Ajo


El ajo está estrechamente relacionado con las cebollas, el puerro, los chalotes, la cebolla de verdeo y los cebollinos. Durante muchos años, se ha afirmado que el ajo puede ayudar a combatir el cáncer y las infecciones. También se dice que el ajo puede ser beneficioso en casos de trastornos estomacales y abdominales.

El ajo contiene muchos sulfuros, uno de los cuales es la aliína. Cuando se machacan las cabezas de ajo, la aliína se convierte en otro compuesto, la alicina. La alicina parece ser uno de los principales compuestos activos del ajo y le da a la raíz su olor y los beneficios para la salud. El ajo también es antioxidante.

El ajo puede reducir la cantidad de Helicobacter pylori, una bacteria que puede causar úlceras en el estómago y que ha sido relacionada con el cáncer de estómago. Los resultados de otros estudios sobre los efectos beneficiosos del ajo en casos de cáncer son diversos.

Existen muchas opiniones acerca de cómo la preparación y la cantidad de ajo que se ingiera podría afectar a la salud. Al cocinar o cortar un diente de ajo, se modifica la cantidad y el tipo de compuestos activos del ajo. Por este motivo, algunos sugieren comer el ajo crudo.

La ingesta de grandes cantidades de ajo, especialmente crudo, puede irritar el tubo gastrointestinal, lo que causaría malestar estomacal y gases. Sin embargo, agregar un par de dientes de ajo a las salsas para pastas, el aderezo o aliño de las ensaladas o el pan de ajo, incluso todos los días, no debería ocasionar problemas.

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