El peligro

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Algunos organismos externos como las bacterias invaden los tejidos normales del cuerpo o las propias células del cuerpo comienzan a reproducirse fuera de control y se vuelven cancerosas. La superficie de estas bacterias o células anormales está repleta de antígenos, que estimulan el sistema inmunitario para que entre en acción, como cuando una alarma contra robos envía una señal a la estación de policía. A medida que estas células cubiertas por antígenos viajan a través del cuerpo, los órganos del sistema inmunitario como el bazo y los ganglios linfáticos (en inglés) las recogen.

Allí se arremolinan en un mar de proteínas luchadoras específicas llamadas anticuerpos. Los antígenos y los anticuerpos se rozan entre sí constantemente en medio de esta gran multitud. Cuando los anticuerpos y sus antígenos específicos se encuentran, se entrelazan, lo cual estimula a las células B productoras de anticuerpos para que bombeen millones de anticuerpos que viajan por el organismo para encontrar y destruir a los antígenos intrusos específicos.

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