Todo sobre los bochornos


Si has experimentado alguna de estas sensaciones, es inconfundible: sensación repentina e intensa de calor en el rostro y la parte superior del cuerpo, que puede estar precedida o acompañada de agitación, sudor, náuseas, mareo, ansiedad, dolor de cabeza, debilidad o una sensación de sofocación. Algunas mujeres experimentan un "aura", una sensación incómoda justo antes del bochorno que les avisa que está por venir. El bochorno se presenta seguido de un sonrojo, que te ruboriza y te hace sudar. Puedes sentir que te empapas o solamente el labio superior humedecido. Un escalofrío puede iniciar el episodio o presentarse al final.

Conoce los demás síntomas de la menopausia en la sección Cómo manejar los síntomas de la menopausia.

Cuál es su causa

Los bochornos con frecuencia se producen por los cambios hormonales de la menopausia, pero también influyen en ellos el estilo de vida y los medicamentos. La disminución de la cantidad de estrógeno tiene un efecto directo en el hipotálamo, la parte del cerebro responsable de controlar el apetito, los ciclos de sueño, las hormonas sexuales y la temperatura corporal. De alguna manera (no se sabe cómo), la disminución de estrógeno confunde al hipotálamo (que en ocasiones se denomina "termostato" del cuerpo) y hace que arroje una señal "muy caliente".

El cerebro responde ante esta señal transmitiéndole una alerta máxima al corazón, los vasos sanguíneos y el sistema nervioso: "¡Deshazte del calor!" El mensaje se trasmite mediante el mensajero químico del sistema nervioso, la epinefrina, y los compuestos relacionados: norepinefrina, prostaglandina, serotonina. El mensaje se entrega instantáneamente. El corazón bombea más rápidamente, los vasos sanguíneos de la piel se dilatan para hacer circular más sangre e irradiar el calor, y las glándulas sudoríparas liberan sudor para enfriarte aún más.

Este mecanismo de liberación del calor es la manera en que el cuerpo evita que te recalientes en verano, pero cuando el proceso se genera por una disminución de estrógeno, la respuesta confusa del cerebro puede ponerte muy incómoda. La temperatura de la piel de algunas mujeres puede aumentar seis grados centígrados durante un bochorno. El cuerpo se enfría cuando no debería y sientes un desastre: te empapas en medio de una reunión de directorio o en medio de una buena noche de sueño.

Quién los padece

El ochenta y cinco por ciento de las mujeres en Estados Unidos experimentan bochornos de algún tipo, a medida que se acercan a la menopausia y durante el primero o los dos primeros años posteriores a la interrupción de los períodos. Entre el 20 y el 50 % de las mujeres continúan teniéndolos durante muchos años más. A medida que pasa el tiempo, la intensidad disminuye.

Si padeciste cáncer de mama, los bochornos pueden seguir el mismo patrón de la mayoría de las mujeres, o pueden ser más intensos y prolongados, en especial si la menopausia fue prematura o si estás tomando terapia hormonal y el cuerpo todavía no se ha adaptado a esta. En algunos casos, es posible que las mujeres no tengan bochornos hasta que dejan de tomar tamoxifeno (una sorpresa desagradable). En estas mujeres, el tamoxifeno desarrolla una capacidad atípica similar al estrógeno para combatir los bochornos.

Existe una variación considerable en cuanto al momento de la aparición, la duración, la frecuencia y el carácter de los bochornos, te hayan diagnosticado con cáncer de mama o no. Un episodio puede tener una duración de unos pocos segundos o minutos, ocasionalmente incluso una hora, pero la recuperación puede llevar otra media hora. El momento de aparición más frecuente es entre las seis y las ocho de la mañana, y entre las seis de la tarde y las diez de la noche.

¿Qué tan caliente es caliente?

La mayoría de las mujeres tienen bochornos leves a moderadamente calientes, pero aproximadamente entre el 10 y el 15 % de las mujeres experimentan bochornos tan graves, que buscan atención médica. Entre las mujeres que padecieron cáncer de mama, la cantidad que sufre bochornos extenuantes es probablemente mucho más elevada. Los estudios aleatorizados proporcionan la información más objetiva: entre el 50 y el 75 % de las mujeres que toman tamoxifeno presentarán bochornos, frente al 25 a 50 % de las que toman placebo.

