Cómo reducir el riesgo de linfedema: antes de la cirugía

Estos pasos pueden ser útiles para reducir el riesgo:

  • Pregunta si una biopsia del ganglio linfático centinela (BGLC) es una opción aconsejable en tu caso. Cuantos más ganglios linfáticos te extirpen de la axila, mayor es el riesgo de tener linfedema más adelante. Pregunta si, en tu caso, es aconsejable una BGLC menos invasiva, en la que en general se extirpan de dos a cuatro ganglios linfáticos, en lugar de una disección del ganglio linfático axilar (DGLA) más completa, en la que se extirpan más. Si tu cirujano no tiene experiencia en BGLC, busca uno que sí la tenga.

    Además, pregúntale al cirujano qué recomienda como siguiente paso si las células de cáncer están presentes en los primeros dos ganglios centinela. La práctica generalizada es extirpar más ganglios para evitar que el cáncer haga metástasis. Sin embargo, en la investigación (en inglés) que se publicó a principios de 2011, se descubrió que, en algunos casos de mujeres con cáncer de mama en etapa temprana, la disección del ganglio linfático axilar quizá no sea necesaria si solo hay pequeñas formaciones de cáncer en los ganglios centinela. La terapia de radiación, la quimioterapia, la hormonoterapia u otros tratamientos pueden alcanzar para tratar las células de cáncer restantes.

    Ten en cuenta que quizá no puedas evitar que te extirpen muchos ganglios linfáticos. Si el cáncer de mama hizo metástasis en varios ganglios, es probable que el cirujano tenga que extirparlos todos. Esto reduce el riesgo de una recurrencia o una metástasis del cáncer en el futuro, lo que es más importante en esta etapa que las preocupaciones por un futuro linfedema.
  • Pregunta por un nuevo procedimiento denominado “mapeo axilar invertido” (MAI). En el MAI, se usa una tintura especial para encontrar los ganglios linfáticos y los vasos que drenan linfa del brazo y la mano. Luego, el cirujano intenta preservar los ganglios y los vasos tanto como sea posible. El MAI sigue en etapa de prueba y en muchas partes no se encuentra disponible, pero en los estudios de investigación se obtuvieron resultados prometedores. Puedes preguntar si tu cirujano o alguno de sus colegas tienen experiencia en MAI y qué tipos de resultados obtuvieron. Para acceder a este procedimiento, lo más probable es que tengas que participar en un estudio clínico.
  • Antes de la cirugía, haz que te midan la circunferencia (la distancia alrededor) de los dos brazos. Aunque el linfedema puede afectar las áreas de la mama, el tórax y la axila, es más frecuente en el brazo o la mano del mismo lado del cáncer de mama. Es difícil notar la inflamación incipiente en el brazo. Pregúntale a tu médico o enfermero si se pueden tomar medidas iniciales de referencia de las manos y de varias partes de los brazos (cada tantos centímetros desde la muñeca hasta el codo y hasta la parte superior del brazo) y luego tomar las medidas de las mismas partes regularmente, después del tratamiento. Si el servicio no está disponible, pide que te recomienden un fisioterapeuta que lo ofrezca (consulta el siguiente punto, es tu mejor opción). También puedes tomar las medidas en tu hogar con una cinta métrica de vinilo flexible con resorte o una de papel o de plástico, como las que usan los sastres o las modistas. (La cinta métrica de metal rígido que usan los constructores o los remodeladores no proporciona medidas precisas). Con estas medidas iniciales de referencia, podrás evaluar mejor cualquier cambio que se produzca con el tiempo en el brazo y la mano. También es importante medir ambos lados para poder diferenciar entre el aumento de peso, que incrementaría el tamaño de los dos brazos, y un linfedema de verdad, que afectaría solo uno.
  • Programa una consulta con un fisioterapeuta, un especialista en medicina física u otro profesional de la medicina que tenga capacitación y se especialice en rehabilitación posterior al cáncer de mama y en tratamiento para el linfedema. A partir de ahora, nos referiremos a esta persona como tu “terapeuta para el linfedema”. (Para obtener más información, consulta Cómo buscar un terapeuta para el linfedema). En esta primera consulta, el terapeuta hará lo siguiente:
    • Tomar las medidas iniciales de referencia de la circunferencia del brazo y la mano, y registrarlas.
    • Evaluar la fuerza del brazo y la parte superior del cuerpo, y preguntar sobre tu nivel actual de actividad. Esta información ayudará a tu terapeuta a elaborar un programa de rehabilitación y ejercicio posoperatorio para ti. Las personas que practican levantamiento de pesas, natación u otra actividad que ejercite la parte superior del cuerpoquizá puedan hacer más actividades después de la cirugía que las personas que no ejercitan los brazos.
    • Enseñarte ejercicios de estiramiento y flexibilidad para aumentar la amplitud de los movimientos del brazo y evitar el entumecimiento después de la cirugía. Ejercitar el brazo antes de la cirugía y retomar la actividad en las semanas posteriores puede ayudar a reducir el riesgo de linfedema. “Es aconsejable aprender ejercicios y formas de reducir el riesgo de linfedema antes de la cirugía”, comenta Linda T. Miller, especialista en fisioterapia, terapeuta para el linfedema certificada y directora clínica del Breast Cancer Physical Therapy Center, Ltd., de Malvern, Pensilvania. “De esta manera, no tendrás que aprenderlos cuando estés adolorida o en recuperación”. Tu terapeuta te puede aconsejar respecto a cuándo puedes empezar a estirarte con seguridaddespués de la cirugía.
    • Informarte sobre los indicios y síntomas del linfedema, y lo que debes hacer si los detectas.
    • Establecer un programa de consultas para los meses y años posteriores a la cirugía. Nicole Stout, especialista en fisioterapia y terapeuta para el linfedema certificada por la Asociación de Linfología de América del Norte (LANA), líder principal en práctica de servicios de rehabilitación en Kaiser Permanente para la región del Atlántico Medio, dice que generalmente ve a los pacientes antes de la cirugía, 1 mes después de la cirugía, cada 3 meses el primer año y, luego, cada 6 meses durante un período de hasta 5 años después de la cirugía. En cada consulta, insiste en que los pacientes deben volver antes si detectan algún síntoma.

