Dolor óseo y articular
El dolor articular y óseo puede ir desde un malestar leve que pasa solo, hasta dolores agudos que requieren medicación. La artritis puede ocasionar dolor óseo y articular. La propagación del cáncer (metástasis) al hueso también causa dolor.
Algunos tratamientos de cáncer de mama pueden causar dolor óseo o articular:
- quimioterapia
- hormonoterapia:
- Arimidex (nombre genérico: anastrozol)
- Aromasin (nombre genérico: exemestano)
- Femara (nombre genérico: letrozol)
- tamoxifeno
- Evista (nombre genérico: raloxifeno)
- Fareston (nombre genérico: toremifeno)
- Faslodex (nombre genérico: fulvestrant)
Algunos medicamentos, como Feldene (nombre genérico: piroxicam) también pueden causar dolor óseo o articular. Los bifosfonatos, medicamentos que se usan para tratar la osteoporosis, también pueden causar dolor articular. Los bifosfonatos más comunes son Fosamax (nombre genérico: alendronato sódico), Actonel (nombre genérico: risedronato) y Boniva (nombre genérico: ibandronato).
Cómo tratar el dolor óseo o articular
Si tienes dolor óseo o articular, habla con tu médico. Si el dolor óseo se debe a un tratamiento de cáncer específico, quizá puedas cambiar a otro tipo de quimioterapia o terapia hormonal que te cause menos dolor.
Existen medicamentos, como naproxeno e ibuprofeno, que pueden ayudarte a aliviar el dolor óseo y articular.
Está comprobado que algunas técnicas de medicina complementaria y psicosomática pueden aliviar el dolor óseo y articular, entre ellas:
Otros consejos para aliviar el dolor óseo/articular:
- Compresas calientes o frías o una combinación de ambas pueden aliviar las zonas doloridas. Las compresas de calor pueden ayudar a reducir los espasmos musculares y las compresas de frío pueden contribuir a disminuir la inflamación.
- Sigue una dieta saludable que incluya suficiente calcio y vitamina D para mantener tus huesos tan fuertes como sea posible.
- Conserva un peso saludable para aliviar la presión y el esfuerzo en tus articulaciones.
- Practica deportes con regularidad. El ejercicio mantiene tus huesos fuertes y ayuda a que tus articulaciones permanezcan flexibles.