Mientras más rápido realices la transición de períodos regulares a no tener períodos (perimenopausia o climaterio), más considerables serán los bochornos. Los bochornos son graves después de la menopausia quirúrgica y también pueden ser bastante difíciles después de una menopausia médica inducida por quimioterapia. Si no te advirtieron sobre los bochornos, un episodio repentino y grave puede atemorizarte. Incluso puedes confundir un bochorno con un ataque cardíaco.

La intensidad de los bochornos que acompañan al tratamiento con tamoxifeno eventualmente mejora en muchas mujeres después de los primeros tres a seis meses. Debido a que las células grasas y musculares convierten la androstenediona proveniente de las glándulas suprarrenales en estrona, las mujeres pesadas o musculosas experimentan bochornos menos graves que las mujeres delgadas. Si fumas, los vasos sanguíneos pierden un poco de la capacidad para irradiar calor, por lo que es posible que sufras bochornos más graves.

Cómo combatir naturalmente el calor

La mejor manera de combatir un bochorno es de forma natural. Los bochornos tienen mucho que ver con la baja concentración de estrógeno en el cuerpo, pero otros factores pueden hacer que el control de la temperatura no funcione. Los estudios indican que los medicamentos no siempre ayudan. En lugar de seguir una TRH, que puede incrementar el riesgo de tener cáncer de mama y no está recomendada para mujeres que han tenido diagnóstico de cáncer de mama, toma primero medidas menos drásticas, ya que deberías comenzar con el enfoque menos agresivo para tratar los síntomas menopáusicos.

Cómo evitar los desencadenantes

Si puedes identificar las cosas que desencadenan los bochornos, has dado el primer paso para ganar la partida. Mantén un registro de los momentos en que ocurrieron y lo que estabas comiendo o haciendo, o cómo te sentías en ese momento. Muchas mujeres descubren que el estrés es el desencadenante que encabeza todos los gráficos. ¿Fue ese bochorno en la sala de reuniones algo repentino o te sentías presionada en ese momento? ¿Fue un día lleno de presiones sin pausa?

Solución: alivia la presión. Tómate más tiempo para planificar tu trabajo, practicar tu presentación, entregar tus tareas y llegar adonde vas. Si estás realizando una serie de presentaciones, bríndate la oportunidad de relajarte y refrescarte entre las sesiones. Planifica tu cronograma para evitar reuniones o tomar decisiones cuando sea más probable que sudes.

Otros desencadenantes de bochornos:

  • alcohol
  • cafeína
  • comprimidos para adelgazar
  • alimentos picantes
  • alimentos calientes
  • baños calientes
  • saunas
  • duchas calientes
  • camas calientes
  • habitaciones calientes
  • clima caluroso
  • fumar

Consejos para sobrevivir a los bochornos

  • Vístete en capas, para que puedas quitarte una capa después de otra a medida que sube la temperatura.
  • No utilices lana ni telas sintéticas y sé cautelosa con la seda. Lo que resta entonces es algodón, lino, rayón, y más algodón. (Mira el lado positivo: ahorrarás en facturas de tintorería, y podrás dejar de preocuparte por las polillas).
  • Evita los cuellos altos. Usa siempre camisetas con cuello abierto.
  • Mantén agua fría a mano para que puedas beber sorbos y refrescarte por dentro.
  • Cuando sea posible, reduce la temperatura en el termostato. Quizás es momento de conseguir un sistema decente de aire acondicionado o un ventilador de techo. O quizás prefieras uno de esos pequeños ventiladores manuales a pilas o un abanico plegable para agitar frente al rostro. Puedes encontrar abanicos perfectamente adecuados por aproximadamente un dólar.
  • Utiliza pijamas o camisón de algodón. Si sudas mucho en la noche, la ropa de dormir es más fácil de cambiar que las sábanas.
  • Utiliza solo sábanas de algodón, no sintéticas.
  • Consigue una cama más amplia si tú y tu pareja se encuentran en planetas de distinto calor, pero de todas formas desean estar en órbitas cercanas.
  • Toma una ducha fría antes de ir a la cama.
  • Intenta tomar una medicación suave, como Tylenol.
  • Llega temprano a las reuniones para que puedas conseguir el asiento más fresco.
  • Utiliza tu congelador siempre que lo necesites. Muchas mujeres contaron que abrían el congelador en el hogar (o en el supermercado) e introducían la cabeza cuando tenían un bochorno.

