Síntomas y diagnóstico de los tumores filoides de la mama

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Indicios y síntomas de los tumores filoides

El síntoma más común de un tumor filoides es un bulto que tú misma o tu médico pueden palpar al examinar las mamas. Los tumores filoides tienden a crecer rápidamente, en el transcurso de unas semanas o unos meses, hasta un tamaño de 2 a 3 cm, o a veces un tamaño mayor. Este rápido crecimiento no significa necesariamente que el tumor filoides sea maligno; los tumores benignos también pueden crecer rápidamente. Por lo general el bulto no provoca dolor. Si no se controla, puede crear una protuberancia visible al ejercer presión contra la piel. En casos más avanzados —ya sea que se trate de un tumor filoides benigno, ambiguo o maligno—, puede provocar la formación de una úlcera o herida abierta en la piel de la mama.

Diagnóstico de los tumores filoides

Tal como sucede con otros tipos de tumores poco comunes en las mamas, los filoides pueden ser difíciles de diagnosticar porque los médicos no se encuentran con estos casos con tanta frecuencia. Además, un tumor filoides puede tener la apariencia de un tipo más común de tumor llamado fibroadenoma. El fibroadenoma es un bulto sólido y creciente de células normales de la mama. Es el tipo más común de tumor mamario, especialmente entre mujeres jóvenes.

Dos diferencias fundamentales entre los fibroadenomas y los tumores filoides son que estos últimos suelen crecer más rápido y que se forman aproximadamente diez años más tarde en la vida (a partir de los 40 años frente a los que aparecen a partir de los 30 años). Estas diferencias pueden ayudar a los médicos a distinguir unos tumores de otros.

El diagnóstico de tumores filoides generalmente implica una serie de pasos:

  • Una exploración física de las mamas. El médico puede palpar el bulto en la mama o puedes palparlo tú misma durante la autoexploración.
  • Una mamografía para obtener imágenes radiográficas de la mama y localizar el tumor. En una mamografía, el tumor filoides aparece como una masa grande de forma redonda u ovalada, con bordes bien definidos. En algunos casos, puede parecer que el tumor tiene lobulillos redondeados en su interior. También pueden aparecer calcificaciones. Las calcificaciones son partículas diminutas de calcio, parecidas a granos de sal, que se encuentran en el tejido blando de la mama. Es probable que el médico necesite hacer pruebas adicionales para confirmar si el bulto es un tumor filoides.
  • Una ecografía para obtener imágenes de la mama captadas mediante ondas sonoras. Las imágenes se forman a medida que las ondas sonoras rebotan como un eco en el tejido. En las ecografías, los tumores filoides se ven como masas bien definidas con algunos quistes en su interior.
  • Una IRM para obtener imágenes adicionales del tumor y ayudar en la planificación de cirugía.
  • Una biopsia en la que se toman muestras del tumor para examinar en microscopio. Si bien los estudios con generación de imágenes son útiles, hacer una biopsia es la única manera de saber si la masa es un tumor filoides. Tu médico puede efectuar uno de estos dos procedimientos:
    • Una biopsia con aguja gruesa, es decir con una aguja hueca especial para tomar muestras del tumor a través de la piel.
    • Una biopsia excisional, en la que se extrae el tumor entero.

Algunos especialistas consideran que es mejor realizar una biopsia excisional si se sospecha que hay un tumor filoides. Con frecuencia es necesario examinar el tumor completo para hacer el diagnóstico correcto. Las muestras más pequeñas de tejido tomadas en la biopsia con aguja gruesa pueden no ser suficientes para confirmar si un bulto es un tumor filoides.

Luego un patólogo examina con microscopio el tejido del tumor para dar un diagnóstico. Además, clasifica el tumor filoides como benigno, ambiguo o maligno. En un tumor benigno:

  • Los bordes están bien definidos.
  • Las células no se dividen rápidamente.
  • Las células estromales (células de tejido conjuntivo) todavía se ven como células bastante normales.
  • No hay proliferación de células estromales; hay también células epiteliales (los tipos de células que recubren a los conductos y los lobulillos).

En un tumor maligno:

  • Los bordes no están bien definidos.
  • Las células se dividen rápidamente.
  • Las células estromales tienen una apariencia anormal.
  • Hay proliferación de células estromales, a veces con total ausencia de células epiteliales.

Los tumores filoides se consideran ambiguos si por sus características se encuentran en algún punto intermedio entre esas dos descripciones.

Con frecuencia, el hecho de que un tumor se considere benigno lleva a las personas a creer que no es perjudicial y que puede no requerir tratamiento. Pero los tumores filoides benignos, tal como los malignos, pueden crecer hasta alcanzar un gran tamaño y crear un bulto visible en la mama e incluso a veces atravesar la piel, lo cual provoca dolor e incomodidad. Por esa razón, tanto los tumores benignos como los malignos exigen tratamiento. La principal diferencia entre unos y otros es que los malignos, especialmente los que tienen una gran proliferación de células estromales, pueden reaparecer más rápidamente y presentar mayor probabilidad de recurrencia fuera de la mama.

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