Dolor persistente (crónico)

Read this page in English


El dolor persistente o crónico es el dolor que permanece por largos períodos. Este tipo de dolor va de leve a moderado a intenso: puede sentirse como una molestia dolorosa, siempre en segundo plano, o una sensación mucho más intensa de molestia física o sufrimiento que hace que sea imposible concentrarse en cualquier otra cosa. Cada persona siente el dolor de forma distinta, y las personas que padecen cáncer de mama pueden experimentar el dolor de diversas maneras.

Como el dolor persistente continúa día tras día, suele tener un mayor impacto en la calidad de vida que el dolor agudo. Si no se lo controla correctamente con medicamentos, el dolor persistente puede impedir que las personas hagan lo que necesitan y desean, desde tareas laborales y responsabilidades del hogar hasta ejercicio físico y otras actividades. Algunas personas comienzan a sentirse irritadas y aisladas, lo que puede afectar las relaciones con familiares y amigos.

El dolor persistente se trata habitualmente con medicamentos de acción prolongada (también llamados de liberación prolongada) que se liberan en el organismo lentamente y controlan el dolor durante largos períodos. Debes tomarlos de modo permanente siguiendo un cronograma establecido, sientas o no dolor en ese momento. O bien puedes usar un parche que libera el medicamento en el organismo a través de la piel durante varios días seguidos. El objetivo es mantener un nivel constante de alivio del dolor durante el día y la noche. La estrategia más eficaz es colocarse por encima del dolor y controlarlo en lugar de intentar “perseguirlo” luego de que ya comenzaste a sentirlo. Si esperas y el dolor aumenta hasta ser intenso, será más difícil de controlar.

¿Te ayudó este artículo?

No
C2a
C2b
Evergreen-donate
Volver al inicio