Alteraciones del apetito

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Tú y tu médico no podrán pronosticar con exactitud cómo afectará el tratamiento a tu apetito. Quizá continúes disfrutando de la cocina y la comida y tengas un apetito normal. O puede ser que tengas días en que no te sientas con deseos de comer nada, días en que quieras comer de todo y momentos en que solo algunas cosas te sepan bien. Tu sentido del olfato y el del gusto pueden cambiar. Lo más conveniente es tener un plan de comidas flexible y saludable, que te ayude a controlar los deseos y necesidades cambiantes de tu cuerpo.

Todo tratamiento de cáncer de mama puede ocasionar alteraciones de apetito:

  • cirugía
  • quimioterapia
  • terapia de radiación
  • hormonoterapia:
    • Arimidex (nombre genérico: anastrozol) 
    • Aromasin (nombre genérico: exemestano)
    • Femara (nombre genérico: letrozol)
    • tamoxifeno
    • Evista (nombre genérico: raloxifeno)
    • Fareston (nombre genérico: toremifeno)
    • Faslodex (nombre genérico: fulvestrant)
  • terapias dirigidas:
    • Herceptin (nombre genérico: trastuzumab)
    • Tykerb (nombre genérico: lapatinib) 
    • Avastin (nombre genérico: bevacizumab) 
  • medicamentos para el alivio del dolor

A medida que avances con el tratamiento, presta atención a tu cuerpo y dale lo que necesita. Si continúas teniendo problemas para comer, no dejes de decírselo a tu médico y a tu nutricionista diplomado. Una ingesta insuficiente de líquidos, proteínas y calorías puede contribuir a que sientas fatiga o cansancio, lo cual constituye uno de los efectos secundarios más frecuentes del tratamiento de cáncer de mama.

Cómo tratar la pérdida de apetito

  • Prueba nuevas comidas. Si tus comidas favoritas comienzan a desagradarte, prueba alimentos diferentes de los que normalmente consumes. No dejes de probar nuevos alimentos cuando te sientas bien, de modo que no generes aversión a mayor cantidad de comidas.
  • Come liviano y varias horas antes de recibir un tratamiento. Esto ayuda a evitar la aversión a comidas causada por náuseas o vómitos después de la quimioterapia, terapia dirigida o radiación.
  • Pídele a otra persona que cocine por ti o consigue comida preparada en algún comercio si no toleras el olor de la cocina. También puedes pedir comidas preparadas a domicilio.
  • Prueba ingerir alimentos fríos como yogur, ricota o un sándwich, puesto que generan menos olores.
  • Intenta comer con utensilios de plástico si el alimento sabe a metal.
  • Enjuágate la boca con té, refresco de jengibre, agua salada o bicarbonato de sodio disuelto en agua antes de comer, para limpiar las papilas gustativas. Algunas personas dicen que chupar hielo picado entre bocado y bocado las ayuda a adormecer sus papilas gustativas y pueden comer.
  • No te obligues a ingerir alimentos que te saben mal. Busca sustitutos que puedas tolerar.
  • Come con frecuencia, en raciones pequeñas. Quizá esto te permita comer más.
  • Ten comidas ligeras a mano, que puedas comer cada vez que te sientas con ganas. Servirían para ello queso y galletas, panecillos, mantequilla de maní y frutas.
  • No esperes a sentir hambre para comer. Si no tienes apetito, piensa en comer como una parte necesaria de tu tratamiento. Intenta al menos comer un poco en momentos regularmente programados durante el día.
  • Considera la posibilidad de tomar un suplemento proteico líquido si tienes dificultades para consumir suficientes proteínas. Existen productos comerciales disponibles. Pídele a tu médico o a tu nutricionista que te recomienden algún producto y otros consejos de alimentación.

Cómo abordar el aumento de apetito

  • Elige alimentos saludables. Consume muchas frutas, vegetales, frijoles y cereales integrales. Te sentirás satisfecha por más tiempo y menos tentada de consumir comida chatarra de alto contenido calórico y bajo contenido de nutrientes.
  • Bebe agua o bebidas de bajo contenido calórico si tienes hambre entre comidas, o bien come caramelos sin azúcar o fruta. Evita la limonada, el té helado dulce y los jugos.
  • Ten a mano refrigerios de bajas calorías como:
    • zanahorias y tallos de apio
    • trozos del tamaño de un bocado de brócoli, coliflor u otros vegetales
    • queso blanco descremado
    • rodajas de manzana
    • pasas de uva
    • gajos de naranja
    • tortas de arroz
    • helados de bajo contenido graso
    • galletas saladas
    • palomitas de maíz
    • caramelos duros sin azúcar
    • café descafeinado saborizado
    • té frutal o de hierbas
    • agua saborizada con limón o lima
    • caldo o consomé
    • gelatina de bajo contenido graso

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