Cómo llevar un diario del dolor

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Para elaborar el mejor plan de control del dolor, es fundamental que puedas darle a los médicos y las enfermeras una descripción detallada de lo que sientes, y cuándo y dónde lo sientes. Para ello, puedes llevar un registro diario del dolor que sientes, ya sea en un cuaderno o en una computadora. Comienza enumerando todos los medicamentos para el alivio del dolor que tomas, las dosis y la frecuencia con que los tomas, como también los demás medicamentos recetados y no recetados que tomas. Cada vez que sientas dolor, registra los siguientes datos:

  • la fecha y la hora
  • el lugar del cuerpo en que sientes el dolor
  • el tipo de dolor (persistente, sordo, agudo, fulgurante, punzante, espasmódico, etc.)
  • la intensidad del dolor (en una escala de 0 a 10, donde 0 significa ausencia de dolor y 10, el peor dolor imaginable)
  • la duración del dolor
  • las actividades asociadas con el dolor (qué actividad lo empeora o lo alivia, y cuándo aumenta o disminuye)
  • nombre y dosis de los medicamentos que tomaste para aliviar el dolor y si surtieron efecto
  • otras estrategias para aliviar el dolor que probaste, además de los medicamentos, y si surtieron efecto
  • otras notas acerca del dolor que consideres importantes

Si el médico te cambia los medicamentos, o sus dosis o frecuencia, regístralo en el diario y reanuda las entradas como antes. Haz lo mismo si comienzas a tomar un medicamento de venta libre por tu cuenta, o si dejas de tomarlo.

Escribir esta información será mucho más fácil que tratar de recordarla durante una consulta o una llamada telefónica con el médico. Las entradas regulares del diario te ayudarán a ti y al médico a analizar tu dolor, identificar patrones y evaluar el efecto de los medicamentos u otros tratamientos.

Además, un diario quizás te ayude a sentir que puedes tener más control sobre el dolor: aunque no puedas controlar lo que sucede en tu cuerpo en ese preciso instante, estarás tomando medidas que te ayudarán a obtener el alivio que necesitas. Si decides compartir el diario del dolor con tus familiares o amigos más cercanos, puedes ayudarlos a comprender exactamente lo que te sucede y la forma en que pueden brindarte ayuda. Por ejemplo, si tiendes a sentir dolor a una hora determinada del día, como a primera hora de la mañana o a la hora de la cena, puedes hacer planes para que tus familiares o amigos estén contigo en ese momento y te ayuden en lo que necesites.

Si lo deseas, puedes imprimir este modelo de diario del dolor * para llevar un registro de tu dolor, o bien, puedes usarlo como referencia para crear tu propio diario.

Preguntas que ayudan a describir el dolor

Cuanta más información puedas darle a los médicos y enfermeras acerca del dolor, estarán mejor preparados para ayudarte. Estas preguntas pueden ayudarte a describir el dolor en detalle, tanto en tu diario del dolor como durante las visitas al consultorio.

  • ¿Dónde te duele? ¿El dolor comienza en un lugar y sigue allí, o se traslada a otros sitios?
  • ¿Cómo se siente? ¿Es un dolor agudo, sordo, caliente, frío, persistente o punzante?
  • ¿Hubo algún evento que pareció provocar el dolor? Por ejemplo, ¿te moviste repentinamente, cambiaste de posición o intentaste agarrar algo?
  • ¿Qué intensidad tiene el dolor, en una escala de 0 a 10?
  • Si el nivel de dolor tiende a cambiar, ¿qué intensidad tiene la mayor parte del tiempo (en una escala de 0 a 10)? ¿En el momento de más intensidad? ¿En el momento de menos intensidad?
  • ¿Cuánto dura el dolor? ¿Cuándo comienza? ¿Es constante, intermitente, fugaz, igual durante todo el día o peor a una hora determinada?
  • ¿Qué lo empeora? ¿una posición o un movimiento determinado, ciertos alimentos, recostarse sobre una superficie dura, el clima frío o lluvioso, sentirse disgustado?
  • ¿Qué lo alivia? ¿una posición, una hora del día o un medicamento determinados, u otras estrategias como relajación o técnicas de estiramiento?
  • ¿Tienes otros síntomas asociados al dolor, como sudor, ansiedad, palpitaciones, depresión o insomnio?
  • ¿De qué forma afecta el dolor tu vida cotidiana? ¿Te impide realizar ciertas actividades que debes o deseas hacer (como cuidar niños, trabajar, dormir, comer, caminar, hacer ejercicio, etc.? Si es así, ¿qué actividades?

Visita la sección Cómo hablar con el médico acerca del dolor para obtener más información sobre cómo puedes comunicarte efectivamente con el médico o el equipo.

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