Las mejores formas de tratar el dolor tras el cáncer de mama (seno)

Muchas personas con diagnóstico de cáncer de mama tienen un dolor que no desaparece fácilmente ni por sí solo. Puede ser un efecto secundario de muchos tratamientos del cáncer de mama o un síntoma del propio cáncer de mama.
Algunas personas creen que solo tienen que aguantar el dolor y no quejarse, o que el dolor significa que el tratamiento del cáncer está dando resultado. Pero la verdad es que el dolor se puede tratar, y cuanto mejor se trate, más probabilidades tendrás de seguir con tus tratamientos del cáncer y disfrutar una buena calidad de vida.
Dicho esto, no todo el mundo tiene acceso a un buen tratamiento para el dolor. Las investigaciones muestran que las personas negras y asiáticas con diagnóstico de cáncer de mama enfrentan demoras más prolongadas para comenzar el tratamiento con analgésicos en comparación con las personas blancas con diagnóstico de cáncer de mama. Además, las personas con diagnóstico de cáncer de mama que viven en zonas con mayores índices de pobreza tienen muchas más probabilidades de informar que padecen dolor que no se trata de manera eficaz.
“Tenemos mucho trabajo por delante para tratar el dolor de forma adecuada y constante en las personas que recibieron un diagnóstico de cáncer de mama”, afirma la Dra. Fumiko Chino, investigadora sobre el cáncer y profesora adjunta de oncología radioterápica mamaria en el MD Anderson Cancer Center de Houston, Texas. “Las desigualdades están bien documentadas. Las personas negras tienen muchas menos probabilidades de recibir una receta de un medicamento opioide para el dolor relacionado con el cáncer en comparación con las personas blancas”.
Si estás lidiando con el dolor, tal vez tengas que defender tus propios intereses y explorar diferentes formas de aliviarlo, independientemente de si enfrentas desigualdades por tu origen étnico u otros factores, o no.
Habla con tu equipo médico sobre un plan para tratar el dolor que puedas sentir antes, durante y después del tratamiento del cáncer de mama. (Y recuerda que siempre debes consultar con el médico antes de empezar un nuevo tratamiento del dolor, ya que algunos pueden interactuar con otros medicamentos que tomes o no ser seguros para ti por otras razones).
Los tratamientos que mejores resultados te den dependerán en gran medida del tipo y la causa del dolor, así que es fundamental que recibas asesoramiento personalizado.
Los tratamientos como los analgésicos no opiáceos y los esteroides se cuentan entre las opciones más conocidas. Sin embargo, hay muchos otros tratamientos del dolor que no son tan obvios ni tan conocidos, pero que pueden resultar sorprendentemente eficaces y quizá valga la pena probarlos.
Cómo defender sus propios intereses
No siempre es fácil acceder a un tratamiento eficaz para el dolor, pero seguir estos pasos puede ayudarle.
No espere a que su equipo médico le pregunte sobre el dolor; es posible que deba ser usted quien saque el tema a colación.
Informe de inmediato a sus médicos si siente algún dolor nuevo, que empeora o que es intenso, y solicite una evaluación.
No se rinda si ya ha hablado de su dolor con uno de sus médicos y no ha recibido la ayuda necesaria; hable con otro miembro de su equipo médico o busque a un especialista en el tratamiento del dolor.
Considere pedir una derivación a una clínica especializada en el tratamiento del dolor, como un programa de atención de apoyo, un programa de cuidados paliativos o una clínica del dolor.
Tenga en cuenta que puede consultar a especialistas en dolor, atención de apoyo o cuidados paliativos a través de telesalud, si esto le resulta más conveniente.
Tratamiento del dolor sin medicamentos
Fisioterapia
Para tratar el dolor mediante fisioterapia, un fisioterapeuta titulado especializado en rehabilitación para personas con diagnóstico de cáncer elabora un programa personalizado de ejercicios y movimientos que pueden mejorar tu función física y aliviar el dolor. La fisioterapia puede incluir ejercicios que haces tú de forma activa, movimientos pasivos que te hace el fisioterapeuta (como mover o estirarte la pierna o el brazo), masajes y diversos tratamientos que utilizan calor, frío o corrientes eléctricas. La fisioterapia puede aliviar muchos tipos de dolor relacionados con el cáncer, como el dolor artrítico, el dolor en los huesos y en las articulaciones, el dolor posterior a la cirugía o la radioterapia, la neuropatía, el linfedema y los “cordones” (síndrome de red axilar). Además, puede ayudarte a recuperar la fuerza y la movilidad, y a recuperarte del tratamiento.
Acupuntura
Durante una sesión de acupuntura, el profesional te introduce agujas de acero inoxidable, finas como el cabello, en la piel en puntos específicos del cuerpo, llamados puntos de acupuntura. El profesional activa las agujas mediante movimientos de la mano o pequeñas corrientes eléctricas que pasan por ellas. La acupuntura puede estimular el sistema nervioso para que libere analgésicos naturales y células inmunitarias, que se dirigen a las zonas debilitadas del cuerpo y alivian los síntomas del dolor. La mayoría de las personas no sienten dolor durante la acupuntura, aunque es posible notar una ligera presión o un hormigueo. Hay estudios que demuestran que la acupuntura puede ayudar a aliviar la neuropatía y muchos otros tipos de dolor relacionados con el cáncer.
