El ejercicio durante la hormonoterapia y después de ella.

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Los medicamentos para hormonoterapia tratan el cáncer de mama de receptores de hormonas positivos disminuyendo la cantidad de estrógeno del cuerpo o bloqueando la acción del estrógeno en las células cancerosas de la mama. A la mayoría de las mujeres se les indica hormonoterapia durante un total de cinco años, pero algunas la siguen por más tiempo. El tamoxifeno (nombre comercial: Nolvadex) es un medicamento muy usado para la hormonoterapia. Los inhibidores de la aromatasa:

  • Arimidex (nombre genérico: anastrozol)
  • Aromasin (nombre genérico: exemestano)
  • Femara (nombre genérico: letrozol)

son parte de otro grupo de medicamentos muy usados en la hormonoterapia para mujeres posmenopáusicas.

Los bochornos y el sudor nocturno son efectos secundarios de los inhibidores del tamoxifeno y también de la aromatasa, aunque es más común que los produzca el tamoxifeno. El dolor de las articulaciones es un efecto secundario más común de los inhibidores de la aromatasa. En muy pocos casos, el tratamiento con tamoxifeno o con un inhibidor de la aromatasa puede producir coágulos sanguíneos peligrosos. Esta complicación se presenta más comúnmente con el tamoxifeno. Asimismo, los inhibidores de la aromatasa pueden debilitar los huesos y hacer que las mujeres estén más propensas a quebrarse un hueso.

Las investigaciones indican que el ejercicio puede ayudar a calmar algunos efectos secundarios de la hormonoterapia, incluido el dolor de articulaciones que producen los inhibidores de la aromatasa.

¿Cuándo puedes hacer ejercicio?

Durante: sí. Antes de empezar, pide la aprobación del médico. También es conveniente que consultes a un fisioterapeuta con buena capacitación en el diagnóstico de linfedema, para que te haga una evaluación estructural antes de comenzar a hacer ejercicio (si no lo consultaste después de la cirugía). Además de examinarte para ver si tienes linfedema, el fisioterapeuta puede buscar otros problemas que no estén relacionados con el cáncer de mama, pero que podrían limitar tu capacidad para hacer ejercicio. Aprende cómo buscar un terapeuta para el linfedema (en inglés).

En muchos casos, la hormonoterapia se administra después de la cirugía. Algunas mujeres la reciben al mismo tiempo que la radioterapia, la quimioterapia o la terapia dirigida. Si te administran hormonoterapia después de la cirugía, asegúrate de dejar pasar el tiempo necesario para sanar. Para obtener más información, lee las recomendaciones para hacer ejercicio después de la cirugía.

Si te administran terapia hormonal al mismo tiempo que la quimioterapia o la radiación, toma estas precauciones:

  • Si experimentas fatiga excesiva, tienes anemia (recuento bajo de glóbulos rojos) o te falta coordinación muscular (ataxia), no hagas ejercicio.
  • Si tienes el sistema inmunitario afectado y el recuento de leucocitos es bajo (menor que 3500 leucocitos por microlitro de sangre), evita ir a gimnasios públicos, a centros de yoga o a otros lugares públicos, hasta que el recuento de leucocitos se eleve a un valor aceptable.
  • Si tienes alguna neuropatía en las manos o los pies (dolor o adormecimiento debido a lesiones en los nervios periféricos) causada por la quimioterapia, ten mucho cuidado de no caerte o lastimarte.
  • Si el riesgo de que te quiebres un hueso es más alto que el promedio (debido a la quimioterapia o a un inhibidor de la aromatasa), quizá debas disminuir la intensidad y la duración de la rutina de ejercicios. Habla con el médico sobre los ejercicios que planeas hacer. También puedes hablar con un fisioterapeuta o con un entrenador diplomado, que tenga experiencia en trabajar con sobrevivientes del cáncer de mama.
  • Si te administraron quimioterapia o terapia dirigida que pueda provocar afecciones cardíacas, recuerda preguntarle al médico o al cardiólogo cuánto tiempo pueden durar los efectos secundarios y cómo debes modificar los ejercicios, si fuera necesario, para que sean adecuados para ti. Es conveniente también que le preguntes al médico cuál es la intensidad correcta para los ejercicios y cuándo puedes aumentarla.

Si te están administrando algún medicamento de terapia hormonal para tratar el cáncer de mama que se ha propagado a otra parte del cuerpo (cáncer de mama metastásico), especialmente si se extendió a los huesos, posiblemente tengas mayor riesgo de quebrarte un hueso. Además, si estás tomando cualquiera de los inhibidores de la aromatasa, puedes tener mayor riesgo de quebrarte un hueso. En ambos casos, puedes disminuir la intensidad y duración de los ejercicios. Habla con el médico sobre los ejercicios que planeas hacer. También puedes hablar con un fisioterapeuta o con un entrenador diplomado, que tenga experiencia en trabajar con sobrevivientes del cáncer de mama.

Algunas investigaciones indican que ciertas mujeres que se someten a hormonoterapia pueden tener más probabilidades de caerse que otras mujeres de la misma edad. Toma precauciones para no lastimarte; por ejemplo, usa calzado fuerte para atletismo y haz los ejercicios sobre un tapete acolchado. Puedes pedirle a alguien que te observe cuando hagas ejercicio. El ejercicio puede ayudarte a mejorar el equilibrio, ya que fortalece los músculos.

Otras precauciones: Si tienes dificultad para respirar, o sientes dolor o tensión en el pecho, deja de hacer ejercicios de inmediato. Dile al médico qué te pasó, para que ambos diseñen un plan de movimientos adecuado para ti.

Si sientes cambios en el brazo, la mano, el tronco, la mama o el hombro, como inflamación, deja de hacer ejercicios con la parte superior del cuerpo y consulta al médico o al especialista en linfedema. Si te diagnosticaron linfedema después del tratamiento del cáncer de mama, debes tomar algunas precauciones antes de hacer ejercicio, por ejemplo usar vestimenta elástica de compresión adecuada o, posiblemente, el uso de guantes protectores. Busca más información sobre hacer ejercicio y linfedema en la sección Linfedema (en inglés).

Después: sí. Debes obtener la aprobación de tu médico antes de empezar.

Si tienes linfedema o estás en alto riesgo de tenerlo, observa si hay cambios en el brazo, la mano, el tronco, las mamas o el hombro. Si notas algo, deja de hacer ejercicios para la parte superior del cuerpo y consulta al médico o al especialista en linfedema. Recuerda, si te diagnosticaron linfedema, las precauciones que debes tomar incluyen usar una vestimenta elástica de compresión adecuada o, posiblemente, el uso de guantes protectores. Busca más información en la sección Linfedema (en inglés).

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