Factores de riesgo del linfedema

Si te hicieron una cirugía de ganglio linfático o terapia de radiación, se considera que estás en riesgo de tener linfedema. El grado del riesgo depende de si tienes otros factores de riesgo de padecer la afección, los cuales se describen a continuación. Algunos factores de riesgo de linfedema se controlan y otros no, pero conocerlos contribuye a medir tu nivel de riesgo. Puedes hablar sobre tu situación con un médico, un enfermero o un terapeuta que se especialice en recuperación del cáncer de mama y control del linfedema.

Si hay muchos motivos para creer que presentas bajo riesgo, es una buena noticia. Pero esto no significa que tengas “cero riesgo”. De todas formas deberás tomar precauciones para evitar el linfedema y obtener ayuda de inmediato si observas algún indicio o síntoma. Si presentas varios factores de riesgo, estas medidas se tornan aún más importantes.

“En la comunidad de tratamiento, se habla cada vez más sobre la importancia de elaborar un perfil de riesgo para cada paciente”, dice Nicole Stout, especialista en fisioterapia (M. P. T.), terapeuta para el linfedema (C. L. T.) certificada por la Asociación de Linfología de América del Norte (LANA) y líder principal de la práctica de Servicios de Rehabilitación en Kaiser Permanente para la región del Atlántico Medio. “Debemos identificar a las mujeres con alto riesgo y controlarlas con más cuidado para detectar indicios, síntomas y complicaciones del linfedema. Pero también debemos darnos cuenta de que siempre habrá mujeres atípicas que parecen tener bajo riesgo y aun así tienen linfedema”.

Entre los factores de riesgo de linfedema, se incluye lo siguiente:

  • Tener mayor cantidad de ganglios linfáticos extirpados: las investigaciones demuestran que cuanto mayor es la cantidad de ganglios linfáticos axilares extirpados, mayor es el riesgo de linfedema. La disección del ganglio linfático axilar (DGLA), el procedimiento en el que se extirpan muchos ganglios linfáticos o todos (en general entre 5 y 30), se asocia a un riesgo más alto que la biopsia del ganglio linfático centinela (BGLC).

    Según el Instituto Nacional del Cáncer (NCI), entre el 5 % y el 17 % de las mujeres que se someten a una BGLC tienen linfedema. En las mujeres que se someten a una DGLA, el porcentaje es más alto (entre un 20 % y un 53 %), y el riesgo aumenta con la cantidad de ganglios extirpados. Si te sometiste a una BGLC o una DGLA, pregúntale al cirujano cuántos ganglios linfáticos te extirparon, ya que esto varía según la persona.

    Cuanto mayor sea la cantidad de ganglios linfáticos extirpados, mayor también es el riesgo de complicaciones posoperatorias, como infecciones (consulta la última viñeta) y seromas. Un seroma es la acumulación de líquidos corporales transparentes en cualquiera de las zonas afectadas por la cirugía, como el tórax y la axila. Algunos seromas desaparecen solos, mientras que otros deben drenarse con una aguja. En un estudio que se publicó en 2011, se descubrió que las mujeres con seromas que requieren tratamiento presentaban mayor riesgo de tener linfedema.
  • Someterse a varias cirugías en el tórax o a una cirugía más extensa: se cree que cuantos más procedimientos quirúrgicos se practiquen en el tórax (para tratar el cáncer de mama u otra afección no relacionada, o para la reconstrucción mamaria), mayor es la posibilidad de alterar el sistema linfático y mayor es el riesgo de linfedema. Debido a que la mastectomía es una cirugía más extensa, también se asocia a un mayor riesgo que la lumpectomía.

    Sin embargo, todavía no se determinó si la reconstrucción mamaria aumenta el riesgo de linfedema. En algunos estudios recientes, no se comprobó ninguna conexión entre la reconstrucción mamaria y el riesgo de linfedema. Algunos médicos descubrieron que las pacientes que se someten a una reconstrucción no corren mayor riesgo de tener linfedema que las que no lo hacen. Nicole Stout, MPT, CLT-LANA, dice que la mejor opción es simplemente estar al tanto del riesgo posible al someterse a una reconstrucción y contar con la supervisión de un terapeuta para el linfedema con experiencia: “Nunca impediría que una mujer se hiciera una reconstrucción debido a las preocupaciones por el riesgo de linfedema. Pero cuando hay una respuesta inflamatoria, como ocurre después de una cirugía, existe el riesgo de carga de líquido que conduce a linfedema. Cuando mis pacientes se someten a una reconstrucción, las superviso atentamente y, si veo que hay problemas, puedo empezar con la compresión o el uso de vendajes”.
  • Terapia de radiación: Cuanto más amplia sea la zona del tórax o la axila que se debe tratar con radiación, mayor será el riesgo. La radiación directa en la zona de la axila, en donde se agrupan los ganglios linfáticos, tiende a asociarse al riesgo más alto.
  • Quimioterapia: todavía no se ha determinado mediante la investigación si la quimioterapia aumenta el riesgo de linfedema. Sin embargo, se sabe que la quimioterapia a veces conduce al aumento de peso, que es un factor de riesgo. Muchas mujeres que reciben quimioterapia también toman esteroides, como la dexametasona (nombre comercial: Decadron), como ayuda para los efectos secundarios, y estos fármacos contribuyen al aumento de peso. La quimioterapia también puede conducir al aumento de peso debido a los cambios hormonales, como la menopausia temporal o permanente (cese de la menstruación) o la fatiga que dificulta continuar con las actividades.

