Diez formas de manejar el miedo después del diagnóstico

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  1. A medida que comienzas a buscar información para tomar decisiones, familiarízate con los miembros del equipo médico que te atiende e intenta conocerlos personalmente si es posible. Haz que los médicos sin rostro se conviertan en recursos conocidos. Estas son las personas que contrataste para que te asistan. Aprenderás quién se comunica mejor, quién puede responderte cuáles preguntas y quién está siempre dispuesto a ayudarte cuando más lo necesitas.
  2. Busca un médico que se comunique contigo de un modo agradable, que acepte tus preguntas y tome en serio tus preocupaciones, y que te proporcione la información justa: aquella que te haga sentir cómodo en todo momento.
  3. Averigua qué puede resultar de los análisis, los procedimientos y los tratamientos. Minimiza las sorpresas.
  4. Acuerda con tu médico cómo puedes recibir los resultados de los análisis rápidamente. Si es posible, intenta programar los análisis importantes para los primeros días de la semana, así no tienes que esperar durante el fin de semana cuando los laboratorios trabajan más lentamente y los médicos no se comunican entre sí.
  5. Busca un centro de mamografías donde puedas discutir los resultados con el radiólogo antes de irte a casa, de modo que no tengas que esperar que te llamen o te envíen una carta.
  6. Si sabes que tienes una semana complicada por delante (una mamografía próxima o una sesión de quimioterapia), no planifiques cosas que te resultan estresantes (por ejemplo: hacer el balance de tu cuenta bancaria, cocinar para 20 personas o dirigir una reunión laboral). Utiliza tus fuentes de apoyo (amigos, películas, yoga, oraciones) para sobrellevarlo de la mejor manera.
  7. Si de buena fe alguien quiere hablarte de otras de personas que luchan con la enfermedad, páralo enseguida y dile: "Solo escucho relatos con final feliz".
  8. Si sientes que llegaste a un punto en que ciertas emociones afectan tus actividades de la vida diaria y tu cuidado personal, consulta a tu médico acerca del uso de medicamentos que te ayuden a reducir la ansiedad, la depresión o los problemas para dormir.
  9. Únete a un grupo relacionado con la lucha contra el cáncer de mama. Puede ser un grupo de apoyo o un foro de discusión en línea, un lugar donde puedes compartir tu experiencia abiertamente con personas que entienden lo que te pasa. Si eres una persona más activa, busca algún grupo de ejercitación física relacionado con la lucha contra el cáncer de mama, alguna organización que desarrolle programas educativos sobre la enfermedad o algún grupo activista que luche por obtener fondos para investigaciones o mamografías gratuitas. Haz lo que sea necesario para conectarte con otras personas de forma positiva, como alguien que está dejando atrás la enfermedad.
  10. Busca la forma de sentirte más positiva con respecto a la vida. Concéntrate en experiencias productivas que mejoren tu calidad de vida, acepta quién eres y cómo eres, y rodéate de gente que te afirme como persona y apoye la forma en que manejas la enfermedad.

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