Pérdida de la libido

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Quizás el cambio más frustrante en la vida sexual es la pérdida de la libido, de "aquellas ganas". Has perdido el cabello, la mama ha sufrido un cambio o ya no está, has aumentado de peso, no tienes energía, estás cansada, tienes náuseas y sientes dolor en lugares nuevos. Es lógico que no te sientas sexy.

Es posible que tu vida sexual se vea alterada por el dolor vaginal que resulta del tratamiento del cáncer de mama, especialmente después del trasplante de médula ósea. Algunos tratamientos de quimioterapia pueden provocar úlceras temporales en las membranas mucosas del cuerpo (la boca, la garganta, la vagina, el recto). Los cambios físicos pueden producirse por menopausia inducida por tratamiento, tratamiento con tamoxifeno o la interrupción de la terapia de reemplazo hormonal. Al agregarle el estrés psicológico, el placer del sexo podría parecer historia antigua.

Los consejos de tus médicos o de amistades que han pasado por la misma situación pueden ayudarte, pero por lo general es inevitable que se presente alguna alteración de las funciones sexuales. Sin embargo, con el tiempo, las cosas mejoran.

Depresión y libido

La depresión es una consecuencia común tanto del diagnóstico como del tratamiento del cáncer de mama y afecta directamente al interés en el sexo. Si estás deprimida, el sexo puede que sea la última cosa que quieres enfrentar. (Incluso es posible que desarrolles una verdadera aversión al sexo). Una pareja sensible se da cuenta de esto y se contiene, pero luego, cuando te has recuperado, es posible que tu pareja continúe sin mostrar interés en el sexo y tal vez tú creas que esto se debe a que ya no eres deseable.

Si te sientes deprimida y no puedes superar esta situación, necesitas ayuda. Considera la posibilidad de acudir a un terapeuta o a un grupo de apoyo. Seguramente ya has escuchado sobre el éxito que tienen los nuevos medicamentos, pero tendrás que tener cuidado. Algunos tratamientos para la depresión pueden causar la pérdida del deseo sexual, como Prozac (nombre genérico: fluoxetina) y Zoloft (nombre genérico: sertralina). Los medicamentos deben ser cuidadosamente administrados y controlados por un profesional médico especializado (generalmente un psiquiatra). Encontrar las dosis eficaces es importante y no siempre se recetan adecuadamente; con algunos medicamentos pasarán tres semanas o más hasta que sientas la mejoría.

Sin embargo, la depresión es un estado demasiado extenuante como para ignorarlo, por lo que debes asegurarte de buscar ayuda. Existen algunas cosas que el tiempo solo no puede sanar.

Si estás tomando tamoxifeno, habla con tu médico sobre qué antidepresivos puedes tomar. Algunos antidepresivos, como Paxil (nombre genérico: paroxetina), Wellbutrin (nombre genérico: bupropión), Prozac (nombre genérico: fluoxetina), Cymbalta (nombre genérico: duloxetina) y Zoloft (nombre genérico: Sertralina), interfieren en la capacidad corporal de convertir el tamoxifeno en su forma activa, lo que impide obtener todos los beneficios de este fármaco. Para obtener más información, visita la página sobre Tamoxifeno.

Hormonas y libido

Es posible que notes que te cuesta más excitarte y, más aún, llegar al orgasmo. "Lleva tanto tiempo lograr que ocurra", contaba una mujer. Esta frialdad de respuesta, si es que se puede llamar respuesta, es una queja constante. Debes ser abierta al hablar con tu médico para que te pueda sugerir soluciones médicas adecuadas. La pérdida del deseo y del apetito sexual puede estar directamente relacionada con la disminución de la cantidad de estrógeno, testosterona o progesterona, provocada por el tratamiento del cáncer de mama.

Si tienes problemas con el sexo, es recomendable que intentes restarle importancia al orgasmo, al menos por un tiempo. Mientras te recuperas, intenta concentrarte en el placer que produce tocarse, besarse e imaginar cosas, y no tanto en el orgasmo que surge de la penetración. Restarle importancia al orgasmo vaginal puede en realidad ayudar a que ocurra nuevamente más rápido de lo que esperabas.

Para algunas mujeres que han tenido un interés mínimo en el sexo o pocas oportunidades de tener relaciones sexuales antes de que ocurriera todo esto, la pérdida de la libido quizás no sea un problema demasiado importante, pero si lo es para ti, consulta con tu médico sobre la posibilidad de realizar un análisis hormonal. El apetito sexual de una mujer depende en cierto modo de la hormona testosterona (la hormona principal en los hombres), que se produce en los ovarios y en las glándulas suprarrenales. Dando un pequeño paso se puede llegar muy lejos, y un ajuste podría ayudar a recuperar el interés.

Pero si la cantidad de testosterona está dentro de los valores normales (entre 20 y 60 nanogramos por decilitro en un análisis de sangre), es probable que aumentarla no sea de ayuda. En realidad, demasiada testosterona puede producir acné, irritabilidad y características masculinas como voz grave o crecimiento de vello facial. Además, se desconoce si la "terapia de reemplazo de testosterona" no implica riesgo para mujeres que tienen antecedentes personales de cáncer de mama.

Dolores, náuseas y libido

Las relaciones sexuales dolorosas pueden destruir el interés en el sexo más rápido que cualquier otra cosa. Las úlceras vaginales que aparecen durante algunos tratamientos de quimioterapia (con 5-fluorouracilo, por ejemplo) son una fuente principal de estos dolores. Las úlceras pueden ser particularmente graves en mujeres que han tenido un trasplante de médula ósea, pero desaparecen cuando finaliza el tratamiento. Las mujeres que tienen herpes genital pueden presentar un brote de la enfermedad provocado por el estrés y el debilitamiento del sistema inmunitario. Los esteroides y los antibióticos pueden provocar infecciones por levaduras en la boca y en la vagina. Los medicamentos para el alivio del dolor, especialmente los narcóticos, también pueden disminuir el deseo sexual.

La menopausia, ya sea natural o inducida por tratamiento, puede provocar el debilitamiento y la reducción de las paredes vaginales. La sequedad vaginal (falta de lubricación natural) es otro efecto secundario de la menopausia. Estas condiciones pueden contribuir a sentir dolor durante el acto sexual.

Las náuseas, un efecto secundario de la quimioterapia, pueden matar el interés en todo, especialmente en el sexo. Y algunos medicamentos para aliviarlas reducen el deseo sexual.

Experiencia personal

"Me sentía tan profundamente agotada, que el deseo parecía algo bien lejano. Pensé que esta situación duraría para siempre, pero no fue así. Mi marido nunca se dio por vencido, gracias a Dios". 

—Lila

Kutluk Oktay, M.D.

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