Infección

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La infección ocurre cuando bacterias, virus, parásitos u hongos perjudiciales ingresan al cuerpo y se reproducen. Si estás en tratamiento por el cáncer de mama, tu sistema inmunitario quizá no esté funcionando con todas sus fuerzas, por lo que quizá corras mayor riesgo de infección. Una vez que finalices tu tratamiento, tu sistema inmunitario retomará su funcionamiento normal y también disminuirá el riesgo de infección.

Los pulmones, la boca, la garganta, los senos nasales y la piel son lugares comunes para la infección. El flujo sanguíneo y el sistema urinario también están más propensos a infecciones durante el tratamiento de cáncer de mama. Algunas veces el lugar de tu cuerpo donde se inyectan los medicamentos puede reaccionar o infectarse. Esto se denomina reacción en el sitio de la inyección.

Pueden ser signos de infección:

  • enrojecimiento, hinchazón, calor o pus en el sitio de la lesión, la herida quirúrgica o la inyección.
  • tos o dificultad para respirar
  • moco o pus en la saliva
  • secreción nasal
  • fiebre de 100,5 ºF (38 ºC) o más.
  • dolor de garganta
  • sensación de ardor al orinar
  • escalofríos o temblores

Todos los tratamientos de cáncer de mama pueden aumentar el riesgo de infección:

  • cirugía
  • quimioterapia
  • terapia de radiación
  • hormonoterapia:
    • Arimidex (nombre genérico: anastrozol) 
    • Aromasin (nombre genérico: exemestano)
    • Femara (nombre genérico: letrozol)
    • tamoxifeno
    • Evista (nombre genérico: raloxifeno)
    • Fareston (nombre genérico: toremifeno)
    • Faslodex (nombre genérico: fulvestrant)
  • terapias dirigidas:
    • Herceptin (nombre genérico: trastuzumab)
    • Tykerb (nombre genérico: lapatinib) 
    • Avastin (nombre genérico: bevacizumab) 

Algunos medicamentos para el dolor también pueden aumentar el riesgo de infección.

Cómo prevenir la infección durante el tratamiento de cáncer de mama

Si tienes signos de infección, consulta a tu médico de inmediato. Existen medicinas disponibles que quizá puedan ayudarte a combatir las causas y aliviar cualquier síntoma que tengas.

A continuación algunas otras recomendaciones que puedes seguir para evitar infecciones:

  • Evita las grandes concentraciones de personas durante la temporada de resfrío y gripe. Las bacterias pueden propagarse fácilmente al toser o estornudar.
  • Lávate las manos con frecuencia, en especial después de estrechar las manos, antes de tocar alimentos, después de usar el baño o de acariciar animales.
  • Dúchate a diario para mantener limpio tu cuerpo. Mantén tu piel humectada aplicando lociones o aceites después de ducharte, para prevenir la sequedad y el agrietamiento.
  • Cepíllate los dientes dos veces por día . Usa un cepillo blando y enjuague bucal sin alcohol. No uses hilo dental; puede causar cortes en las encías.
  • Lava las frutas y los vegetales cuidadosamente .
  • Usa guantes al hacer jardinería, lavar vajilla y limpiar.
  • Lava la vajilla con agua caliente .
  • Cocina toda la comida, incluso los vegetales, las frutas y los productos derivados de cereales.
  • Usa calzado o pantuflas tanto como sea posible para proteger los pies y mantener las bacterias alejadas de la piel de los pies.
  • Evita las manicuras y pedicuras profesionales; una rasgadura o un corte en tu cutícula pueden infectarse.
  • Rasúrate con una afeitadora eléctrica para disminuir el riesgo de cortarte.
  • No ingreses a saunas ni hidromasajes: bacterias y otros microorganismos pueden proliferar en estos lugares.
  • Evita limpiar o desempolvar lugares que no se hayan limpiado por un tiempo. Las esporas de hongos pueden vivir en el polvo.
  • No compartas toallas de baño, vasos u otras cosas que puedan propagar bacterias.
  • No uses tampones, supositorios ni jeringas de lavado vaginal: pueden propagar la infección.
  • Usa lubricantes a base de agua durante las relaciones sexuales para evitar rasguños.
  • Vacúnate contra la gripe al menos dos semanas antes de la quimioterapia o entre ciclos.
  • Limpia de inmediato cortes, raspaduras o quemaduras con jabón y agua tibia. Trata la herida con crema antibiótica y protege el área con un vendaje limpio. Limpia la herida y reemplaza el vendaje cada vez que la zona se ensucie o humedezca. Busca signos de infección e informa de inmediato a tu médico si se infecta.

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