Linfedema y trabajo

Ten más precaución si tienes un trabajo en el que tienes riesgo de cortarte el brazo o la mano, o de exponerlos a sustancias abrasivas. Algunos ejemplos son el trabajo de chef, jardinera, médica o cirujana, química o investigadora, y florista. Protégete las manos con guantes y minimiza el riesgo de lesiones.

También tendrás que tomar precauciones si tienes que usar el brazo, la mano o la parte superior del cuerpo en el trabajo para levantar, buscar, empujar o halar algo repetidas veces o con intensidad. Algunos ejemplos son el trabajo de maestra en una guardería, ayudante de enfermería, limpiadora, repartidora de paquetes o correspondencia, trabajadora en una línea de montaje, trabajadora de la construcción y mesera. En estas profesiones, no te sientas a un escritorio o ante una computadora, sino que usas la extremidad todo el día.

Es fundamental trabajar con un terapeuta para el linfedema con experiencia, para fortalecer el brazo de a poco y acondicionarlo para realizar las tareas relacionadas con el trabajo. Intenta no volver a usar el brazo y la parte superior del cuerpo con intensidad hasta que hayan pasado unas semanas desde la cirugía. Todas las mujeres son diferentes, pero para que el brazo y la parte superior del cuerpo vuelvan al estado original, se necesitan entre 6 semanas y 2 meses, afirma Nicole Stout, especialista en fisioterapia (M. P. T.), terapeuta para el linfedema (C. L. T.) certificada por la Asociación de Linfología de América del Norte (LANA), líder principal de la práctica de Servicios de Rehabilitación en Kaiser Permanente para la región del Atlántico Medio.

Para tener ese tiempo, puede ser que debas hacer lo siguiente:

  • Informar a tu empleador sobre el linfedema y pedir un cambio temporal de tarea. Muchas personas no saben que el linfedema puede ser una complicación del tratamiento del cáncer de mama. Es posible que tengas que informar a tu empleador sobre esto, quizá con el respaldo de una nota del médico o el terapeuta. Pídele ajustes temporales en tu trabajo hasta que el terapeuta diga que puedes volver a tus tareas anteriores. Por ejemplo, si eres repartidora de correspondencia, quizá puedas realizar trabajo de escritorio durante un tiempo. Si eres maestra en una guardería y trabajas con bebés o niños pequeños, pregunta a las demás maestras si por el momento pueden ocuparse de levantar a los niños en tu lugar, o intenta cambiarte a otra sala con niños mayores que no necesiten que los carguen.
  • Investiga si puedes obtener una licencia gracias al seguro por discapacidad a corto plazo, si lo tienes o tu empleador lo ofrece, o mediante la Ley de Ausencia Familiar y Médica. Pueden ser una opción para ausentarte del trabajo y concentrarte en acondicionar el brazo y la parte superior del cuerpo.

Cuando te reincorpores al trabajo, el terapeuta quizá te recomiende usar una manga o prenda de compresión a modo de precaución. También tendrá en cuenta tus tareas de trabajo diarias, además de otros factores de riesgo que tengas de padecer linfedema. Si empiezas a usar una manga en el trabajo, es posible que tus colegas sientan curiosidad al respecto. Quizá quieras preparar una respuesta para poder responder sus preguntas.

Para obtener más información sobre asuntos de empleo y tratamiento, visita nuestra sección Cáncer de mama y trabajo. Si ya tienes linfedema y debes ausentarte del trabajo para el tratamiento, esta sección también puede resultarte útil. Por lo menos al principio, el tratamiento para el linfedema puede llevar tiempo y requerir consultas frecuentes al terapeuta para el linfedema, a fin de controlar los síntomas. Habla con tu empleador y tus colegas sobre la afección y la razón por la que necesitas ausentarte durante el día. Tendrás que hacer menos esfuerzo en las tareas que impliquen el uso del brazo y la parte superior del cuerpo hasta que controles los síntomas. El terapeuta puede ayudarte a determinar qué es lo más seguro para ti.


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