Los mitos de la obesidad pueden socavar los intentos para bajar de peso

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Las mujeres obesas y con sobrepeso, que según se define presentan un IMC (índice de masa corporal) mayor de 25, tienen un mayor riesgo de recibir un diagnóstico de cáncer de mama en comparación con las mujeres que mantienen un peso saludable, especialmente después de la menopausia. Tener sobrepeso también puede aumentar el riesgo de que el cáncer de mama vuelva a aparecer (recurrencia) en las mujeres que ya tuvieron la enfermedad.

Este mayor riesgo se debe a que las células de grasa producen estrógeno, es decir, más células de grasa implican más estrógeno en el cuerpo, y el estrógeno puede dar lugar al desarrollo y crecimiento del cáncer de mama de receptores de hormonas positivos.

En un estudio, se identificaron siete mitos relacionados con la obesidad y la pérdida de peso (creencias que no son respaldadas por evidencia científica) que suelen mencionarse en los documentos científicos y en los medios de comunicación populares y que pueden socavar los intentos de las personas para bajar peso.

La investigación se publicó en la edición del 31 de enero de 2013 de New England Journal of Medicine (Revista de Medicina de Nueva Inglaterra). Lee el resumen “Myths, Presumptions, and Facts about Obesity” (Mitos, suposiciones y hechos sobre obesidad) (en inglés).

Los siete mitos

Los pequeños cambios en el consumo de energía o el rendimiento que se mantienen con el tiempo producirán grandes alteraciones del peso a largo plazo. Este mito se basa en la idea de que un aumento o una disminución de 3.500 kcal (1 kcal es igual a 1.000 cal) hace aumentar o perder 1 lb de peso. Estudios recientes han demostrado que esto no es verdad. Por lo tanto, una persona que gasta 100 kcal más por día por caminar 1 milla no bajará más de 50 lb en 5 años, según lo que el mito nos hace creer. En cambio, una persona que comienza a caminar 1 milla por día tiene más probabilidades de bajar unas 10 lb en 5 años, suponiendo que la persona ingiere la misma cantidad de calorías por día.

Es importante establecer objetivos realistas para la pérdida de peso a fin de evitar la frustración. Si bien parece inteligente y razonable, ningún estudio ha demostrado que esta idea funcione. De hecho, varios estudios recientes han demostrado que el establecimiento de objetivos más agresivos para bajar de peso puede producir mejores resultados en la pérdida de peso.

La pérdida de peso lenta y gradual ofrece mejores resultados a largo plazo que la pérdida de peso rápida. Otra vez, esta idea suena lógica, pero los estudios han demostrado que la pérdida de peso más rápida y en mayor medida al inicio de un programa está asociada a un peso menor al final del seguimiento a largo plazo.

Las personas deben estar dispuestas a bajar de peso. Se ha demostrado a través de investigaciones que la “predisposición” de una persona para bajar de peso no anticipa el buen cumplimiento de un plan para bajar de peso por parte de esta persona ni cuánto peso perderá. En cinco estudios que analizaron a más de 3.900 personas cuya predisposición para bajar de peso se consideró buena, la pérdida de peso promedio fue menor que 2 lb al final de un período de 9 meses.

Las clases de educación física son importantes para prevenir o reducir la obesidad en los niños. Este es otro mito que parece válido. Sin embargo, los estudios han demostrado resultados de pérdida de peso inconsistentes cuando los niños asistían a más clases de educación física por semana. Los investigadores señalaron que si bien seguramente existe una combinación de frecuencia, intensidad y duración de la actividad física que reduciría o evitaría la obesidad en los niños, no queda claro si dicho nivel puede implementarse en las escuelas.

La lactancia proporciona protección contra la obesidad. Este mito es muy popular, pero estudios aleatorizados no han demostrado evidencia de que la lactancia afecte a la obesidad. No obstante, es importante saber que la lactancia ofrece otros beneficios fundamentales para las madres y los niños, entre ellos, reducir los riesgos de contraer alergias, asma y otras enfermedades.

En una relación sexual, cada persona quema entre 100 y 300 kcal. Sin necesidad de repetir todas las fórmulas matemáticas que los investigadores utilizaron, podemos decir que el sexo permite quemar aproximadamente la misma cantidad de calorías que quemarías al caminar a un ritmo moderado (unas 2,5 millas por hora). Según el estudio, el tiempo promedio de un encuentro sexual es de 6 minutos aproximadamente, por lo que una persona, en promedio, podría quemar unas 14 kcal durante una relación sexual.

Los investigadores también analizaron seis suposiciones acerca de la obesidad que también podrían socavar la pérdida de peso, así como también nueve hechos y cómo podrían utilizarse para ayudar a las personas a bajar de peso.

Las seis suposiciones

Desayunar regularmente en vez de omitir esta comida protege contra la obesidad. En los ensayos aleatorizados, se determinó que el hecho de desayunar u omitir el desayuno no produce ningún impacto en el peso.

La primera infancia es la etapa en la que las personas aprenden los hábitos de ejercicios y alimentación que influyen en el peso a lo largo de la vida. Ningún estudio ha comprobado que esta asociación es verdadera o falsa.

El mayor consumo de frutas y verduras permite bajar de peso (o aumentar de peso en menor medida), incluso si no realizas ejercicios o adoptas algún otro cambio de hábito. Si bien las frutas y verduras ricas en nutrientes ofrecen beneficios para la salud, los estudios han demostrado que las personas que comen más pueden aumentar de peso si no realizan ningún otro cambio de hábito, como hacer ejercicios y eliminar el azúcar procesada de sus dietas balanceadas.

