La obesidad y el cáncer de mama fueron los temas centrales de varias sesiones de la reunión anual de 2013 de la ASCO

Read this page in English


Las mujeres con sobrepeso y obesas, que se caracterizan por tener un IMC (índice de masa corporal) superior a 25, tienen un mayor riesgo de recibir un diagnóstico de cáncer de mama, en comparación con las mujeres que mantienen un peso saludable, especialmente después de la menopausia. Tener sobrepeso también puede aumentar el riesgo de que el cáncer de mama vuelva a aparecer (recurrencia) en las mujeres que ya tuvieron la enfermedad.

Este mayor riesgo se debe, en parte, a que las células de grasa producen estrógeno, es decir, más células de grasa implican más estrógeno en el cuerpo, y el estrógeno puede dar lugar al desarrollo y crecimiento del cáncer de mama de receptores de hormonas positivos. Los científicos también detectaron recientemente que el hecho de tener más células de grasa puede producir una inflamación de grado bajo en el cuerpo a largo plazo. La inflamación crónica se ha vinculado a un mayor riesgo de recurrencia del cáncer de mama. Las proteínas segregadas por el sistema inmunitario parecen estimular el crecimiento de las células del cáncer de mama, especialmente del cáncer de mama de receptores de estrógeno positivos en las mujeres posmenopáusicas.

Al mismo tiempo, decenas de estudios han demostrado que bajar de peso, hacer más ejercicio y seguir una dieta balanceada saludable mejoran el bienestar físico y mental de las personas diagnosticadas con cáncer de mama. Las personas que hacen estos cambios también detectan diferencias positivas en los biomarcadores (características medibles en el cuerpo), que se vinculan con el riesgo de desarrollar cáncer de mama y las consecuencias.

En la reunión anual de 2013 de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), se presentaron varios estudios que analizaron la obesidad y el cáncer de mama.

Inhibidores de la aromatasa y obesidad. Se obtuvieron resultados diversos en los estudios que analizaron si los inhibidores de la aromatasa son tan eficaces para las mujeres posmenopáusicas con obesidad, diagnosticadas con cáncer de mama de receptores de hormonas positivos en etapa temprana, como lo son para las mujeres que tienen un peso saludable. En el estudio “A meta-analysis of endocrine therapy trials in early breast cancer (BC) evaluating the impact of obesity: Are aromatase inhibitors (AIs) optimal therapy in obese ER+ BC?” (Metaanálisis de los ensayos de terapia endocrina del cáncer de mama [CM] en etapa temprana que evalúa el impacto de la obesidad: los inhibidores de la aromatasa [IA], ¿constituyen una terapia óptima para los tipos de CM de ER+?) (en inglés), los investigadores elaboraron un metaanálisis sobre cuatro estudios en los que participaron casi 11.400 mujeres posmenopáusicas diagnosticadas con cáncer de mama de receptores de estrógeno positivos en etapa temprana, en los cuales se analizaron el IMC y la hormonoterapia. (Un metaanálisis es un estudio que combina y analiza los resultados de varios estudios anteriores).

Los investigadores observaron que las mujeres que tenían un IMC superior a 25 eran más propensas a tener la peor supervivencia sin enfermedad (el tiempo que las mujeres vivieron sin recurrencia del cáncer) en general, en comparación con las mujeres que tenían un peso saludable. Además, hallaron que los inhibidores de la aromatasa eran menos eficaces para reducir el riesgo de que el cáncer de mama volviera a aparecer en las mujeres con sobrepeso y obesas, en comparación con las mujeres que tenían un peso saludable. Es necesario realizar más investigaciones para determinar si uno de los inhibidores de la aromatasa es más eficaz que el otro en las mujeres con sobrepeso.

Pronóstico de la obesidad y del cáncer de mama. Muchos médicos han observado que las mujeres obesas diagnosticadas con cáncer de mama aparentemente tienen las consecuencias más graves. En el estudio “The effect of obesity on prognosis in operable breast cancer patients treated with adjuvant anthracyclines and taxanes according to pathologic subtypes” (El efecto de la obesidad en el pronóstico de pacientes diagnosticadas con cáncer de mama operable, tratadas con antraciclinas y taxanos adyuvantes conforme a los subtipos patológicos) (en inglés), los investigadores tenían el objetivo de confirmar esta verdad sostenida en el estudio y determinar si las características del cáncer de mama influían en el hecho de que las mujeres obesas tuvieran los pronósticos más graves.

