Cómo la quimioterapia afecta el sistema inmunitario

La quimioterapia es el tratamiento del cáncer que presenta un mayor riesgo de debilitar el sistema inmunitario. Los medicamentos quimioterapéuticos afectan las células que se dividen de forma acelerada, una característica de las células cancerígenas; sin embargo, esto lo hacen también muchas de las células normales del cuerpo: en la sangre, la boca, el tubo digestivo, la nariz, las uñas, la vagina y el cabello. Por lo tanto, la quimioterapia también las afecta. Las células cancerígenas se destruyen en la quimioterapia porque no se pueden reparar bien a sí mismas. Tus células sanas generalmente sí pueden reparar los daños de la quimioterapia después del final del tratamiento. (Una excepción importante son las células nerviosas en las manos y los pies, que pueden sufrir daños permanentes por acción de algunos medicamentos quimioterapéuticos. Esta condición se conoce como neuropatía periférica).

A medida que los medicamentos quimioterapéuticos dañan la médula ósea, la médula tiene menos capacidad de producir glóbulos rojos, leucocitos y plaquetas. El impacto más grande, típicamente, recae en los leucocitos. Si no tienes suficientes leucocitos, tu cuerpo es más vulnerable a las infecciones.

Si bien muchos medicamentos quimioterapéuticos tienen efectos en el sistema inmunitario, la significancia de estos efectos depende de varios factores, como:

  • qué medicamentos tomas y en qué combinaciones (el riesgo para el sistema inmunitario de tomar dos o tres a la vez es mayor que el de tomar uno solo)
  • cuántos medicamentos tomas y con qué frecuencia (dosis)
  • cuánto dura el tratamiento
  • tu edad y salud en general
  • las demás afecciones médicas que tengas

Algunos medicamentos quimioterapéuticos se toman por vía oral, como pastillas, mientras que otros se administran por vía intravenosa (por una vena en el pecho, el brazo o la mano) en el hospital o la clínica. Si recibes tratamiento intravenoso, pide que te lo administren en el lado opuesto del cuerpo de donde tuviste la cirugía. El lugar de la inyección representa un riesgo de infección y, ya que en la cirugía de cáncer de mama generalmente se extirpan ganglios linfáticos, es muy importante procurar minimizar este riesgo en el lado afectado de tu cuerpo. (Si has sido diagnosticada con cáncer en ambas mamas, escoge el lado de tu cuerpo en el que la cirugía haya sido menos extensa o del que hayan extirpado menos ganglios linfáticos, si es posible).

El momento de la aplicación del tratamiento quimioterapéutico también varía. Por lo general, te indicarán que tomes los medicamentos entre uno y varios días, que esperes algunas semanas para que el cuerpo tenga tiempo de recuperarse y, después, que empieces el ciclo nuevamente. El tratamiento puede durar entre 3 y 6 meses. Durante este periodo, se te considerará inmunodeprimida, es decir, sin tu capacidad completa para combatir las infecciones. Después de finalizar el tratamiento de quimioterapia, puede tomarle a tu sistema inmunitario entre 21 y 28 días para recuperarse.

Lo que tú y tu médico pueden hacer sobre los efectos de la quimioterapia en el sistema inmunitario

Si la quimioterapia está incluida en tu plan de tratamiento, tú y tu médico deben revisar los medicamentos que tomarás y hablar de los posibles efectos en tu sistema inmunitario.

Antes, durante y después de la quimioterapia, haz todo lo que puedas para aplicar lo que nos dicta el sentido común sobre cómo cuidar nuestro sistema inmunitario; por ejemplo, descansar lo suficiente, comer una dieta saludable, ejercitarse y reducir el estrés tanto como sea posible. Algunos medicamentos quimioterapéuticos pueden reducir tu apetito y hacerte sentir cansada; por ello, pídele a tu médico recomendaciones sobre cómo manejar estos efectos secundarios.

Antes de que empieces la quimioterapia, tu médico deberá ordenar un recuento sanguíneo completo (RSC) para observar tus niveles base de diferentes glóbulos, incluidos los leucocitos. Te seguirán tomando estos análisis de sangre periódicamente durante tu tratamiento. Si tu recuento de leucocitos está por debajo de lo normal, estás más propensa a sufrir infecciones. Un tipo de leucocitos, denominados neutrófilos, es especialmente importante por ser de las primeras células que responden a las infecciones y que pueden engullir bacterias, hongos y gérmenes. Los resultados de tus análisis incluyen un recuento absoluto de neutrófilos (RAN). Usualmente, tus niveles de neutrófilos empiezan a descender alrededor de una semana después del inicio de tu ciclo de quimioterapia, llegan a su punto más bajo en aproximadamente una semana más y, por último, empiezan a aumentar nuevamente antes del siguiente ciclo del tratamiento. Los análisis de sangre permitirán a tu médico saber si tus niveles de neutrófilos ya han aumentado lo suficiente entre tratamientos.

Un recuento normal de neutrófilos está entre 2.500 y 6.000. Si tu recuento es menor, especialmente si es de 1.000 o menos, aumenta el riesgo de infección. Si el recuento baja a menos de 500, significa que padeces una condición llamada neutropenia, lo que aumenta considerablemente el riesgo de una infección grave.

Cualquiera sea tu caso, es muy importante aplicar los pasos específicos para protegerte de las infecciones e informar rápidamente cualquier signo o síntoma de infección a tu médico. Cuando tu sistema inmunitario está debilitado, una infección puede empeorar rápidamente e incluso poner tu vida en riesgo. Si tienes fiebre de más de 100 ºF (37,7 ºC) y crees que tienes una infección, pero no puedes comunicarte con tu médico, busca atención médica de emergencia.

Si tus niveles de neutrófilos no se recuperan lo suficientemente rápido entre tratamientos o padeces de neutropenia, tu médico podría decidir:

  • postergar tu siguiente ronda de quimioterapia, o reducir la dosis
  • administrar antibióticos junto con tus tratamientos para prevenir infecciones

Si la quimioterapia te causa neutropenia acompañada con fiebre, tu médico podría recetarte medicamentos denominados factores estimulante de colonias (FEC) o factores de crecimiento de leucocitos, que deberás tomar junto con los tratamientos de quimioterapia restantes. Estos medicamentos pueden ayudar al cuerpo a producir más neutrófilos y otros tipos de leucocitos, lo que fortalece tu capacidad de combatir las infecciones. Entre los ejemplos, se incluyen:

Estos medicamentos se administran como una serie de inyecciones entre ciclos de tratamiento. Si bien los FEC pueden reducir el riesgo de hospitalización por infección, también pueden tener efectos secundarios como dolor en los huesos, fiebre moderada y fatiga. Por lo general, los FEC se usan en personas que están en un tratamiento de quimioterapia que tiende a causar neutropenia o en las que un ajuste en su dosis de quimioterapia no les es de ayuda. Pide a tu médico las recomendaciones para tu caso.

Incluso después del final de tu tratamiento, es importante seguir los pasos para protegerte de las infecciones hasta que tu sistema inmunitario regrese a la normalidad.


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