Una terapia dirigida experimental puede ayudar a tratar a las personas diagnosticadas con cáncer en estadio avanzado debido a una anomalía en un gen BRCA

Un estudio demostró que más del 25 % de las personas que tienen una anomalía en el gen BRCA1 o BRCA2 y reciben tratamiento del cáncer de mama, de ovario, de páncreas o de próstata en estadio avanzado se beneficiaron con el olaparib, un medicamento de terapia dirigida experimental.

La investigación se publicó en línea el 3 de noviembre de 2014 de la revista científica Journal of Clinical Oncology. Lee el resumen de “Olaparib Monotherapy in Patients With Advanced Cancer and a Germline BRCA1/2 Mutation” (La monoterapia con olaparib en pacientes con diagnóstico de cáncer en estadio avanzado y una mutación de la línea germinal BRCA1/2) (en inglés).

La mayoría de los casos heredados de cáncer de mama están relacionados con dos genes que presentan anomalías: BRCA1 (gen de cáncer de mama 1) y BRCA2 (gen de cáncer de mama 2). Las mujeres con una anomalía en el gen BRCA1 o BRCA2 tienen un riesgo de hasta un 85 % de padecer cáncer de mama alrededor de los 70 años. Estas mujeres también tienen un riesgo de padecer cáncer de ovario mayor que el promedio. Los hombres con una anomalía en un gen BRCA tienen un riesgo mayor de padecer cáncer de mama y de próstata.

El ADN porta información genética tanto en células sanas como en células cancerígenas. Las células pueden desarrollar un daño en el ADN espontáneamente o debido a la exposición a cosas específicas en el entorno (demasiado sol, por ejemplo), que vuelven más probable el daño genético. Pero las células pueden detectar y reparar el daño en el ADN. Cuando no se repara el ADN dañado en una célula sana, esta célula puede volverse cancerosa. Se cree que las anomalías en los genes BRCA1 y BRCA2 aumentan el riesgo de padecer cáncer de mama y de otros tipos, ya que estas interfieren en la capacidad de las células de reparar el ADN dañado.

La enzima poli-ADP ribosa polimerasa (PARP) repara el daño del ADN tanto en las células sanas como en las cancerígenas. Los investigadores creen que un medicamento como el olaparib, que interfiere en la enzima PARP (la inhibe), podría dificultar aun más la reparación del ADN en las células de cáncer con una anomalía en el gen BRCA1 o BRCA2. Esto volvería más difícil la supervivencia de las células cancerígenas. En otras palabras, un inhibidor de la PARP podría hacer que algunas células de cáncer tengan menos probabilidades de sobrevivir al daño en su ADN.

Las investigaciones de laboratorio sobre las células de cáncer con una anomalía en el gen BRCA1 o BRCA2 demostraron que las células eran 1.000 veces más sensibles a la inhibición de la PARP que las células de cáncer que no tenían una anomalía en un gen BRCA. Sobre la base de estos resultados, los investigadores determinaron que el tratamiento del cáncer con olaparib en las personas que tienen una anomalía en el gen BRCA1 o BRCA2 probablemente sería eficaz.

En este estudio, 298 personas diagnosticadas con cáncer de ovario, de mama, de páncreas o de próstata en estadio avanzado que dejó de responder a los tratamientos estándar recibieron olaparib, un comprimido que se toma por vía oral dos veces al día. Todas las personas del estudio tenían una anomalía en el gen BRCA1 o BRCA2.

Este estudio fue de fase II, lo que significa que se determinaba la eficacia de un nuevo tratamiento, en este caso, el olaparib. Si determinado porcentaje de personas se benefician con el nuevo tratamiento, es probable que este pase a un estudio de fase III, que constituye el último paso que atraviesa un nuevo tratamiento antes de que la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos contemple su aprobación.

En general, el 26,2 % (78) de los casos de cáncer respondieron (se redujeron o desaparecieron) al olaparib. La tasa de respuesta por tipo de cáncer fue la siguiente:

  • 31,1 % (60 de 193) en el caso del cáncer de ovario
  • 12,9 % (8 de 62) en el caso del cáncer de mama
  • 21,7 % (5 de 23) en el caso del cáncer de páncreas
  • 50 % (4 de 8) en el caso del cáncer de próstata

Los investigadores también observaron que, en el 42 % de las personas, el cáncer no avanzó durante, al menos, 8 semanas después del tratamiento con olaparib.

Un año después del tratamiento con olaparib:

  • El 64 % de las personas que padecían cáncer de ovario estaban vivas.
  • El 45 % de las personas que padecían cáncer de mama estaban vivas.
  • El 41 % de las personas que padecían cáncer de páncreas estaban vivas.
  • El 50 % de las personas que padecían cáncer de próstata estaban vivas.

Alrededor del 50 % de las personas del estudio tuvieron efectos secundarios, pero la mayoría de ellos no fueron graves. Los efectos secundarios más frecuentes fueron fatiga, náuseas y vómitos. Alrededor del 17 % de las personas del estudio tuvieron anemia, un recuento bajo de glóbulos rojos, que es un efecto secundario más grave. Los investigadores creen que este alto nivel de anemia se debió a que muchas personas del estudio habían recibido distintos tratamientos con quimioterapia antes de recibir olaparib. La mayoría de los efectos secundarios se alivió al reducir la dosis diaria de olaparib.

Dado que estos resultados fueron tan alentadores, los investigadores creen que se debe estudiar el olaparib en un estudio de fase III.

Si tienes una anomalía en el gen BRCA1 o BRCA2 y recibes tratamiento del cáncer de mama en estadio avanzado, es posible que tú y tu médico consideren distintas opciones de tratamiento. Si el cáncer dejó de responder a los tratamientos estándar, otras opciones de tratamiento pueden incluir un inhibidor de la PARP como el olaparib, en caso de que estés dispuesta a participar en un estudio clínico. Pregúntale a tu médico si existen estudios clínicos que puedan ser adecuados para ti y tu situación particular. Visita las páginas de la sección Estudios clínicos del sitio Breastcancer.org para obtener más información.


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