La dieta yo-yo (que los médicos llaman “oscilación del peso”) está asociada a un mayor riesgo de muerte. Ningún experto ha investigado este fenómeno en las personas, y la asociación no se ha comprobado en los estudios realizados en animales. Es probable que esta suposición exista porque las personas que siguen una dieta yo-yo pueden tener otros problemas de salud que aumenten el riesgo de muerte.

Los refrigerios contribuyen con el aumento de peso y la obesidad. Los estudios aleatorizados no han comprobado esta suposición.

La disponibilidad de parques y aceras afecta a la tasa de obesidad. Ningún experto ha llevado a cabo un estudio aleatorizado sobre una asociación entre el riesgo de obesidad y los componentes ambientales que motiven la actividad física, como los parques, las aceras, las sendas para correr, etc. Los estudios que analizaron la relación entre la obesidad y el entorno construido (como lo llaman los científicos) fueron estudios de observación, es decir, los investigadores solo observaron el comportamiento de las personas y los resultados, pero no se proporcionó tratamiento ni intervención. Los estudios de observación no son tan buenos como los estudios aleatorizados. Además, estos estudios de observación han ofrecido resultados diversos, por lo que no se sacaron conclusiones claras.

Los nueve hechos

Si bien la genética juega un papel importante en el peso, estos elementos no determinan tu destino. Los cambios en lo que comes y en la frecuencia e intensidad con la que haces ejercicios pueden ayudarte a bajar de peso, así como también los medicamentos para bajar de peso.

Seguir una dieta balanceada puede ayudarte a adelgazar algunas libras a corto plazo, pero no es algo que pueda mantenerse con el tiempo. Si bien el hecho de disminuir drásticamente la cantidad de calorías que consumes puede ayudarte a bajar varias libras en tan solo un par de semanas, es muy probable que tengas más hambre (y quizás te sientas malhumorada y distraída) si tratas de mantener ese bajo consumo de energía durante un tiempo prolongado.

Independientemente de tu peso, hacer ejercicios mejora tu salud general. Aunque tengas sobrepeso o seas obesa, los ejercicios pueden ayudar a que tu cuerpo regule mejor la glucosa, sea más flexible, y tenga más resistencia y fuerza.

Hacer ejercicios puede influir en el peso, pero se deben hacer ejercicios suficientes. Para que la actividad física tenga un impacto en el peso, debes comprometerte a hacer ejercicios con frecuencia (en lo posible, todos los días) al nivel de intensidad que supere el nivel moderado.

La obesidad es una afección crónica. Si se considera a la obesidad como una afección que necesita un control continuo, como la diabetes, puede ayudar a que las personas eviten las dietas balanceadas de solución rápida que pueden llegar a ser contraproducentes a largo plazo.

Los niños con sobrepeso obtienen más beneficios de programas que involucren a los padres. Si bien los programas de control del peso en las escuelas, las guarderías u otros lugares que se encuentren lejos de sus hogares son convenientes, los programas que involucran a los padres de los niños y que se realizan en el hogar son probablemente más efectivos.

Las comidas más estructuradas promueven una mayor pérdida de peso. Los programas que ofrecen sustitutos de comidas o que promueven una manera de comer muy estructurada están asociados a una mayor pérdida de peso que los programas que se basan en comidas que ofrecen variedad y moderación.

Algunos medicamentos pueden ayudar a que las personas bajen de peso y se mantengan, siempre y cuando continúen tomándolos. Si bien los estudios han demostrado que esto es verdadero, es importante saber que algunas personas han estado muy enfermas por tomar medicamentos para bajar de peso. Siempre debes asegurarte de obtener la aprobación de tu médico antes de tomar un medicamento para bajar de peso y programar citas de revisión médica regulares para que pueda evaluar el funcionamiento de todos los sistemas corporales.

La cirugía bariátrica puede ayudar a que algunas personas bajen de peso. Para las personas que presentan una obesidad grave, la cirugía bariátrica (cirugía que se realiza para reducir el tamaño del estómago) puede ofrecer una pérdida de peso a largo plazo. No obstante, es un paso muy agresivo y no es adecuado para todas las personas.

Es importante saber que muchos de los investigadores involucrados en este estudio tienen vínculos financieros con compañías de alimentos, bebidas y productos para bajar de peso, entre ellas, McDonald’s, Jenny Craig y Coca-Cola. Si bien estos vínculos no deberían afectar los resultados del estudio, son tan importantes que los autores tienen la obligación de divulgarlos. Un investigador independiente que no participó en el estudio señaló que las afiliaciones de los autores nos hacen cuestionar el objetivo de la investigación y si está orientada a promover medicamentos, productos sustitutos de alimentos y cirugía bariátrica como soluciones para bajar de peso.

Independientemente de la edad que tengas, una de las mejores formas de evitar la obesidad Y de ayudar a disminuir todo lo posible el riesgo de desarrollar cáncer de mama es seguir una dieta balanceada y un estilo de vida saludable:

  • seguir una dieta balanceada con bajo contenido de azúcar y alimentos procesados
  • seguir una dieta balanceada rica en alimentos no procesados con muchos nutrientes
  • hacer ejercicios regularmente al nivel de mayor intensidad con el que te sientas cómoda
  • evitar las bebidas alcohólicas
  • no fumar

Visita la página Tener sobrepeso (en inglés) en la sección Factores de riesgo del cáncer de mama (en inglés) del sitio Breastcancer.org para obtener más información sobre los pasos que puedes seguir para mantener un peso saludable.

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