Masaje terapéutico
El masaje terapéutico consiste en que un masajista titulado utilice las manos para manipularte los tejidos blandos del cuerpo (como los músculos, los tendones y los ligamentos). Hay varios tipos de masajes que pueden ayudarte a aliviar el dolor tras el cáncer de mama. Por ejemplo, el shiatsu puede aliviar el dolor muscular y el masaje de drenaje linfático puede mejorar los síntomas del linfedema. Sin embargo, debes evitar los masajes si te hicieron radioterapia o tuviste una intervención quirúrgica hace muy poco.
Electroestimulación nerviosa transcutánea (TENS, sigla en inglés)
El tratamiento de TENS envía señales eléctricas de bajo voltaje a las zonas del cuerpo donde hay dolor a través de unos electrodos que se colocan sobre la piel. Los investigadores creen que las señales eléctricas interrumpen las señales de dolor que se envían de los nervios al cerebro o bien le indican a tu cuerpo que estimule la producción de endorfinas, unos químicos que te hacen sentir bien y disminuyen el dolor. El tratamiento de TENS puede ser útil para la neuropatía, el dolor artrítico y el dolor posquirúrgico. Puedes recibir tratamiento de TENS en una clínica médica o de fisioterapia, o bien comprar un aparato de TENS para usarlo en casa por tu cuenta sin necesidad de receta médica. “Las unidades de TENS que puedes usar en casa son mucho más fáciles de conseguir y más económicas que antes, y a veces pueden aliviar el dolor de forma localizada”, comenta Chino.
Tratamiento Scrambler
El tratamiento Scrambler consiste en enviar señales eléctricas a través de electrodos con parches adhesivos que se colocan sobre la piel, cerca de las zonas del cuerpo donde hay dolor. Las señales eléctricas anulan o alteran las señales de dolor que se envían al cerebro, lo que cambia la forma en que este las percibe. Muchas personas han comprobado que el tratamiento Scrambler puede aliviar el dolor de forma inmediata y duradera, sobre todo en los casos de dolor causado por la neuropatía. El tratamiento Scrambler solo puede ser aplicado por un médico en una clínica, no en casa. Para que sea eficaz, normalmente necesitas entre 3 y 12 sesiones (de unos 45 minutos cada una).
Hipnosis
La hipnosis te ayuda a entrar en un estado de calma y conciencia alerta, y a concentrarte más en pensamientos, sentimientos, imágenes, sensaciones o comportamientos específicos. La hipnosis puede desviar la atención de las sensaciones de dolor y crear una sensación de distancia con respecto al dolor, lo que lo hace más fácil de soportar. La hipnosis se suele realizar con ayuda de un terapeuta especialmente capacitado.
Ablación por radiofrecuencia
La ablación por radiofrecuencia consiste en introducir pequeñas agujas huecas en los nervios que causan el dolor o cerca de ellos. Las ondas de radio generan una corriente eléctrica que transmite calor a través de la aguja. El calor impide que los nervios envíen señales de dolor. Las investigaciones sugieren que el alivio del dolor que se obtiene de la ablación por radiofrecuencia puede durar muchos meses. La ablación por radiofrecuencia se suele utilizar para tratar el dolor en las articulaciones o en la espalda.
Estimulación de la médula espinal
Si las otras técnicas de manejo del dolor dejan de funcionar, es posible que tu médico te recomiende la estimulación de la médula espinal. Este procedimiento consiste en una intervención quirúrgica para implantar un dispositivo parecido a un marcapasos en la zona lumbar. Se conecta al canal espinal. Cuando sientes dolor, usas un control remoto para enviarle señales al dispositivo, que luego reemplaza el dolor con una sensación más tolerable, como un hormigueo o un masaje. Para quienes no les gusta la sensación de hormigueo, en los dispositivos más nuevos, el dolor se reemplaza con una estimulación que no se siente.
Cirugía, radioterapia y radiofármacos
Si el cáncer de mama se ha extendido más allá de la mama hasta llegar a otras partes del cuerpo (lo que se conoce como metástasis), un tumor puede causar dolor al presionar nervios u otros órganos. Hay varios tratamientos que se pueden utilizar en esta situación. Mediante una cirugía se puede extirpar total o parcialmente un tumor que causa dolor. La radioterapia puede ayudar a reducir el tamaño del tumor que esté causando dolor. Y un radiofármaco (un medicamento que contiene una sustancia radiactiva) se puede inyectar en una vena. A continuación, localiza y reduce el tamaño de determinadas células tumorales del cuerpo.
Medicamentos para el dolor
Analgésicos no opiáceos
Los analgésicos no opiáceos, también llamados analgésicos no narcóticos, se consiguen sin receta e incluyen el paracetamol, el naproxeno y el ibuprofeno. Según los expertos, es importante que hables con el médico para asegurarte de tomar la dosis adecuada de un analgésico no opiáceo. A veces, puede que tengas que aumentar la dosis durante un tiempo limitado (por ejemplo, mientras te recuperas de la cirugía) para aliviar el dolor lo suficiente. También hay dosis más altas disponibles con receta médica.
