que necesitan. Los expertos están de acuerdo en que, en tiempos de crisis, los niños pequeños necesitan sentir confianza y tener rutinas constantes. Hazles saber a los niños que es posible que a veces no puedas llevarlos a la escuela o a sus actividades especiales, jugar con ellos o prepararles la comida. Quizás tampoco puedas abrazarlos, levantarlos y bañarlos por un tiempo. Háblales de amigos de confianza, familiares y otras personas que ayudarán hasta que vuelvas a sentirte fuerte.
  • Mantén los límites de costumbre. Cuando en la casa hay una sensación de incertidumbre, los padres pueden sentirse tentados a darles más gustos a los niños, permitirles ver más televisión o jugar más con los juegos en la computadora, o a comprarles más juguetes. No obstante, si se mantiene la estructura de siempre, probablemente esto haga que los niños sientan más confianza que si les conceden privilegios o gustos especiales. Mantén en lo posible sus rutinas habituales.
  • Invita a los niños a que hagan preguntas y aprendan más. Hazles saber a los niños que contestarás todas las preguntas que deseen hacer. Si tus niños tienen suficiente edad, puedes contemplar llevarlos a una de tus consultas médicas o permitirles visitarte durante el tratamiento. Esto puede contribuir a eliminar parte del misterio que rodea al cáncer y su tratamiento.
  • Diles a los niños que tendrás tiempo para dedicarles. Busca un momento especial del día para dedicarte solo a ellos. Las actividades sencillas, como leer un libro o ver una película, pueden ayudarlos a darse cuenta de que cuentan contigo, aunque estés cansada o no te sientas bien.
  • Usa un tono optimista sin hacer promesas. Aunque estés triste o asustada, trata de infundir un tono positivo a las conversaciones con los niños pequeños. Los niños pueden sentirse abrumados si te muestras muy ansiosa o emotiva. Asegúrate de que sepan que los médicos y el personal de enfermería están haciendo todo lo posible por ti y que la mayoría de las personas diagnosticadas con cáncer de mama pueden mejorar. Tranquilízalos sin hacerles promesas específicas sobre el futuro.
  • Informa de lo que sucede a los maestros, consejeros escolares, entrenadores y a otras personas que los cuidan. Otros adultos de confianza con quienes el niño pase parte de su tiempo deben conocer el diagnóstico. Es frecuente que los cambios en la casa causen cambios en el comportamiento de los niños en otros ámbitos, y estos adultos pueden ayudarte a saber cómo está el niño, y ser un recurso de cuidado y apoyo adicionales.

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