La ansiedad, y no la depresión, parece ser un problema para sobrevivientes del cáncer a largo plazo y sus cónyuges

Read this page in English


Gracias a los mejores análisis de diagnóstico y tratamientos, las personas viven mucho más tiempo que antes tras recibir un diagnóstico de cáncer, incluso el diagnóstico de cáncer de mama.

Los médicos se preguntan si estas sobrevivientes a largo plazo tuvieron un mayor riesgo de desarrollar trastornos del estado de ánimo, como la depresión o la ansiedad, en comparación con las personas a quienes nunca se les diagnosticó cáncer.

Un estudio sugiere que la ansiedad es probablemente el problema más grande para las sobrevivientes a largo plazo y para sus cónyuges.

El estudio fue publicado en línea el 5 de junio de 2013 por la revista The Lancet Oncology. Lee el resumen “Depression and anxiety in long-term cancer survivors compared with spouses and healthy controls: a systematic review and meta-analysis” (La depresión y la ansiedad en sobrevivientes de cáncer a largo plazo, en comparación con los cónyuges y los controles saludables: una revisión sistemática y metaanálisis) (en inglés).

El estudio es un metaanálisis, es decir, un estudio que combina y analiza los resultados de varios estudios anteriores. En este caso, los investigadores analizaron 43 estudios:

  • Dieciséis estudios analizaron la depresión en sobrevivientes a largo plazo, en comparación con las personas a quienes nunca se les diagnosticó cáncer.
  • Diez estudios analizaron la ansiedad en sobrevivientes a largo plazo, en comparación con las personas a quienes nunca se les diagnosticó la enfermedad.
  • Doce estudios analizaron la depresión en sobrevivientes a largo plazo y en sus cónyuges.
  • Cinco estudios analizaron la ansiedad en sobrevivientes a largo plazo y en sus cónyuges.

Las personas que habían sobrevivido por lo menos 2 años después de un diagnóstico de cáncer se consideraron sobrevivientes a largo plazo.

Los investigadores hallaron lo siguiente:

  • La depresión se detectó con una frecuencia del 14 % aproximadamente.
  • La ansiedad se detectó con una frecuencia del 29 % aproximadamente.

Estos porcentajes se observaron en sobrevivientes a largo plazo, en comparación con las personas a quienes no se les diagnosticó la enfermedad.

En los estudios que establecieron una comparación entre sobrevivientes a largo plazo y sus cónyuges, los investigadores hallaron lo siguiente:

  • El 26,7 % de sobrevivientes a largo plazo y el 26,3 % de sus cónyuges tenían depresión.
  • El 28 % de sobrevivientes a largo plazo y el 40,1 % de sus cónyuges tenían ansiedad.

Los resultados de este estudio se asemejan a los resultados de investigaciones anteriores que demuestran que muchas mujeres diagnosticadas con cáncer de mama presentan síntomas del trastorno por estrés postraumático (TEPT), así como los estudios que demuestran que los hombres que son pareja de las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama tienen más probabilidades de desarrollar depresión y otros trastornos del estado de ánimo graves, en comparación con los hombres cuyas parejas no han sido diagnosticadas con cáncer de mama.

Si te han diagnosticado cáncer de mama, es comprensible que puedas sentirte enojada, con miedo, impotente, ansiosa, entre muchas otras emociones, a medida que recibas el tratamiento y te recuperes. No obstante, dejar que las emociones negativas te dominen no será positivo para tu bienestar y salud general.

Una vez que hayas completado el tratamiento del cáncer de mama, es fundamental que te concentres en lo que ahora es lo más importante: tener una buena salud. Debes asegurarte de recibir la mejor atención constantemente, tanto a nivel físico como a nivel mental, y vivir la vida de la mejor manera.

Las investigaciones sugieren que existen varios factores que parecen estar asociados con una mayor posibilidad de tener una buena salud emocional:

  • Contar con una buena red de apoyo. El valor del apoyo de tu familia y tus amigos es fundamental, pero el apoyo de otras pacientes y sobrevivientes también es importante.
  • Tener y mantener un buen estado físico. Hay evidencia cada vez mayor que demuestra que hacer ejercicios (y seguir una dieta balanceada saludable) puede ayudar a mantener un bienestar emocional durante el tratamiento del cáncer de mama y después de completarlo.
  • Tener una excelente relación con tu médico. Un médico que comprende tu situación, que se toma el tiempo necesario para responder a tus preguntas y que es un verdadero compañero para tu atención, puede marcar una gran diferencia.

Se ha comprobado que varias técnicas de la medicina complementaria y psicosomática ayudan a calmar la ansiedad y la depresión, entre ellas:

  • aromaterapia
  • imágenes dirigidas
  • hipnosis
  • registro diario
  • masajes
  • meditación
  • yoga
  • taichi

Haz un trato contigo misma: harás todo lo que esté a tu alcance para quererte, hablar por ti misma, cuidarte y obtener la mejor atención posible. Recuerda que TÚ eres única y mereces el mejor resultado posible, tanto física como mentalmente.

¿Te ayudó este artículo?

No
Evergreen-donate
Volver al inicio