Evaluación del linfedema: qué puedes esperar durante la primera consulta

La doctora Andrea Cheville, profesora adjunta de Medicina Física y Rehabilitación en Mayo Clinic, dice que su meta al evaluar a una persona para detectar si tiene linfedema después del tratamiento del cáncer de mama se resume en una pregunta: “¿Cuánto debo preocuparme por esta mujer?”

“El linfedema no se diagnostica con una simple respuesta de sí o no: al igual que con muchas otras afecciones médicas, como la diabetes, hay gradaciones”, dice la doctora Cheville. “Por lo tanto, la evaluación del linfedema realmente se trata de determinar en qué parte del espectro encaja una mujer. Algunas de las mujeres a las que atiendo no tienen linfedema, y no me preocupa que puedan tenerlo. Otras todavía no lo tienen pero, debido a una variedad de motivos, puedo predecir que lo van a tener.

Entre las que tienen linfedema, trato de determinar si están en la categoría de alto o bajo riesgo. Por ‘alto riesgo’ me refiero a las mujeres que probablemente tendrán el brazo muy grande e infecciones recurrentes, y para quienes el linfedema será un problema importante por el resto de sus vidas. Las mujeres que entran en el grupo de bajo riesgo pueden tener un poco de inflamación (el brazo afectado no es mucho más grande que el otro), y la probabilidad de que esta se convierta en un problema grave es baja. Definitivamente existe un amplio espectro entre cada extremo, de modo que trato de ver en cuál encaja cada mujer”.

La clave para entender en dónde encajas es una evaluación exhaustiva a cargo de un terapeuta para el linfedema con experiencia. En general, es probable que el terapeuta haga lo siguiente en la primera consulta.

  • El terapeuta para el linfedema debe registrar tus antecedentes de cáncer de mama y tus antecedentes personales patológicos completos. Esto incluye los detalles de tu diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama: el tipo y la ubicación del cáncer, la cantidad de ganglios linfáticos que se extirparon, el tipo de cirugía que se realizó y los tratamientos adicionales, como la terapia de radiación y la quimioterapia. Si pasaron varios años desde que te trataron por el cáncer de mama, es posible que debas recuperar tu historia clínica. Si es posible, llévala a la consulta. El terapeuta también debe revisar tus afecciones médicas actuales o anteriores.
  • El terapeuta debe preguntarte sobre los síntomas que hayas observado, como pesadez, hormigueo o inflamación, así como sobre los patrones de manifestación y los desencadenantes. “Siempre pregunto qué pasa con el brazo, la mano u otras zonas afectadas del cuerpo en situaciones muy ‘provocadoras’, situaciones en las que es probable que haya un aumento en la producción de linfa”, dice la doctora Cheville. “Por ejemplo, qué ocurre cuando haces ejercicio. O cuando hace mucho calor”.
  • El terapeuta debe preguntarte si sientes dolor en el brazo, el tórax, el torso o en cualquier parte afectada del cuerpo, cómo es el dolor, cuánto dura y qué tan intenso es. El dolor puede ser el indicio de una lesión o una inflamación subyacente que provoca el linfedema. “A veces, si hay inflamación en el brazo, esto genera mayor producción de linfa, y si podemos solucionar eso, entonces podemos solucionar el problema”, afirma la doctora Cheville.
  • El terapeuta debe registrar los antecedentes personales que incluyan preguntas sobre el estilo de vida y el ejercicio, la nutrición y el peso. La doctora Cheville explica lo siguiente: “Esto se hace para conocer a la persona: ¿es activa? ¿Hace ejercicio? ¿Tiene sobrepeso? ¿Tiene muchos otros factores de riesgo de linfedema que no se relacionan con el tratamiento del cáncer de mama? ¿Estos factores la ponen en un mayor riesgo de tener linfedema y, lo que es más importante, de linfedema grave?”.
  • El terapeuta debe observar si hay cambios en la piel y el tejido blando del brazo, la mano, el tórax u otra zona afectada. Debe hacer un examen manual (denominado “palpación”) para detectar indicios de fibrosos o cicatrización del tejido blando debajo de la piel.
  • El terapeuta debe medir la circunferencia de la mano, la muñeca, el antebrazo y la parte superior del brazo en varias partes. Estas medidas se pueden comparar con las medidas de referencia que se tomaron en las mismas partes de la extremidad antes de la cirugía o con las medidas que se tomaron después. Un aumento de 2 cm o más indica la presencia de linfedema, según muchos especialistas. Si anteriormente no te tomaron medidas, el terapeuta debe usar el brazo no afectado como punto de comparación. (Si tienes linfedema en el tórax, la mama o el torso, el linfedema se diagnostica sobre la base de una exploración física y de los antecedentes de los síntomas. No se toman medidas).
  • El terapeuta quizá tenga que descartar otras causas posibles de los síntomas, como una recurrencia del cáncer, una trombosis venosa profunda (un coágulo de sangre) o una infección. Es más probable que estas afecciones sean motivo de preocupación si tienes inflamación grave y repentina, por ejemplo, un aumento considerable del tamaño del brazo que ocurrió de un día para el otro. Quizá sea necesario realizar estudios de imágenes, como una IRM, una tomografía computarizada o una ecografía, para descartar estas otras causas.
  • Es posible que el terapeuta pida más análisis, según sea necesario, para diagnosticar el linfedema. Si bien las medidas de la circunferencia son el análisis más frecuente, puede ser que se usen otras herramientas para detectar cambios en la extremidad o la piel. Puedes obtener más información al respecto en la página Análisis para el linfedema.

A menos que se necesiten más análisis, el terapeuta para el linfedema generalmente realiza un diagnóstico en esta consulta y habla sobre las opciones de tratamiento. Juntos, pueden elaborar un plan de tratamiento que satisfaga tus necesidades y se ajuste al tipo de linfedema que tienes, el cual puede ser leve, moderado o grave. (Consulta la sección Tratamientos para el linfedema para obtener más información). Después de la consulta, asegúrate de haber entendido por completo el plan de tratamiento y de programar una consulta de seguimiento.

En algunos casos, puede ser que el terapeuta para el linfedema empiece el tratamiento en la primera consulta, sobre todo si tienes mucha inflamación u otros síntomas molestos. “En muchos casos, hago un drenaje linfático manual y puede ser que use vendajes”, dice Linda T. Miller, especialista en fisioterapia (P. T., D. P. T.), terapeuta para el linfedema certificada (C. L. T.) y directora clínica del Breast Cancer Physical Therapy Center, Ltd., de Malvern, Pensilvania, en referencia a dos de los tratamientos principales para el linfedema. “Siempre hago algo que la paciente se pueda llevar a casa. Así que puede ser que le enseñe algunos ejercicios o estiramientos que pueda hacer. Quiero que la paciente se vaya de mi consultorio con la sensación de que tiene el control”.


Read this page in English

Springappeal17 miniad sp1
Volver al inicio