Los investigadores analizaron los resultados de más de 5.500 mujeres diagnosticadas con cáncer de mama que participaron en los estudios que investigaban la eficacia de la quimioterapia con taxanos y antraciclinas después de la cirugía. Luego de considerar la edad y el estado menopáusico de las mujeres, además del tamaño del cáncer, la afección de los ganglios linfáticos, el tipo de cirugía, el grado del cáncer, el estado de los receptores de hormonas o HER2, el tratamiento de quimioterapia y la posibilidad de tratamiento insuficiente, los investigadores hallaron que las mujeres que tenían un IMC de 35 o superior tenían un mayor riesgo de recurrencia, un mayor riesgo de morir a causa del cáncer de mama y un mayor riesgo de morir por alguna otra causa, en comparación con las mujeres que tenían un peso saludable. Este hallazgo se comprobó en todos los tipos de cáncer de mama.

La obesidad y la edad al momento del diagnóstico. Egipto tiene una de las tasas de obesidad más altas de mundo entre las niñas y mujeres mayores de 15 años. En el estudio “Obesity as a prognostic factor for incidence and survival in female patients diagnosed with breast cancer” (La obesidad como factor de pronóstico para la incidencia y supervivencia de mujeres diagnosticadas con cáncer de mama) (en inglés), los investigadores se cuestionaron si las tasas de obesidad afectaban la cantidad de casos de cáncer de mama diagnosticados en el país, además de la supervivencia.

Al revisar los registros de más de 900 mujeres diagnosticadas con cáncer de mama de 1996 a 2005, los investigadores dividieron a las mujeres en cuatro grupos según el IMC:

  • menor de 18,5 (100 mujeres)
  • desde 18,5 hasta 25 (299 mujeres)
  • desde 25 hasta 30 (336 mujeres)
  • mayor de 30 (172 mujeres)

Observaron que las mujeres obesas y con sobrepeso tenían, en general, más probabilidades de recibir un diagnóstico de cáncer de mama y tenían más probabilidades de recibir este diagnóstico a una edad más temprana, en comparación con las mujeres que tenían un peso saludable. Estas mujeres también tenían más probabilidades de ser diagnosticadas con cáncer en estadio más avanzado. En comparación con las mujeres que tenían un peso saludable, las mujeres obesas y con sobrepeso también presentaron el peor resultado de supervivencia sin enfermedad y el peor resultado de supervivencia en general. A medida que el IMC aumentaba, también se incrementaba el riesgo de que una mujer falleciera por cualquier causa.

Muchas mujeres se sienten frustradas y descontentas porque aumentan de peso durante el tratamiento del cáncer de mama y después de completarlo. Esto ocurre especialmente en las mujeres que recibieron quimioterapia u hormonoterapia. La quimioterapia puede desencadenar la menopausia temprana en mujeres premenopáusicas al momento del diagnóstico, lo que facilita el aumento de peso. Sin embargo, existen otros motivos por los cuales las mujeres pueden aumentar de peso después del diagnóstico:

  • el impacto que implica conocer el diagnóstico
  • las interrupciones de la rutina diaria por las consultas al médico, los tratamientos, etc.
  • el estrés emocional
  • la recuperación después de una cirugía o radiación
  • el hecho de lidiar con el trabajo y las relaciones personales
  • el estrés financiero
  • la menor actividad física

Si te han diagnosticado cáncer de mama, trata de lograr incluir en tu rutina diaria el ejercicio y una dieta balanceada saludable, especialmente si tienes sobrepeso u obesidad. Puede resultarte difícil lograr este tipo de cambios si estás tratando de recuperarte de un tratamiento. Algunas mujeres han señalado que es útil pensar en que una dieta saludable y el ejercicio son partes importantes de sus planes de tratamiento. Si lo deseas, puedes consultar al médico o a un nutricionista registrado para desarrollar un plan de alimentación saludable que esté diseñado específicamente para ti y tus necesidades. Es difícil bajar de peso, pero se puede lograr haciendo ejercicio y siguiendo una dieta balanceada. Sé amable contigo misma, no te castigues. Debes contarle siempre a tu médico sobre las nuevas dietas balanceadas o los planes de ejercicios que estés haciendo.

En las páginas Comer para bajar de peso después del tratamiento en la sección Nutrición del sitio Breastcancer.org, puedes encontrar información que te ayudará a evaluar tu peso y crear un plan de alimentación saludable. Y en la sección Ejercicio del sitio Breastcancer.org, puedes buscar a un entrenador y aprender a mantener una rutina de ejercicios.

¿Te ayudó este artículo?

No
Evergreen-donate
Volver al inicio