El ejercicio durante y después de la radioterapia.

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La radioterapia se administra después de la cirugía para reducir el riesgo de repetición (recurrencia) del cáncer de mama. La radiación puede causar efectos secundarios, especialmente en la piel del área tratada. También puede dañar el músculo cardíaco. La fatiga y la anemia (bajo recuento de glóbulos rojos) pueden ser otros efectos secundarios de la radiación, y hacer ejercicio puede ayudar a aliviarlos.

¿Cuándo puedes hacer ejercicio?

Durante: sí. Antes de empezar, pide la aprobación de tu médico. Habla con el médico sobre los ejercicios que deseas hacer y pregúntale si tienes alguna restricción. En muchos estudios se ha demostrado que hacer ejercicio durante la radioterapia puede aliviar los efectos secundarios, como la fatiga, la anemia (bajo recuento de glóbulos rojos) y los trastornos del sueño.

También es buena idea consultar a un fisioterapeuta para que te haga una evaluación estructural antes de que comiences a hacer ejercicio (si no lo consultaste después de la cirugía). Busca un fisioterapeuta con experiencia en el diagnóstico de linfedema. Además de examinarte para ver si tienes linfedema, el fisioterapeuta puede buscar otros problemas que no estén relacionados con el cáncer de mama, pero que podrían limitar tu capacidad para hacer ejercicio. Aprende cómo buscar un terapeuta para el linfedema (en inglés).

Cuando te administran radioterapia, podrías tener un riesgo más alto de contraer una infección. Lávate siempre cuidadosamente las manos después de tocar cualquier equipo compartido (barras para pesas, mancuernas, cintas para caminar, etc.). También examínate el cuerpo, especialmente las manos y pies, para ver si tienes ampollas o cortes. Si los tienes, colócate una pomada antibiótica. Si tienes el sistema inmunitario afectado y el recuento de leucocitos es bajo (menor que 3500 leucocitos por microlitro de sangre), evita ir a gimnasios públicos, a centros de yoga o a otros lugares públicos, hasta que el recuento de leucocitos se eleve a un valor aceptable.

Es mejor que no vayas a nadar en una piscina, porque el cloro puede irritar la piel de la zona tratada.

Si te están administrando radiación para tratar un cáncer de mama que se ha extendido a los huesos, puedes tener un riesgo más alto de quebrarte un hueso. Quizás debas disminuir la intensidad y duración de la rutina de ejercicios. Habla con el médico sobre los ejercicios que planeas hacer. También puedes hablar con un fisioterapeuta o con un entrenador diplomado, que tenga experiencia en trabajar con sobrevivientes del cáncer de mama.

Después: sí. Recuerda decirle al médico qué ejercicios que deseas hacer y preguntarle si tienes alguna restricción. Si tienes la piel irritada debido a la radioterapia, quizás debas evitar las piscinas. Una vez desaparecida la irritación, puedes ir a las piscinas.

Otras precauciones:Si tienes dificultad para respirar, o sientes dolor o tensión en el pecho, deja de hacer ejercicio de inmediato. Dile al médico qué te pasó, para que ambos diseñen un plan de movimientos adecuado para ti.

Si sientes cambios en el brazo, la mano, el tronco, la mama o el hombro, por ejemplo, inflamación, deja de hacer ejercicio con la parte superior del cuerpo y consulta al médico o al especialista en linfedema. Si te diagnosticaron linfedema después del tratamiento del cáncer de mama, debes tomar algunas precauciones antes de hacer ejercicio, por ejemplo usar vestimenta elástica de compresión adecuada o, posiblemente, el uso de guantes protectores. Busca más información sobre hacer ejercicio y linfedema en la sección Linfedema (en inglés).

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