Cómo adecuar el tratamiento a tus actividades

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La decisión de continuar trabajando durante el tratamiento es muy personal y depende de una serie de factores, entre ellos, tu situación financiera y laboral, cómo sobrellevas los tratamientos y los efectos secundarios, tus elecciones de privacidad y tal vez, el hecho de que desees o no mantener tu rutina diaria.

Afrontar un tratamiento de cáncer de mama en días feriados o cuando has planeado unas vacaciones también puede resultar difícil. ¿Deberías cancelar las vacaciones familiares ya planeadas hace meses, incluso antes de tu diagnóstico? ¿Debes programar consultas en fechas cercanas a reuniones familiares y celebraciones?

Antes de tomar un licencia médica, cancelar algún plan o tomar la decisión de no hacer nuevos planes, habla con tu médico. Quizá puedas posponer el comienzo de tu tratamiento o ajustar el cronograma de manera que puedas continuar trabajando o tener la libertad de disfrutar vacaciones y feriados.

Si sigues un tratamiento como parte de un estudio clínico, es posible que el cronograma sea un tanto rígido. Pregúntale a tu médico qué flexibilidad tiene el cronograma y organízate en función de ella.

Cirugía: la mayoría de las personas deberá suspender el trabajo por un tiempo al someterse a la cirugía, ya sea una lumpectomía o una mastectomía con reconstrucción. La cantidad de tiempo que te tomes dependerá del tipo de cirugía que te realicen y de cómo marche tu recuperación.

Tus médicos y enfermeros pueden ayudarte con una idea general acerca de cuánto tiempo estarás en el hospital por tu cirugía en particular y cuándo podrías reanudar tus actividades normales. Si te sometes a una lumpectomía, por lo general podrás volver a tu casa en uno o dos días y te llevará una semana o dos recuperarte por completo. Si te practican una mastectomía, tu estadía en el hospital quizá sea más prolongada. El tiempo de recuperación tras una mastectomía puede ser de varias semanas, pero esto depende de una serie de factores, que incluyen el tipo de mastectomía que hayas tenido y si te han hecho una reconstrucción al mismo tiempo.

Si ya tienes programado un proyecto laboral importante o vacaciones, por lo general la cirugía se puede posponer hasta varias semanas si el cáncer no es muy agresivo.

Después de la cirugía, con los drenajes quirúrgicos quizá te resulte difícil viajar y permanecer en otro lugar, aunque no es imposible. Ten en cuenta que el tiempo que sigue inmediatamente a una gran cirugía será un tiempo de recuperación. Si estás planeando viajar, escoge un lugar conocido, donde sepas que estarás cómoda y con asistencia médica cercana en caso de necesitarla. Conoce más sobre la cirugía de cáncer de mama.

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Quimioterapia: tu capacidad para mantener una rutina laboral normal dependerá de tu tolerancia a la quimioterapia. Algunas mujeres continúan trabajando después de una interrupción mínima y otras necesitan algún tiempo.

De un ciclo de tratamiento a otro, el equipo que te atiende podrá pronosticar cuándo tendrás días buenos y malos, con cierta regularidad. El equipo puede ayudarte a prever cómo te sentirás (y cuánto podrás hacer o no) durante tu tratamiento de quimioterapia.

Por ejemplo, supongamos que recibes tratamiento cada tres semanas. La primera semana o las dos posteriores, quizá estés con náuseas, cansada y propensa a infecciones. En la tercera semana probablemente te sientas bien para trabajar o viajar.

Es importante recordar que tu cronograma de tratamiento puede flexibilizarse durante los feriados o si tienes planeadas unas vacaciones. Habla con tu médico, si ya tenías planeado un viaje quizá puedas demorar el comienzo de la quimioterapia y, por lo general, podrás omitir una sesión y reprogramarla según tu conveniencia.

Para las personas diagnosticadas con una afección metastásica, el ritmo de los tratamientos suele ser más flexible. Tu médico por lo general podrá ajustar el tratamiento a unas vacaciones ya planeadas o que te gustaría planear. Sin embargo, si tienes una enfermedad que está avanzando y provocando síntomas, quizá lo mejor sea comenzar con el tratamiento de inmediato. Conoce más sobre la quimioterapia.