Cambios de estilo de vida para aliviar bochornos

Ejercicio

Aumento de la actividad (por ejemplo, utilizar las escaleras en lugar del elevador) puede reducir los bochornos y tener un impacto positivo en prácticamente todos los factores que se atribuyen a la menopausia y el envejecimiento:

  • insomnio
  • cambios de estado de ánimo
  • deterioro de la percepción personal
  • pérdida del deseo sexual
  • fatiga
  • niveles elevados de colesterol
  • salud cardíaca, ósea y muscular

El ejercicio incluso aumenta las cantidades de endorfina, con lo que eleva la capacidad para soportar el dolor.

Relajación y reducción de estrés

No es raro tener problemas para manejar el estrés, en especial si recibiste tratamiento para el cáncer de mama. Es posible que una de las siguientes técnicas te ayude a minimizar los efectos devastadores del estrés en el cuerpo:

  • ejercicios de relajación
  • ejercicios de respiración
  • meditación
  • visualización
  • masajes
  • hipnosis
  • yoga
  • técnicas de biorretroalimentación

Cómo cambiar la dieta

Con el tiempo, una dieta de bajo contenido de grasas ayuda a algunas mujeres con los bochornos. La pérdida del exceso de peso ayuda, pero perder demasiado peso o estar demasiado delgada puede empeorar los síntomas. A medida que pienses en otros cambios en la alimentación, ten en cuenta que natural no implica inofensivo. Los remedios a base de hierbas y los preparados de soja pueden funcionar debido a los estrógenos de las plantas (fitoestrógenos), pero no puedes suponer que solo por el hecho de que un estrógeno provenga de una planta es un remedio seguro.

Medicina china

La medicina china tiene una larga tradición en el tratamiento de bochornos. Existe todo tipo de bochorno y los chinos tienen descripciones para todos ellos. Antes de tratarte, un médico chino revisa los antecedentes por completo y realiza un examen físico exhaustivo, con especial atención a la lengua y el pulso. Luego determina si sufres de menopausia "caliente" o "fría". Si tuviste una menopausia quirúrgica o médica, en general no se considera a las hierbas chinas lo suficientemente fuertes como para eliminar los bochornos menopáusicos, pero pueden ayudar.

La medicina china abarca, por lo general:

  • Acupuntura, que mueve tu Chi (tu soplo, energía o espíritu interior). Por cada mujer que es escéptica con respecto a este enfoque, existe una mujer a quien la acupuntura le resultó útil para los bochornos.
  • Herbología, mediante la cual se cocinan muchas hierbas diferentes, juntas, para elaborar un té adaptado a tus síntomas particulares. Una mezcla de hierbas chinas muy frecuente es dong quai, que se piensa que es un fitoestrógeno. Más fitoestrógenos que las mujeres han encontrado eficaces para tratar bochornos a lo largo de siglos se pueden encontrar en el ginseng, el aceite de onagra, la raíz de regaliz, las hojas de frambuesa, la zarzaparrilla, la menta verde, la damiana, la agripalma, el sauzgatillo (también conocido como vítex), el cohosh negro y los ñames silvestres. Estos remedios herbales, chinos y otros, pueden ser eficaces para reducir los bochornos pero, insistimos, la inocuidad relativa en mujeres que padecieron cáncer de mama no se conoce. Evitar o utilizar estrógenos de plantas con mucha precaución es mejor. Nunca los consumas sin consultar a tu médico. Incluso los principales profesionales de medicina chinos advierten a las mujeres que no se automediquen con hierbas chinas.

Vitaminas

Algunas mujeres descubren que ayuda tomar vitamina E todos los días (800 unidades internacionales [U.I.], valores normales 400-1000). En realidad, un placebo funciona casi igual de bien. El Estudio clínico con tamoxifeno para la prevención del cáncer de mama del Instituto Nacional del Cáncer y National Surgical Adjuvant Breast and Bowel Project (Proyecto de Cirugía Adyuvante de Mamas e Intestino de EE. UU.), también recomienda la vitamina E o una de las siguientes opciones: vitamina B6, entre 200 y 250 miligramos por día, y Peridin-C (con antioxidantes), dos pastillas tres veces por día. Si la vitamina E te ayuda, fantástico, pero si tienes bochornos muy intensos, probablemente necesites algo más eficaz.