    Si recibes quimioterapia por vía intravenosa en el brazo, pide que los tratamientos se hagan en el otro lado del cuerpo (no en el lado de la cirugía). Una grieta en la piel puede aumentarel riesgo de linfedema. Si teextirparon ganglios linfáticos de ambos lados, pregunta sobre zonas alternativas en las que puedes recibir quimioterapia, como una vía de acceso implantada en el tórax.
  • Sobrepeso u obesidad: las personas obesas o con sobrepeso tienen más probabilidades de padecer linfedema después del tratamiento del cáncer de mama. El sobrepeso se define como un índice de masa corporal (IMC) entre 25 y 29,9, y la obesidad como un IMC de 30 o más. Por ejemplo, se considera que una mujer que mide 5 ft 5 in y pesa 150 lbs o más tiene sobrepeso, y se considera obesa si pesa 180 lbs o más. Existen varias herramientasen línea que puedes usar para calcular tu IMC, como esta de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH).

    Cuando el cuerpo tiene más grasa, el tejido adiposo necesita más vasos sanguíneos para obtener oxígeno y nutrientes. Como resultado, las zonas del cuerpo con más grasa también tienen más líquido que se debe eliminar. Si el sistema linfático no puede manejar la cantidad de líquido proveniente de los brazos o la parte superior del cuerpo, se puede producir linfedema.
  • Una infección o lesión que afecte el brazo, la mano o la parte superior del cuerpo del mismo lado en el que se realizó la cirugía: una infección o una lesión puede conducir a la inflamación de los tejidos del cuerpo, lo que a su vez hace que el sistema linfático tenga que trabajar más. Cuando se inflama una zona del cuerpo, aumenta la circulación de sangre y la carga de líquido. (Por ejemplo, un corte infectado en el que se forma pus o una muñeca roja e inflamada por un esguince). Si el sistema linfático no puede manejar estas situaciones, se puede desencadenar un linfedema.

    A veces, la infección ocurre justo después de una cirugía, en el sitio de las incisiones. Más adelante, puede haber una infección producto de un corte, la picadura de un insecto, un pinchazo o una grieta en la piel. Cualquier cosa que permita el ingreso de bacterias al cuerpo. Si levantas algo muy pesado de repente, como una bolsa de compras, un galón de leche o un niño pequeño, puedes lesionarte. Un entrenador o terapeuta especializado en linfedema te puede ayudar a fortalecer el brazo de a poco, de modo que pueda soportar cargas más pesadas después de la cirugía (consulta la sección Cómo reducir el riesgo de linfedema).

¿Qué ocurre con los viajes en avión? Existen diferentes opiniones sobre si viajar en avión aumenta el riesgo. La presión del aire es más baja en las alturas. Si bien las cabinas de los aviones están presurizadas para nuestra comodidad y seguridad, la presión sigue siendo más baja que en tierra. Según la teoría, una menor presión en la parte superior del cuerpo y las extremidades puede reducir la circulación de linfa, lo que aumenta el riesgo de acumulación en los tejidos, en especial durante vuelos largos. Otro factor posible es la cantidad de cambios de presión que atraviesan las personas cuando tienen dos o tres vuelos de conexión.

Algunos terapeutas para el linfedema recomiendan usar una manga de compresión (una manga elastizada que se ajusta al brazo) liviana y bien ajustada, para mantener la presión en el brazo durante un viaje en avión. Las investigaciones (en inglés) indican que es poco probable que el vuelo en avión desencadene linfedema en las personas con bajo riesgo y que no tuvieron ningún síntoma. Algunos terapeutas creen que, en el caso de estas personas, usar una manga de compresión a modo de precaución podría traer más problemas que beneficios. Pero si tienes muchos factores de riesgo o si tuviste síntomas leves, usar una manga de compresión liviana puede ser aconsejable.

Si estás planeando viajar en avión, habla con tuterapeuta para el linfedema. Si te recomienda usar una manga como precaución,haz que te la ajuste un especialista. Nunca es aconsejable comprar una manga en línea o en una tienda de suministros médicos y usarla sin consultar. El ajuste adecuado garantiza que la manga funcione como corresponde y ayuda a que la linfa salga del brazo y la mano. De lo contrario, la manga podría estar muy ajustada en ciertas zonas, lo que restringe la circulación de linfa y empeora las cosas.

Además, ten en cuenta otros factores de riesgo relacionados con los viajes. Ten cuidado de no levantar maletas muy pesadas: si viajas sola, pide a alguien que te ayude con el equipaje en el aeropuerto, no lleves equipaje de mano en el avión y también busca ayuda una vez que hayas llegado a destino. Cada tanto, levántate del asiento y mueve el brazo. Mantener el brazo y la parte superior del cuerpo en una posición durante mucho tiempo podría reducir la salida de la linfa.


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