Ejercicios de fuerza o resistencia

Read this page in English


Los ejercicios de fuerza, también denominados de resistencia, hacen que el trabajo de los músculos sea más arduo mediante la adición de peso o resistencia al movimiento. Los ejercicios de flexibilidad, como los del yoga, pueden ser ejercicios de fuerza si los haces rápidamente, aumentas la cantidad de repeticiones o agregas peso al ejercicio. En el siguiente gráfico puedes observar algunos ejemplos de ejercicios de fuerza.

Beneficios: Después de la cirugía de cáncer de mama, los ejercicios de fuerza pueden contribuir a mejorar el equilibrio del músculo o a fortalecerlo. También fortalecen los huesos y mejoran el equilibrio, la postura y la calidad de vida, ya que las tareas de la casa (llevar las compras, pasar la aspiradora) y las actividades recreativas (jugar con los niños o los nietos, o hacer deporte) se facilitan y se disfrutan más.

Tipo de ejercicio de fuerza Equipo necesario Dónde se puede hacer
Levantamiento de pesas barras y discos, mancuernas, pesas rusas, máquinas de fuerza, ropa cómoda bajo techo, en casa, si tienes el equipo, o en un gimnasio
Ejercicios con bandas elásticas de resistencia bandas elásticas de resistencia o para ejercicios, ropa cómoda bajo techo, en casa, si tienes el equipo, o en un gimnasio
Ejercicios con pesas rusas pesas rusas, ropa cómoda bajo techo, en casa, si tienes el equipo, o en un gimnasio
Ejercicios con el peso corporal (lagartijas o push-ups, flexiones de brazos en barra horizontal o pull-ups, hacer el pino o la vertical, etc.) ropa cómoda bajo techo o al aire libre

Algunos de estos ejercicios pueden ser peligrosos para algunos pacientes con diagnóstico de cáncer de mama. Es importante recordar que todos somos diferentes. Es posible que puedas hacer sin problemas todos los ejercicios de la lista anterior o algunos de ellos. No obstante, como cada mujer se ve afectada de manera diferente por el tratamiento, estos ejercicios podrían no ser adecuados para todas. Para saber más, visita la página Hacer ejercicio sin riesgos.

Comienza lentamente: Antes de hacer cualquier tipo de entrenamiento de fuerza, pide la aprobación del médico y del cirujano. Es conveniente esperar hasta que ocurra lo siguiente:

  • la extracción de todos los drenajes quirúrgicos
  • no tener heridas abiertas de la cirugía o causadas por la radioterapia
  • poder mantener la posición erguida
  • tener una amplitud de movimiento cómoda en las articulaciones, especialmente en los hombros

Una vez que el médico apruebe el comienzo de los ejercicios, sería bueno que consultaras a un fisioterapeuta para que te haga una evaluación estructural y para que te indique cuánto peso puedes levantar sin riesgo. Si no hacías ejercicio antes del diagnóstico, puedes tener problemas que no estén relacionados con el tratamiento del cáncer de mama, pero que limiten los ejercicios que puedas hacer, como movilidad limitada de las piernas o músculos abdominales débiles. Si te extirparon ganglios, siempre es conveniente programar una cita con un especialista en linfedema (aunque no tengas linfedema) que evalúe la capacidad para hacer ejercicio con el brazo.

Siempre comienza con pesas muy livianas y aumenta el peso solo cuando te sientas preparada para hacerlo.

La intensidad de los ejercicios se puede evaluar de dos maneras:

  • Según cómo te sientes o cómo percibes el esfuerzo (un ejemplo es usar una escala del 1 al 10, en la que 1 equivale a estar sentada en un sillón y 10 a lo máximo que puedes hacer).
  • Según la frecuencia cardíaca (réstale tu edad a 220 para obtener la máxima frecuencia cardíaca, es decir, la mayor cantidad de veces que el corazón puede contraerse en 1 minuto).

Ejercicios de baja intensidad: no hay cambios en la respiración, puedes conversar o cantar con facilidad; del 40 % al 50 % de tu frecuencia cardíaca máxima.

Ejercicios de intensidad moderada: respiras más rápidamente, pero no te quedas sin respiración, puedes conversar, pero no puedes cantar; del 50 % al 70 % de tu frecuencia cardíaca máxima.

Ejercicios de intensidad alta: respiras rápida y profundamente, y no puedes decir más que unas pocas palabras sin hacer una pausa para respirar; del 70 % al 85 % de tu frecuencia cardíaca máxima.

Existen algunas discrepancias con respecto a los ejercicios de fuerza para sobrevivientes del cáncer de mama. A algunos médicos y mujeres les preocupa que el entrenamiento de fuerza, especialmente el levantamiento de pesas, pueda desencadenar la aparición de linfedema (inflamación de los tejidos blandos del brazo, la mano, el tronco o la mama, que puede estar acompañada de adormecimiento, molestias y a veces, infección).

Otros médicos y otras mujeres piensan que levantar pesas no es peligroso, según el Physical Activity and Lymphedema (PAL) Trial (Estudio sobre actividad física y linfedema), donde se demostró que comenzar por levantar pesas muy livianas y levantar progresivamente pesas más pesadas podría ser mejor que no hacer ejercicio con el brazo en riesgo de linfedema posterior al cáncer de mama.

Si estás haciendo ejercicios de fuerza y por alguna razón no te sientes bien, o si sientes dolor en el brazo o la mano, deja de hacerlos de inmediato, avísale al entrenador y habla con el médico o el especialista en linfedema.

Si te diagnosticaron linfedema después de la cirugía de cáncer de mama, debes tomar algunas precauciones antes de hacer ejercicios de fuerza, por ejemplo, usar vestimenta elástica de compresión adecuada o guantes protectores. Para buscar más información, visita nuestra página Linfedema y ejercicio (en inglés).

¿Te ayudó este artículo?

No
Evergreen-donate
Volver al inicio