Ayudar al sistema inmunitario a luchar contra el cáncer

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Vacunas para luchar contra el cáncer

Una vacuna es una forma muy común de fortalecer el sistema inmunitario para luchar contra una infección. Sin embargo, el uso de vacunas para luchar contra el cáncer de mama es relativamente nuevo y todavía se lo considera experimental. Una vacuna contra el cáncer de mama puede consistir en una combinación de antígenos de elementos debilitados o prácticamente muertos de células del cáncer de mama que podrían estimular una respuesta de anticuerpos. La vacuna contra el cáncer podría prepararse a partir de tus propias células cancerosas desactivadas o a partir de extractos de células del cáncer de mama cultivadas en un laboratorio. Las vacunas de este tipo solo se encuentran disponibles a través de estudios clínicos, pero tan pronto se compruebe que estas vacunas son eficaces y reciban la aprobación de la FDA, estarán disponibles fuera de los estudios clínicos.

La vacuna se administra en forma de inyección (generalmente subcutánea). Una vez que tu sistema inmunitario está al tanto de los antígenos presentes en la vacuna, responde generando anticuerpos. La esperanza es que estos anticuerpos ataquen y destruyan todas las células cancerosas restantes. Luego, si aparecen nuevas células cancerosas, los anticuerpos circulantes del sistema inmunitario educado por la vacuna también las destruirán.

Desafíos de las vacunas contra el cáncer

Aunque las vacunas tienen vastos antecedentes en la lucha contra numerosas infecciones graves (como polio, paperas y sarampión), todavía se encuentran en una etapa experimental para el cáncer. Uno de los problemas se relaciona con la forma en que evoluciona el cáncer. Al principio, una de las células sanas se vuelve anormal y comienza a multiplicarse fuera de control, una generación tras otra. Cada generación produce variaciones.

Finalmente, el cáncer tiene innumerables facetas, con una variedad ilimitada de antígenos que los anticuerpos deben identificar. Sin embargo, la vacuna contra el cáncer tiene como resultado una cantidad LIMITADA de anticuerpos que atacan a los antígenos específicos de las células cancerosas que se encontraban en la preparación ORIGINAL de la vacuna. Estos anticuerpos podrían no ser eficaces frente al espectro completo de nuevas células cancerosas en desarrollo.

Además, una vacuna eficaz debe reunir los anticuerpos que atacan a las células malas y dejar a las células sanas en paz. El truco es atrapar las células cancerosas apenas se forman y crear la vacuna con partes de células cancerosas que NO se comparten con las células normales.

Los científicos están investigando formas de identificar las células cancerosas en este estadio incipiente. Tal vez se pueda lograr esto con sustancias químicas que identifiquen las células problemáticas y luego las alteren lo suficiente como para que el sistema inmunitario las perciba como anormales y las ataque.

Anticuerpos que luchan contra genes del cáncer

Otro enfoque es producir anticuerpos contra genes específicos del cáncer llamados oncogenes. Los oncogenes normales mantienen el crecimiento celular bajo control y reprimen el cáncer dirigiendo la producción de gran cantidad de proteínas especiales que realizan sus actividades normales en torno a la célula. Sin embargo, los oncogenes anormales y disfuncionales como el gen HER2/neu defectuoso no regulan el crecimiento de las células cancerosas, lo que provoca tumores. Estos genes del cáncer anormales o sus proteínas relacionadas son un objetivo muy preciso para un anticuerpo. Si el gen anormal solo se encuentra en las células cancerosas y no en las células normales, el anticuerpo puede hacer un buen trabajo destruyendo células cancerosas y dejando el resto en paz.

Una terapia con anticuerpos dirigida contra la proteína que produce el oncogén HER2/neu, por ejemplo, es Herceptin (nombre genérico: trastuzumab). Si bien el HER2/neu está normalmente presente en muchos tejidos, se encuentra en pequeñas cantidades. Las células cancerosas que tienen demasiadas proteínas HER2/neu alrededor son bombardeadas por el anticuerpo Herceptin (mucho, mucho más que cualquier tejido normal). Este tratamiento representa un avance notable para las mujeres diagnosticadas con cáncer HER2/neu positivo, debido a que trata el cáncer con eficacia y presenta muy pocos efectos secundarios para los tejidos normales.

Otra versión de este enfoque es administrar anticuerpos con venenos adjuntos, como mostaza nitrogenada o un agente radiactivo, que ayudan a matar las células cancerosas. Las investigaciones de esta técnica en animales son alentadoras y los estudios clínicos ya están en marcha.

Seguramente leerás esta sección y pensarás: "¡Ah!, esto es fantástico, pero ¿por qué no se usa con más frecuencia? ¿Cómo es posible que aún no lo hayan perfeccionado?" Estamos de acuerdo: el tratamiento con anticuerpos es muy prometedor, pero existen el uso de anticuerpos para detectar células cancerosas presenta dos grandes obstáculos. Primero, el tamaño de los anticuerpos es importante en relación con el tamaño de las células. Algunas células cancerosas solo se destruyen si las moléculas de anticuerpos pueden penetrar las barreras externas (y a veces internas) de las células. Si son demasiado grandes, es posible que los anticuerpos no puedan INGRESAR a las células. El segundo problema es que con cada generación de células cancerosas que se forma, es difícil producir anticuerpos que trabajen con eficacia contra todos los diferentes tipos de células que forman el cáncer. Se espera que las investigaciones actuales superen estos problemas.

Reforzar la actividad de las células T

Otras investigaciones buscan formas de reforzar la actividad de las células T contra los antígenos de modo que esas células T y otras células luchadoras se esfuercen más y durante más tiempo para encontrar y destruir todas las células cancerosas.

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