¿Qué pasa si no puedes acceder a un terapeuta para el linfedema?

Quizá te resulte difícil obtener atención frecuente de un terapeuta para el linfedema, ya sea porque no encuentras ninguno en tu zona o porque tu seguro médico no lo cubre. Si es posible, trata de programar al menos una consulta con un especialista en linfedema, antes de la cirugía o poco después de esta. Es posible que algunas personas tengan que viajar a la gran ciudad más cercana. Aunque es posible que no puedas acudir a las consultas de control de rutina, tendrás las medidas iniciales y el consejo de un profesional para reducir los riesgos. También tendrás a alguien a quien consultar, aunque sea a larga distancia, si tienes síntomas. “Intenta identificar a alguien a quien puedas acudir y que sepa cómo tratar el linfedema”, agrega Nicole Stout. “Después, si la extremidad u otra área del cuerpo se siente diferente o notas aunque sea un poco de inflamación, busca ayuda. Si hay algún cambio, haz algo al respecto. No es insignificante”.

Si no puedes viajar ni cubrir los gastos necesarios, habla con el médico o el enfermero sobre tus inquietudes. Quizá puedan ayudarte a tomar medidas para reducir y controlar el riesgo de linfedema o te pongan en contacto con un fisioterapeuta que pueda hacer esto.

En palabras del experto

“La mejor forma de encontrar un buen terapeuta para el linfedema es preguntar sobre la capacitación del terapeuta y la cantidad de pacientes diagnosticados con linfedema que ha tratado. Lo mejor es un terapeuta que haya visto muchos casos. Puedes pedirle hablar con algunos de sus pacientes”.

— Linda T. Miller, especialista en fisioterapia y terapeuta certificada para el linfedema

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