El sistema inmunitario y el cáncer

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Las células del cáncer de mama comienzan como células normales del cuerpo, pero luego comienzan a crecer fuera de control debido a un gen anormal. El sistema inmunitario juega un papel fundamental porque limita el desarrollo de estas anomalías, con frecuencia antes de que el cáncer tenga posibilidad de crecer. Se deshace de muchas células cancerosas antes de que puedan hacer daño. Las células dañadas y precancerosas pueden ser una presencia constante, pero un sistema inmunitario siempre alerta las elimina y nos protege de muchos ataques del cáncer que nunca pasan del estadio inicial.

Cuando el sistema inmunitario falla

Sin embargo, a pesar de que las células cambien de normales a anormales, a veces siguen pareciendo normales. Su aspecto externo (proteínas y otras moléculas presentes en la superficie) puede parecer inalterado, aunque ocurran cambios profundos en su interior. De este modo, estas células anormales son capaces de escapar a los ataques del sistema inmunitario, y de crecer y multiplicarse sin desencadenar una respuesta inmunitaria. Así es posible que se forme un tumor, aunque tu sistema inmunitario funcione normalmente. Sin embargo, finalmente el tumor está tan alterado y es tan amenazante que ya no puede ocultar su carácter maligno. Ya no se puede engañar al sistema inmunitario, que reconoce estas células como anormales y lanza su ataque.

El ataque puede tener éxito o llegar demasiado tarde: es posible que el tumor ya esté más allá de lo que el sistema inmunitario puede lograr por sí solo. El sistema inmunitario puede necesitar ayuda, medidas estratégicas como estas:

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