Medicamentos opioides
Los opioides, también conocidos como analgésicos narcóticos, son eficaces para aliviar el dolor, pero también pueden ser muy adictivos, en especial, cuando se administran durante mucho tiempo para tratar el dolor crónico. Ten en cuenta que, aunque tengas antecedentes de adicción, es posible que puedas tomar opioides de forma segura, bajo la supervisión del médico.
A veces, los médicos recetan opioides para tratar el dolor justo después de la cirugía (relacionada con el cáncer de mama) o el dolor causado por el cáncer de mama que se ha extendido a otras partes del cuerpo.
Si tienes un dolor intenso y crónico, es posible que, en algunos casos, el médico te recomiende una bomba de analgésicos. Estas bombas especiales, del tamaño de un disco de hockey sobre hielo, se implantan debajo de la piel. Se pulsa un botón del control remoto para administrar un analgésico opioide a la médula espinal. Este método alivia el dolor con una dosis menor de medicamento, lo que reduce el riesgo de adicción y puede ayudarte a evitar algunos de los otros efectos secundarios de los opioides.
Esteroides
Los corticoesteroides son medicamentos con fuerte acción antiinflamatoria. Impiden que el cuerpo produzca las sustancias químicas que causan inflamación e irritación. Algunos ejemplos incluyen prednisona y dexametasona.
Bloqueos nerviosos
Los bloqueos nerviosos, también llamados bloqueos neurales, consisten en inyectar un anestésico, como la lidocaína, dentro o alrededor de un nervio, o en el espacio que rodea la médula espinal. De esta manera, se bloquean las señales de dolor antes de que puedan viajar hasta el cerebro. Los bloqueos nerviosos suelen durar varias semanas y deben repetirse.
Analgésicos de uso externo
Estos medicamentos, también conocidos como analgésicos tópicos, se aplican directamente sobre la piel. Vienen en forma de crema, gel, aerosol o parches, y pueden contener lidocaína, capsaicina (un componente que se encuentra en los pimientos y que los hace picantes) u otros medicamentos. Estos medicamentos también pueden contener ingredientes que hacen que la piel se sienta fría o caliente. Algunos, como Bengay y Aspercreme, son de venta libre, mientras que otros solo se pueden conseguir con receta médica.
Gabapentina y otros anticonvulsivos
Los medicamentos utilizados para tratar las convulsiones también pueden impedir que las señales de dolor lleguen al cerebro. En concreto, también se ha demostrado que la gabapentina, un anticonvulsivo, ayuda a aliviar el dolor relacionado con la neuropatía (y otros tipos de dolor nervioso) en personas con un diagnóstico de cáncer de mama. Chino señala que es importante saber que, para que la gabapentina resulte eficaz, puede ser necesario comenzar con una dosis baja y luego ir aumentándola poco a poco siguiendo las indicaciones del médico. Lyrica (nombre genérico: pregabalina) es otro anticonvulsivo que a veces se utiliza para tratar el dolor.
Cymbalta y otros antidepresivos
Cymbalta (nombre genérico: duloxetina) es un antidepresivo muy común que, según se ha comprobado, alivia el dolor, como el dolor articular causado por los inhibidores de la aromatasa. Los antidepresivos actúan sobre unas sustancias químicas del cerebro llamadas neurotransmisores. Los expertos creen que podrían aumentar la actividad de ciertos neurotransmisores de la médula espinal que reducen las señales de dolor. Sin embargo, Cymbalta puede reducir la eficacia del tamoxifeno como tratamiento del cáncer de mama. Si estás tomando tamoxifeno, es posible que tú y el médico tengan que evaluar si Cymbalta es adecuado para ti. Hay otros antidepresivos que también pueden ayudar a tratar el dolor, como Elavil (nombre genérico: amitriptilina).
Bifosfonatos
Los bifosfonatos son medicamentos para tratar la osteoporosis, pero también se pueden utilizar para tratar el dolor causado por el cáncer de mama que se ha propagado a los huesos.
Xgeva
Xgeva (nombre genérico: denosumab) es un tipo de medicamento llamado inhibidor de RANKL. Se usa para reducir las complicaciones y el dolor en los huesos causados por el cáncer de mama que se ha propagado a los huesos.
Sugerencias para el uso seguro de los analgésicos con receta
Sigue estos pasos si estás tomando medicamentos con receta médica para aliviar el dolor:
Toma el medicamento a la hora prescrita, aunque no tengas dolor, a menos que tu médico te haya dado instrucciones diferentes.
No saltees dosis.
Asegúrate de que todos tus médicos sepan qué analgésicos estás tomando.
Pregúntale al farmacéutico cuánto tardan las reposiciones de recetas. En las farmacias, no se tienen en stock grandes cantidades de analgésicos (en especial, de opioides), por lo que el medicamento puede tardar unos días en llegar.
Conserva los analgésicos en un lugar alejado de los niños, las mascotas y otras personas que podrían tomarlos.
