El ejercicio disminuye el riesgo, pero los beneficios desaparecen si la mujer deja de hacer ejercicio

Muchos estudios indican que hay relación entre la práctica habitual de ejercicio y una disminución del riesgo de cáncer de mama o reaparición de la enfermedad (recurrencia). En consecuencia, la Sociedad Americana contra el Cáncer y muchos médicos recomiendan que las mujeres hagan ejercicio con regularidad (4 a 5 horas de ejercicio moderado por semana), ya sea que se les haya diagnosticado cáncer de mama o no. (La caminata a paso rápido se considera un ejercicio de intensidad moderada.)

Si bien ha quedado ampliamente documentada la relación entre la práctica habitual de ejercicio y la disminución del riesgo de cáncer de mama, los médicos no saben con seguridad después de cuánto tiempo de ejercicio la mujer comienza a ver los beneficios. Los médicos tampoco saben con seguridad después de cuánto tiempo de no hacer ejercicio, los beneficios desaparecen.

Un estudio francés halló que las mujeres posmenopáusicas que habían hecho ejercicio con regularidad en los últimos 4 años tenían un riesgo menor de cáncer de mama que las mujeres posmenopáusicas que habían hecho menos ejercicio en ese período. Los investigadores también determinaron que las mujeres posmenopáusicas que habían hecho ejercicio con regularidad entre 5 y 9 años antes, pero que habían estado menos activas en los últimos 4 años, no tenían un riesgo menor de cáncer de mama.

El estudio fue publicado en línea el 11 de agosto de 2014 por la revista Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention. Lee el resumen de “Recent Recreational Physical Activity and Breast Cancer Risk in Postmenopausal Women in the E3N Cohort” (Actividad física recreativa reciente y riesgo de cáncer de mama en mujeres posmenopáusicas de la cohorte E3N) (en inglés).

La cohorte E3N es un grupo conformado por 100.000 mujeres francesas que al iniciarse el estudio en 1990 tenían entre 40 y 65 años. El estudio analiza los factores de riesgo de los tipos de cáncer que padece principalmente la mujer, como el cáncer de mama y el cáncer de ovarios. Las mujeres de la cohorte responden encuestas cada 18 meses.

En este estudio, los investigadores se analizaron la información sobre actividad física perteneciente a 59.308 mujeres posmenopáusicas que fueron parte de la cohorte entre 1993 y 2005. Las mujeres eran posmenopáusicas desde hacía unos 8,5 años.

Las mujeres que habían hecho ejercicio con regularidad en los últimos 4 años, lo que equivale a caminar unas 4 horas por semana (o hacer ciclismo o un ejercicio más intenso 2 horas por semana), tenían un 10 % menos de riesgo de cáncer de mama que las mujeres que habían hecho menos ejercicio.

Esta disminución del riesgo no se veía afectada por el índice de masa corporal, el aumento de peso, el contorno de cintura o cuánto ejercicio habían hecho 5 a 9 años antes.

Sin embargo, los investigadores también hallaron que si las mujeres dejaban de hacer ejercicio, los beneficios que reducían el riesgo desaparecían rápidamente. Las mujeres que habían hecho ejercicio equivalente a caminar 4 horas por semana entre 5 y 9 años antes, pero que habían estado menos activas en los últimos 4 años, no tenían un riesgo menor de cáncer de mama.

“Las mujeres posmenopáusicas que hacen ejercicio deben ser instadas a continuar y aquellas que no hacen ejercicio deben ser instadas a empezar, ya que el riesgo de cáncer de mama puede disminuir con rapidez”, dijo Agnès Fournier, científica del Centre for Research in Epidemiology and Population Health (Centro de Investigación en Epidemiología y Salud de la Población) del Institut Gustave Roussy de Francia y autora principal del estudio.

Entonces, lo fundamental es mantenerse en movimiento para no poder el beneficio.

Si estás muy ocupada con tu trabajo, las tareas del hogar y los asuntos familiares, puede resultarte difícil encontrar tiempo para hacer ejercicio todos los días.

Lo que puedes hacer es dividir el ejercicio en sesiones de 20 ó 30 minutos hasta sumar unas 4 horas por semana. Caminar es una muy buena forma de comenzar. Puedes caminar 30 minutos antes de ingresar a tu trabajo y otros 20 minutos en el receso de almuerzo. Puedes agregar unos minutos más si estacionas más lejos del lugar al que vas o usas el transporte público. También puedes hacer planes para caminar con una amiga a la salida del trabajo; es más probable que mantengas la rutina si alguien más cuenta con que lo harás. Asimismo, puedes tomarlo como una oportunidad para socializar.

Además de elegir una dieta balanceada y un estilo de vida saludable, la práctica habitual de ejercicio es una de las mejores medidas que la mujer puede adoptar para mantener el riesgo de cáncer de mama o su recurrencia lo más bajo posible. Este estudio se suma a otra investigación que sugiere que la práctica habitual de ejercicio disminuye el riesgo de cáncer de mama. Hacer ejercicio con regularidad ayuda a mantener en forma tanto la salud física como la mental. No importa la edad que tengas, nunca es demasiado tarde ni demasiado pronto para ponerse en movimiento. Y una vez que comiences... ¡no dejes de hacerlo!

Visita la sección Ejercicio de Breastcancer.org para obtener consejos sobre cómo hacer ejercicio de manera segura y cómo mantener una rutina de ejercicios.


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