Pena menopáusica, depresión y cambios en el estado de ánimo

En cualquier gran transición, es posible que tengamos sentimientos de pena o de extrema tristeza por algo que perdimos. Solemos asociar la pena con la pérdida de un ser querido, pero también puede surgir en otros momentos de transición: pérdida de trabajo, divorcio, mudanza de hijos cuando son mayores de edad o jubilación. El cáncer de mama y la menopausia son transiciones muy grandes.

Sentir pena es una respuesta natural y esperable frente al cáncer de mama. Es normal sentir pena al perder la certeza de la propia salud y enfrentar los cambios del cuerpo, los cambios en las relaciones y la incertidumbre sobre el futuro. También se puede sentir pena a raíz de la menopausia. Las mujeres que atraviesan una menopausia natural a veces sienten pena por la pérdida de su juventud, los síntomas incómodos y disruptivos, la incertidumbre que trae el envejecimiento y las otras transiciones que suelen ocurrir en ese momento. Las mujeres más jóvenes que entran en la menopausia como resultado de los tratamientos de cáncer de mama pueden sentir pena por la pérdida de la fertilidad, los efectos secundarios, el impacto en sus relaciones y la injusticia de ser “menopáusicas” años antes de lo esperado.

Pena vs. Depresión

Si sientes pena en este momento, te aseguramos que es normal. Pero debes estar al tanto de la diferencia entre una pena normal y la depresión. Ambas causan tristeza, pérdida de interés en actividades normalmente placenteras y problemas alimentarios y de sueño. Pero sentir pena es un proceso. Tienes esos sentimientos pero los atraviesas y, con el tiempo, comienzas a sentirte mejor. La depresión clínica suele durar más y causa sentimientos más intensos con un impacto más grave en el día a día. Piensa en la depresión como estar “atascada” en vez de avanzar para superar cierto proceso. Puedes tener sensaciones incapacitantes de ansiedad, inutilidad o incluso desesperanza, lo que puede anular tu capacidad de desenvolverte normalmente y disfrutar actividades que solías disfrutar. Esos sentimientos pueden ser constantes o pasajeros, pero sientes que no avanzas. No es probable que te “desatasques” a menos que recibas algún tipo de tratamiento.

Atravesar la menopausia naturalmente, es decir, como parte de envejecer, no parece aumentar el riesgo de depresión clínica. Pero si la menopausia natural te causa gran incomodidad, por los bochornos, los cambios vaginales y las alteraciones de sueño, es posible que sea un factor que contribuya a la depresión, sobre todo si hay otros factores de estrés de la mediana edad o si ya has tenido depresión. El panorama es diferente si entras en la menopausia abruptamente como resultado de los tratamientos de cáncer, años antes de lo que esperabas. El rápido declive de los niveles hormonales puede generarte una depresión similar a la depresión posparto.

Cambios en el estado de ánimo

En vez o además de sentirse deprimidas, algunas mujeres experimentan cambios repentinos en el estado de ánimo cuando atraviesan la transición menopáusica. Puede que se sientan bien en un momento y deprimidas enseguida, o tal vez se enojen con amigos o familiares por pequeñeces. No sabemos si eso se produce por los cambios hormonales de la menopausia o por los síntomas molestos que trae, como los bochornos y las alteraciones de sueño. Pero sí sabemos que partes del cerebro tienen receptores de estrógeno, áreas clave que “atrapan” la hormona para que cumpla con su función. Por lo tanto, es posible que la disminución de estrógeno afecte los estados de ánimo, y el efecto podría ser más pronunciado cuando el cambio se da rápidamente, como puede suceder con algunos tratamientos de cáncer de mama.

Pedir ayuda

Si crees que tienes depresión clínica, consulta a tu médico de cabecera o a tu oncólogo para que te deriven a un profesional certificado de la salud mental, ya sea un psicólogo, un psiquiatra, un psicoterapeuta o un consejero. Juntos, podrán evaluar la situación y hablar de las opciones de tratamiento. Este mismo consejo vale si sientes que los cambios de ánimo son tan fuertes que interfieren con tu calidad de vida.

Mientras tanto, no subestimes el poder de los cambios en tu estilo de vida para sentirte mejor. Hacer ejercicio regularmente es imprescindible para bajar los niveles de estrés y aumentar el buen humor. También podrías considerar actividades como yoga, meditación, sesiones de relajación o talleres de plena atención. Visita las secciones de Breastcancer.org sobre Ejercicios y Medicina complementaria & holística para obtener consejos sobre cómo empezar.

En las siguientes páginas, puedes obtener más información sobre estos temas:


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