Indicios y síntomas del linfedema

Al igual que con el cáncer de mama, la detección a tiempo del linfedema aumenta la probabilidad de que el tratamiento sea eficaz. Sin embargo, detectarlo a tiempo puede ser desafiante, debido a que con frecuencia los primeros síntomas son imperceptibles. Un cambio de solo 2 cm (aproximadamente 3/4 in) en la circunferencia del brazo puede indicar la aparición de linfedema, pero quizá no notes este cambio.

También es posible que sientas un cambio en el brazo o la parte superior del cuerpo antes de que lo veas, dice Nicole Stout, especialista en fisioterapia (M. P. T.), terapeuta para el linfedema (C. L. T.) certificada por la Asociación de Linfología de América del Norte (LANA) y líder principal de la práctica de Servicios de Rehabilitación en Kaiser Permanente para la región del Atlántico Medio. “Incluso antes de que haya inflamación visible, con frecuencia las pacientes informan sobre una sensibilidad extraña, un cambio sensorial. Quizá sientan un hormigueo o un entumecimiento en el brazo durante uno o dos días, pero la sensación desaparece. Luego vuelve a aparecer y desaparece. Y después de una semana, se dan cuenta de que ya no les entran los anillos. Esa sensación es una parte importante de lo que nos dice el cuerpo: algo está cambiando, hay algo diferente. Y es importante que las mujeres hagan algo al respecto. Si intervenimos a tiempo, con frecuencia podemos usar tratamientos médicos y evitar que el linfedema se convierta en una afección persistente y limitadora”.

Si trabajas con un médico o fisioterapeuta que no tiene experiencia en linfedema, puede ser que tienda a restarle importancia a los síntomas, en especial siparecen bastante leves. Nadie conoce tu cuerpo mejor que tú. Si crees que hay una razón para preocuparse, busca a alguien con la capacitación y la experiencia adecuadas para diagnosticar linfedema.

Los síntomas a los que debes prestar atención son los siguientes:

  • dolor, hormigueo, molestia o temperatura elevada en las zonas de la mano, el brazo, el tórax, la mama o la axila
  • sensación de hinchazón o pesadez en la mano, el brazo, el tórax, la mama o la axila
  • rigidez o menos flexibilidad cerca de las articulaciones, como el hombro, la mano o la muñeca
  • sensación de dolor intenso o fulgurante, o pinchazos de dolor
  • sensibilidad en el codo
  • hinchazón o inflamación leve en el brazo, la mano, el tórax o la mama, con un hundimiento temporal en la piel cuando la presionas con el dedo (esto se denomina “edema con fóvea”)
  • dificultad para ver las venas o los tendones de la mano, nudillos menos pronunciados o piel arrugada con aspecto más joven o liso
  • problemas para que el brazo entre en la manga de una chaqueta o una camisa, cuando antes entraba sin problemas
  • el sostén se siente más ajustado, no te queda igual que antes o te deja una hendidura en la piel
  • el tamaño de los dos lados de la espalda es diferente (asimétrico)
  • dificultad para ponerte y sacarte relojes, anillos o brazaletes
  • cambios en la textura o el aspecto de la piel, como tirantez, enrojecimiento o endurecimiento
  • sarpullido, comezón, enrojecimiento, dolor o calor en la piel
  • fiebre o síntomas similares a los de la gripe

Si tienes alguno de estos síntomas, consulta al médico, incluso si desaparecen solos. Como señala Nicole Stout, un poquito de inflamación nunca es un poquito.

Aunque no haya cambios visibles en la piel, los síntomas como la fiebre, la fatiga o la sensación general de malestar pueden ser un indicio de infección y también los debe revisar un médico. (Para obtener más información, consulta la página Linfedema e infección).

Nunca es aconsejable esperar para ver si los síntomas empeoran. Cuanto más tiempo pase, mayor será la probabilidad de que se acumule linfa en el tejido. Una vez que esto sucede, el linfedema puede causar daño permanente, incluidos cambios en el aspecto de la extremidad y la piel. Obtener ayuda ante el primer indicio de problemas demanda menos tiempo y energía que tratar este daño.

Inflamación repentina: en general, el linfedema aparece en forma gradual. Sin embargo, algunas mujeres informaron que la inflamación fue repentina. Si alguna vez tienes inflamación grave y repentina (es decir, si la mano, el brazo u otra parte del cuerpo se “infla”a un tamaño más grande en uno o dos días), consulta al médico de inmediato. Podrías tener una infección, un coágulo de sangre (también conocido como “trombosis venosa profunda”) o una recurrencia del cáncer que afecta al sistema linfático.


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