El ejercicio reduce el dolor en las articulaciones causado por los inhibidores de la aromatasa

Extensas investigaciones demuestran que hacer ejercicio, mantener una dieta balanceada y contar con apoyo profesional pueden ayudar a las mujeres a sentirse mejor, tanto durante el tratamiento por cáncer de mama como después de este.

Un nuevo estudio demuestra que el ejercicio alivia el dolor en las articulaciones que puede aparecer como efecto secundario de los inhibidores de la aromatasa, un tipo de tratamiento médico hormonal.

El estudio «Pruebas al azar comparando el ejercicio con el cuidado habitual de artralgias asociadas con inhibidores de la aromatasa en mujeres con cáncer de mama: estudio HOPE sobre hormonas y ejercicio físico (Randomized trial of exercise vs. usual care on aromatase inhibitor-associated arthralgias in women with breast cancer: The hormones and physical exercise «HOPE» study) se presentó el 12 de diciembre de 2013 en el Simposio sobre Cáncer de Mama 2013 de San Antonio.

Después de la cirugía, las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama de receptores de hormonas positivos suelen tomar medicamentos de hormonoterapia para reducir el riesgo de que el cáncer vuelva a aparecer (recurrencia). Los medicamentos de hormonoterapia actúan de dos formas:

  • mediante la reducción de la concentración de estrógeno en el cuerpo
  • mediante el bloqueo de la acción del estrógeno en las células del cáncer de mama

Hay varios tipos de medicamentos indicados para la hormonoterapia. El tamoxifeno, un modulador selectivo de los receptores de estrógeno (MSRE), es uno de los más conocidos. El tamoxifeno también puede utilizarse para tratar a mujeres premenopáusicas y posmenopáusicas. En 2005, se demostró que los inhibidores de la aromatasa

  • Arimidex (nombre genérico: anastrozol)
  • Aromasin (nombre genérico: exemestano)
  • Femara (nombre genérico: letrozol)

eran más eficaces para reducir el riesgo de recurrencia en mujeres posmenopáusicas y actualmente se los utiliza con más frecuencia que el tamoxifeno para tratar a las mujeres que ya atravesaron la menopausia. Los inhibidores de la aromatasa no se utilizan para reducir el riesgo de recurrencia en mujeres premenopáusicas.

La hormonoterapia generalmente se indica por un período de 5 años después de la cirugía.

Sin embargo, muchas mujeres (alrededor del 25 %) a quienes les indica una hormonoterapia para reducir el riesgo de recurrencia después de la cirugía no comienzan a tomar el medicamento o dejan de tomarlo antes de lo indicado, a menudo a causa de los efectos secundarios.

El dolor y la rigidez en las articulaciones son efectos secundarios comunes de los inhibidores de la aromatasa (los médicos denominan a estos dolores «artralgias»). Hasta el 50 % de las mujeres que toman inhibidores de la aromatasa sufren de dolor o rigidez de las articulaciones. Algunos efectos secundarios menos comunes pero más graves de estos medicamentos incluyen afecciones cardíacas, osteoporosis y fracturas de huesos.

Si los médicos encontrasen una forma de aliviar el dolor en las articulaciones causado por los inhibidores de la aromatasa, sería probable que más mujeres siguieran sus tratamientos y tomasen los medicamentos por los 5 años indicados.

En el estudio HOPE sobre hormonas y ejercicio físico, los investigadores querían determinar si el ejercicio puede ayudar a aliviar el dolor en las articulaciones causado por los inhibidores de la aromatasa. El estudio incluyó a 121 mujeres posmenopáusicas diagnosticadas con cáncer de mama con receptores de hormonas positivos en estadio I-III que hubieran estado tomando inhibidores de la aromatasa por al menos 6 meses. Todas las mujeres dijeron que sufrían de dolores leves o fuertes de las articulaciones y que no estaban haciendo ejercicio al comenzar el estudio, si bien estaban en condiciones físicas de ejercitarse.

Las mujeres que participaron del estudio promedian unos 60 años de edad, sufren de sobrepeso e inactividad y habían estado tomando un inhibidor de la aromatasa por un año y medio.

Las mujeres fueron asignadas al azar a uno de dos grupos:

  • Uno de los grupos (con 61 mujeres) participó de un programa de ejercicios de un año de duración. Las mujeres realizaron entrenamiento de fuerza supervisado dos veces por semana, así como dos horas y media de ejercicios aeróbicos de intensidad moderada, como caminatas rápidas.
  • El otro grupo (de 60 mujeres) recibió cuidados habituales tras habérseles indicado un inhibidor de aromatasa: se les recomendó que hicieran ejercicio y comiesen comida sana, y se las llamó mensualmente para preguntarles si estaban tomando el inhibidor de aromatasa como se les indicó.

Antes de comenzar el estudio, y en momentos específicos durante este, los investigadores pidieron a las mujeres que calificasen su dolor más agudo, su intensidad promedio y el grado en que dicho dolor interfería con sus vidas cotidianas.

Al comienzo del estudio no había diferencias significativas en la puntuación de los dolores entre ambos grupos de mujeres.