Cómo aliviar los bochornos con medicamentos

Si probaste estas recomendaciones de estilo de vida, nutricionales y de medicina alternativa, y no lograron mejorarte, es posible que te sientas forzada a continuar con remedios más fuertes, que solo están disponibles a través del médico.

Medicamentos que reducen la presión arterial

Los medicamentos que reducen la presión arterial, como la clonidina (Catapres-TTS, un parche de 0,1 mg que se aplica una vez por semana) y Aldomet (250 mg dos veces por día) pueden disminuir la gravedad y la frecuencia de los bochornos. Modifican la manera en que los vasos sanguíneos responden ante el comando de emitir calor rápidamente. Estos medicamentos se venden con receta y tu médico debe adaptar la dosis cuidadosamente.

Antidepresivos

Los medicamentos antidepresivos en dosis bajas pueden ayudar a prevenir un bochorno volviendo a equilibrar o interceptando las sustancias químicas presentes en el cerebro que transmiten la alarma de bochorno, la epinefrina y la serotonina.

El Effexor (venlafaxina) puede reducir en aproximadamente un 50 % los bochornos en casi el 60 % de las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama, según un estudio realizado por el Dr. Charles Loprinzi en la Clínica Mayo. La mejora fue relativamente rápida: el 80 % de la disminución definitiva de los bochornos ocurrió dentro de la primera semana en que se tomaron los medicamentos. Los efectos secundarios, cuando los hubo, fueron leves. La dosis utilizada fue de 12,5 miligramos, dos veces por día.

Un estudio más reciente indicó que es posible que algunas mujeres necesiten una dosis total más elevada de 75 miligramos por día para sentir un alivio apreciable. Hay preparaciones de liberación paulatina disponibles. El Paxil (paroxetina) funciona de manera similar al Effexor y es una buena alternativa. Algunas mujeres toleran mejor el Paxil. La dosis recomendada es de 10 mg una vez por día para la primera semana. Luego, a partir de entonces, de 20 mg una vez por día.

Si estás tomando tamoxifeno, habla con tu médico sobre qué antidepresivos son seguros para que controles los bochornos. Algunos antidepresivos, como Paxil, Wellbutrin (nombre genérico: bupropión), Prozac (nombre genérico: fluoxetina), Cymbalta (nombre genérico: duloxetina), y Zoloft (nombre genérico: Sertralina), interfieren en la capacidad corporal de convertir el tamoxifeno en su forma activa, lo que impide obtener todos los beneficios de este fármaco. Para obtener mayor información, visita la página Tamoxifeno.

Sedantes suaves

El Bellergal-S calma la actividad química excesiva en el cerebro. Si se toma de vez en cuando, una o dos veces por día, puede ser bastante inocuo y eficaz (pero no si se toma con alcohol). (Contiene belladona, fenobarbital y una ergotamina). El fenobarbital puede ocasionar somnolencia y, si lo utilizas con frecuencia, puede crear dependencia.

Productos similares a la progesterona

El Megace (acetato de megesterol) puede reducir los bochornos en aproximadamente el 80 % de las mujeres que lo toman, y también se lo considera un tratamiento para el cáncer de mama cuando se toma en dosis elevadas sin interrupción. El Megace se indica en general en dosis de 40 miligramos por día al comienzo y puede demorar unas semanas en producir efecto. Después de un mes, la dosis se aumenta o disminuye. La dosis máxima es de 80 miligramos por día. Las personas que experimentan sus beneficios y pueden tolerar los efectos secundarios (retención de líquidos e hinchazón) pueden mejorar con este medicamento.

Terapia de reemplazo hormonal (TRH)

Mientras que la terapia de reemplazo hormonal (TRH) puede aliviar los síntomas menopáusicos, como los bochornos y la fatiga, quienes siguen o han seguido en un pasado reciente la TRH presentan mayor riesgo de ser diagnosticadas con cáncer de mama.

