Alimentos irradiados


La radiación se utiliza para matar los organismos nocivos, como bacterias y hongos, que se encuentran en los alimentos. Para matar estos agentes patógenos, se necesita solamente una pequeña dosis de radiación. Los alimentos nunca se vuelven radiactivos. Esto significa que la radiación no permanece en los alimentos. No existen pruebas científicas que indiquen que el consumo de alimentos irradiados aumente el riesgo de tener cáncer de mama.

Según muchos expertos en salud, la irradiación es una forma eficaz de reducir las enfermedades que se transmiten a través de los alimentos y de garantizar que los alimentos que ingerimos no contengan organismos nocivos. La irradiación no es un sustituto de las buenas prácticas de manipulación de alimentos, pero puede matar las bacterias nocivas, especialmente las de las carnes y las aves de corral.

La radiación no cocina ni endurece los alimentos, no modifica su temperatura ni disminuye su contenido nutricional. Aparentemente no produce cambios químicos importantes en los alimentos. La pequeña dosis de radiación que se utiliza no tiene un efecto real en la calidad de los alimentos y se considera que es inocua. La irradiación de los alimentos está permitida en casi 40 países y está avalada por la Organización Mundial de la Salud, la American Medical Association (Asociación Médica Americana) y otras asociaciones dedicadas a la salud. Las normas del gobierno de los Estados Unidos exigen que se etiqueten los alimentos irradiados para que los consumidores puedan distinguirlos de los alimentos no irradiados.

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