Transcurridos 12 meses, las diferencias fueron notables:

  • las puntuaciones de los dolores más agudos se redujeron en un 20 % entre las mujeres que hacían ejercicio y un 3 % entre las que no lo hacían.
  • la intensidad promedio del dolor se redujo 21 % entre las mujeres que hacían ejercicio, pero se mantuvo igual entre las mujeres que no lo hacían
  • el grado en que el dolor interfería con la vida cotidiana se redujo en 29 % para las mujeres que hacían ejercicio, y menos del 1 % para las que no.

Y las mujeres que hacían más ejercicio o a una intensidad mayor obtuvieron más beneficios:

  • Las mujeres que asistieron al menos al 80 % de las sesiones de ejercicio supervisadas notaron una reducción del 25 % en la puntuación de los dolores más agudos; las mujeres que asistieron a menos del 80 % de dichas sesiones observaron una reducción del 14 % para la misma categoría.
  • Las mujeres que vieron su nivel de bienestar físico aumentar en un 5 % redujeron la puntuación de sus dolores más agudos en un 29 %; mientras tanto, las mujeres cuyo bienestar físico aumentó en menor medida redujeron la puntuación de esos dolores un 7 %.

Para los investigadores, los beneficios del ejercicio, incluidos el aumento de la fuerza, de la condición aeróbica y del rango de movimientos, así como la pérdida de peso y de grasa, contribuyeron en conjunto a la disminución del dolor en las articulaciones.

«Los inhibidores de la aromatasa desempeñan una función importante en el tratamiento efectivo del cáncer de mama con receptores de hormonas positivos», afirmó la Dra. Melinda Irwin, quien cuenta con una maestría en Salud Pública y ejerce como profesora asociada de epidemiología de enfermedades crónicas en la Yale School of Public Health y es una de las líderes del estudio. «Desgraciadamente, muchas pacientes dejan de tomar la droga debido a sus desagradables efectos secundarios. En este estudio, descubrimos que el hacer ejercicio alivia el dolor en las articulaciones, que es el efecto secundario más común del tratamiento con inhibidores de la aromatasa. Estos resultados constituyen un primer paso promisorio en el desarrollo de intervenciones clínicas que mejoren los dolores en las articulaciones asociados al uso de inhibidores de la aromatasa, y que al mismo tiempo permitan mejorar la adherencia a tratamientos con inhibidores de la aromatasa, las tasas de supervivencia al cáncer de mama y la calidad de vida de las pacientes».

Si bien los efectos secundarios de la hormonoterapia pueden ser pertubadores, se ven eclipsados por el hecho de que el cáncer de mama de receptores de hormonas positivos puede volver a aparecer. La hormonoterapia después de la cirugía reduce ese riesgo. Si te indicaron una hormonoterapia después de la cirugía, debes recordar esto.

Existen pasos que puedes tomar para eliminar todos los obstáculos que te impidan hacer todo lo posible para reducir tu riesgo de recurrencia. Si los efectos secundarios son un problema grave para ti, consulta a tu médico sobre las formas en que puedes sobrellevarlos. También puedes probar con una hormonoterapia diferente.

Si te encuentras tomando un inhibidor de la aromatasa, intenta que el ejercicio físico forme parte de tu rutina diaria. Considera al ejercicio como una parte importante de tu plan de tratamiento para recuperarte y mantenerte sana. Si nunca hiciste ejercicio, lo primero que debes hacer es consultar a tu médico y, posiblemente, a un entrenador físico certificado, acerca de un plan seguro y razonable diseñado específicamente para ti y tus necesidades y capacidades físicas. También es conveniente que preguntes a tu médico cuál es el peso saludable según tu edad, estatura, tipo de cuerpo y nivel de actividad.

Quizás desees comenzar de a poco, caminando 15 minutos al día, y luego ir aumentando gradualmente la cantidad de tiempo que dedicas al ejercicio físico y el nivel de intensidad de cada sesión. Tal vez necesites meses para llegar a los 150 minutos semanales, pero eso está bien.

Si no estás segura de cómo comenzar a hacer ejercicio, quizá te convenga asistir a un gimnasio o realizar una consulta con un entrenador personal certificado para conocer distintas clases de ejercicio. Algunas personas prefieren ejercitar en su casa, mediante videos o DVD. Otras disfrutan mucho haciendo jardinería o construyendo cosas, en lugar del ejercicio organizado. A algunas personas les encanta formar parte de un equipo y jugar fútbol o béisbol. Caminar o trotar con un amigo es una gran forma de hacer vida social Y obtener los beneficios del ejercicio. Bailar al ritmo de buena música es un excelente ejercicio. Con tantas opciones diferentes, seguramente encontrarás una forma de hacer ejercicio que se adecue a tu personalidad y tus horarios. Si encuentras un ejercicio o una combinación de ejercicios que te parezcan divertidos y no te aburran, será mucho más probable que los sigas haciendo.

En la sección Ejercicio de Breastcancer.org encontrarás información sobre:

  • los beneficios del ejercicio
  • distintos tipos de ejercicio
  • cúando puedes o no puedes ejercitarte durante el tratamiento
  • cómo hacer ejercicio sin riesgo
  • consejos para encontrar un entrenador

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