Antes de que se determinara la relación entre TRH y el riesgo de padecer cáncer de mama, muchas mujeres posmenopáusicas se sometían a TRH durante muchos años para aliviar los síntomas menopáusicos y reducir la pérdida ósea. Desde 2002, cuando las investigaciones determinaron la relación de la TRH con el riesgo de cáncer, la cantidad de mujeres que se somete a la TRH ha disminuido drásticamente. De todas formas, muchas mujeres continúan usando TRH para tratar los síntomas menopáusicos molestos.

Existen dos tipos principales de TRH:

  • TRH combinada, que contiene estrógeno y progesterona
  • TRH de estrógenos únicamente, que solo contiene estrógeno

. Las investigaciones arrojaron los siguientes resultados:

  • El riesgo de padecer cáncer de mama se incrementa en los primeros años de uso de TRH y parece aumentar mientras más largo sea el período en que la mujer use TRH.
  • Ambas terapias, tanto la combinada como la de estrógenos únicamente, incrementan el riesgo de padecer cáncer de mama, pero la TRH combinada lo incrementa aún más.
  • Las dosis elevadas de TRH incrementan más el riesgo que las dosis bajas de TRH.

El mayor riesgo de padecer cáncer de mama debido al uso de TRH es el mismo para las hormonas denominadas "bioidénticas" y "naturales" que para las hormonas sintéticas. "Bioidénticas" significa que las hormonas presentes en el producto son idénticas a las que produce el cuerpo. Se dice que las hormonas bioidénticas son "naturales" (derivadas de plantas). Las hormonas sintéticas se elaboran en un laboratorio y también son idénticas, desde el punto de vista químico, a las hormonas del cuerpo. Es importante saber que muchos productos de TRH bioidénticos y de hierbas no están en la jurisdicción de la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos y por ende no están sujetos a las mismas normas y análisis que los medicamentos.

Los efectos secundarios de la menopausia pueden reducir considerablemente la calidad de vida de algunas mujeres. Estas mujeres deben evaluar los beneficios y riesgos de la TRH. Si tienes bochornos intensos u otros efectos secundarios de la menopausia y estás pensando en tomar TRH, habla con tu médico sobre TODAS las opciones. Cómo reducir al mínimo el riesgo de padecer cáncer de mama Y aliviar los síntomas. Asegúrate de analizar los puntos a favor y en contra de los diferentes tipos y dosis de TRH.

Las investigaciones indican ampliamente que la TRH de estrógenos únicamente parece aumentar menos el riesgo de cáncer de mama que la TRH combinada. Si decides tomar TRH, pregunta a tu médico si puedes tomar una fórmula de dosis baja y seguirla durante el menor tiempo posible.

Si te diagnosticaron cáncer de mama o has tenido un resultado positivo en la prueba para detectar genes anormales del cáncer de mama (BRCA1 o BRCA2) y eres paciente de alto riesgo, no deberías utilizar TRH. Las hormonas de la TRH pueden hacer que se forme y crezca el cáncer de mama de receptores de hormonas positivos. Aunque solo una pequeña cantidad de estudios analizaron el uso de TRH en mujeres que tenían antecedentes personales de cáncer de mama, el hecho de que el uso de TRH incremente el riesgo de padecer cáncer de mama en las mujeres en general hace que la mayoría de los médicos aconsejen a las mujeres que tienen estos antecedentes que eviten la TRH. La hoja de información de la receta incluida en la TRH indica con claridad que está "contraindicada para mujeres con diagnóstico de cáncer de mama". No estar en condiciones de seguir una TRH puede constituir un problema para muchas mujeres. Si tienes bochornos graves u otros efectos secundarios de la menopausia, y tienes antecedentes personales de cáncer de mama, habla con tu médico sobre las opciones no hormonales, como cambios en la alimentación, ejercicio, control del peso, acupuntura o meditación.

Para obtener más información sobre TRH y riesgo de padecer cáncer de mama, visita la página Cómo seguir la TRH en la sección Disminuye los riesgos (en inglés) de Breastcancer.org.

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Los dichosos sofocos son incomodísimos, pero no sé si me he acostumbrado o qué pero después de 3 años tomando Tamoxifeno los noto menos. Lo que sí que hago es llevar siempre capas, y la última de manga corta aunque sea invierno para así poderme quitar y poner cosas en función de los calores.

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