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Radiación: no deberías tener problemas para trabajar mientras recibes sesiones de radiación. Si bien tu cronograma de radiación será generalmente de cinco días por semana durante cinco a siete semanas, las sesiones suelen ser cortas. Los centros de tratamiento trabajan eficientemente, de manera que el proceso lleve solo entre 15 y 30 minutos. Muchos centros abren temprano y cierran tarde para ayudar a los pacientes a ajustar el tratamiento a sus rutinas diarias. La radiación por lo general no afectará a tu capacidad de trabajo: la mayoría de las personas solo experimentan fatiga leve.

Para lograr la mayor eficacia de la terapia de radiación, una vez comenzado el tratamiento es fundamental mantener un cronograma continuo. Si planeas un viaje de vacaciones, es conveniente posponer el comienzo del tratamiento, en lugar de interrumpirlo. Pero si hay un feriado o has planeado un viaje de fin de semana, existen algunas opciones. Habla con tu radiooncólogo sobre la posibilidad de pasar por alto un día y recuperarlo al final de tu cronograma de tratamiento, de programar una sesión para el viernes temprano seguida de otra para última hora del lunes o de recibir dos sesiones en un día y omitir otro. Lee más sobre radiación.

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Hormonoterapia: la mayoría de las terapias hormonales consiste en comprimidos que se toman durante muchos años, de manera que no interferirán con tu cronograma diario o tus vacaciones. Algunas personas experimentan efectos secundarios considerables o les resulta complicado sobrellevarlos, lo cual puede influir en la rutina. Si este es el caso, puedes hablar con tu médico sobre la posibilidad de cambiar las terapias. Lee más sobre hormonoterapia.

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Terapia dirigida: las distintas opciones de terapia dirigida se administran de modos diferentes, por lo que el impacto en tu rutina diaria dependerá de la medicación que te prescriban. Herceptin (nombre genérico: trastuzumab), la más conocida, se suministra por vía endovenosa, mientras que Tykerb (nombre genérico: lapatinib), una terapia más nueva, se toma en forma de comprimido. Lee más sobre terapias dirigidas.

Las reacciones individuales a las distintas terapias dirigidas varían. Una vez que sabes cómo reaccionarás, tu equipo de salud puede diseñar un plan que se ajuste a ti lo mejor posible y así podrás planear tus semanas en función de ese plan. Si quisieras tomarte unas vacaciones, es posible pasar por alto una semana o dos, según cómo vayas.

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Inquietudes generales de planificación

Si tu empleador opone problemas en cuanto a cambiar tu horario laboral para organizar tu cronograma de tratamiento y crees que te está tratando injustamente, recuerda que tienes derechos. Entérate de algunas maneras de abordar los problemas en el lugar de trabajo * .

Ya sea que decidas seguir trabajando, tomarte un tiempo libre o planificar unos días de descanso o de vacaciones, es importante hacerles saber a tus seres queridos cómo te sientes. Delega en otra persona las tareas y los preparativos. Si decides viajar, elige un lugar donde puedas relajarte y descansar. Si no te sientes bien como para ofrecer una cena de fiesta para doce personas, dile a tu familia que este año preferirías algo más relajado. Concéntrate en TUS necesidades y hazles saber a tus seres queridos y médicos tus deseos y límites; ellos podrán ayudarte a ajustar el tratamiento a tu rutina.

Si no puedes tomarte unas vacaciones ya planeadas (pasajes comprados, alquiler contratado) comunícate con servicios al cliente para averiguar cómo conseguir un reembolso. Muchos médicos estarán dispuestos a redactar una carta en tu nombre para explicar tu incapacidad de viajar. Las posibilidades de obtener reembolsos dependen de la agencia de viajes, la línea aérea o la empresa inmobiliaria que administre los contratos. Los trabajadores sociales de los centros de tratamiento de cáncer también suelen prestar ayuda para resolver estos problemas.

Si viajas antes, después o durante un tratamiento, debes estar preparada. Asegúrate de llevar contigo los números telefónicos importantes. Pregúntale a tu médico el nombre de algún otro médico de la zona adonde viajas, en caso de emergencia. También asegúrate de llevar suficiente medicación: algo para las náuseas, el malestar, la irritación cutánea, etc.

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