Estadios del linfedema

En general, el linfedema avanza a través de una serie de estadios. Es por eso que es importante obtener ayuda de inmediato, incluso si los primeros síntomas no parecen graves o aparecen y desaparecen. Un episodio de entumecimiento, hormigueo o inflamación casi siempre conduce a más problemas. Si no actúas ante los primeros síntomas, la acumulación de linfa puede provocar un daño permanente a los tejidos que se encuentran debajo de la piel. Según la Sociedad Internacional de Linfología (ISL), los estadios son los siguientes:

  • Estadio 0 (también denominado asintomático o latente): en este estadio, no hay cambios visibles en el brazo, la mano ni la parte superior del cuerpo, pero quizá tengas una sensación diferente, como hormigueo leve, cansancio inusual o algo de pesadez. Puedes tener linfedema en estadio 0 durante meses o años antes de que aparezcan síntomas evidentes.
  • Estadio I (leve): el brazo, la mano, el torso, la mama u otra zona están levemente inflamados, ya que se empieza a acumular el líquido con alto contenido de proteínas. Cuando presionas la piel, se forma una pequeña hendidura temporal (u hoyo); esto se denomina “edema con fóvea”. Este linfedema en etapa temprana se puede revertir con tratamiento, porque todavía no hay daño permanente en la piel y los tejidos. Por ejemplo, cuando elevas el brazo, desaparece la inflamación.
  • Estadio II (moderado): la zona afectada está todavía más inflamada. Elevar el brazo u otra zona no ayuda, y al presionar la piel no aparece un hoyo (edema sin fóvea). Se producen algunos cambios en el tejido bajo la piel, como inflamación, endurecimiento o engrosamiento. El linfedema en estadio II se puede controlar con tratamiento, pero no es posible revertir el daño al tejido.
  • Estadio III (grave): este es el estadio más avanzado, pero es relativamente poco frecuente en las personas con cáncer de mama. En el estadio III, la extremidad o la zona del cuerpo afectada se agranda mucho y pierde la forma habitual, y la piel adquiere un aspecto curtido y arrugado.

Cuando tienes linfedema leve, corres mayor riesgo de padecer linfedema moderado o grave que otra persona que nunca tuvo ningún síntoma. El riesgo persiste incluso si los síntomas desaparecen con el tratamiento.

De todas formas, cada caso es diferente. Algunas mujeres informaron la aparición repentina de linfedema leve o moderado sin indicios de advertencia ni cambios en la sensación.

Tu meta es reducir el riesgo de linfedema hasta el punto que puedas, incluso si no puedes eliminar todo el riesgo. Si tienes linfedema, hay muchos tratamientos buenos que pueden ayudarte a controlar los síntomas (la inflamación visible y las molestias suelen ser los más problemáticos) y mantener el linfedema bajo control.

En palabras del experto

“Hay efectos secundarios del tratamiento del cáncer de mama que son privados y que el resto del mundo no ve. Después hay otros que son públicos y visibles, como la pérdida del cabello por la quimioterapia y los cambios corporales debido a la cirugía; el linfedema entra en esta categoría. Pero a diferencia de esos otros efectos secundarios, el linfedema suele ser inesperado. De modo que, cuando ocurre, es como si echaran sal en la herida, en especial si las mujeres no recibieron mucha información al respecto”.

— Dra. Marisa Weiss, directora médica, Breastcancer.org


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