Lavado ductal

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El lavado ductal es una técnica más nueva que se utiliza para detectar cambios en las células mamarias precancerosas y cancerosas en mujeres que presentan un alto riesgo de desarrollar cáncer de mama.

En el lavado ductal, el médico te aplica succión en el pezón para extraer líquido de los pequeños conductos lácteos que acaban en el pezón. Primero coloca una pequeña cánula o tubo dentro del conducto lácteo y luego introduce líquido dentro del conducto para enjuagar las células. Este líquido después se extrae del pezón y se envía al laboratorio para ser evaluado con el microscopio. Algunos médicos llaman a esta técnica “el Papanicolau de la mama”. (Papanicolau es el nombre del análisis más utilizado para detectar el cáncer del cuello uterino).

Si bien la succión que se aplica al pezón es bastante intensa, el pequeño tubo que se introduce en el conducto lácteo no produce dolor. Apenas se siente como un pinchazo muy leve. De modo que, en líneas generales, no se lo considera un examen muy incómodo. Tu médico puede aplicarte una crema anestésica para adormecer el área del pezón antes de proceder con el lavado ductal.

Si bien la aparición de nuevos análisis capaces de detectar indicios precoces de cáncer es algo muy positivo, el lavado ductal no indica dónde pueden haberse originado las células anómalas o cancerosas en la mama. Mediante el lavado de un conducto lácteo, es posible conocer el área general de la mama donde se ubican las células anómalas pero no el lugar exacto. Y es necesario conocer la ubicación exacta para realizar una biopsia. De modo que el lavado ductal debe complementarse con otros análisis, por ejemplo, estudios de diagnóstico por imágenes. Lo más correcto es pensar en el lavado ductal como un estudio de posibles cambios que indican un riesgo elevado de cáncer y no tanto como un análisis de detección propiamente dicho.

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