Terapia descongestiva compleja (TDC)

La terapia descongestiva compleja (TDC), también denominada “terapia descongestiva completa”, es un programa intensivo que combina muchos enfoques de tratamiento diferentes que se tratan en esta sección, como los vendajes, las prendas de compresión, el drenaje linfático manual, el ejercicio y los cuidados personales. (Consulta la lista de enlaces que se encuentra a la izquierda para obtener información sobre estos tratamientos). Como técnica, la TDC se originó en Europa y Australia, pero cada vez se usa más en los Estados Unidos. La eficacia de la TDC para mejorar los síntomas del linfedema, como la inflamación y el dolor, se demostró en muchos estudios.

La TDC se considera el patrón de oro del tratamiento para el linfedema a partir del estadio II, es decir, con inflamación visible sin fóvea (un hundimiento temporal en la piel que se produce cuando se la presiona) y con posible evidencia de fibrosis (cicatrización de tejido blando).

“La TDC realmente es el tratamiento intenso que se necesita en los casos de linfedema en estadio II y III”, dice la doctora Andrea Cheville, profesora adjunta de Medicina Física y Rehabilitación en Mayo Clinic. “La idea es aguantar y atravesar una fase de tratamiento muy intenso para controlar el linfedema y luego trabajar para mantener esos resultados”.

La TDC consta de dos fases principales:

Fase I: TDC reductora

La fase I de la TDC se trata de eliminar la linfa adicional en el brazo, la mano u otra parte superior del cuerpo para reducir la inflamación visible y otros síntomas del linfedema. Si bien los planes de tratamiento se ajustan a cada persona, en general, la fase I de la TDC implica ver al terapeuta para el linfedema 5 días por semana, para sesiones que incluyen drenaje linfático manual (DLM), vendajes de compresión y elasticidad reducida (con o sin el uso de almohadillas de goma y bolsas de goma espuma) y ejercicio. En general, durante esta etapa, tendrías que usar los vendajes en todo momento y solo quitártelos para ducharte o bañarte, y para las sesiones de DLM. El terapeuta te enseñará la forma correcta de aplicarte los vendajes y de hacer los ejercicios.

La fase I puede durar entre 3 y 8 semanas, según el tiempo que se tarde en reducir la inflamación y mejorar otros síntomas que afecten la piel. El terapeuta tomará medidas o hará un examen visual del brazo, la mano, el tórax o el torso para decidir si los síntomas se redujeron todo lo posible con las sesiones de la fase I.

Si bien las consultas diarias al terapeuta para el linfedema pueden llevar tiempo y ser inconvenientes y costosas (si el seguro no las cubre por completo), se las considera un pilar fundamental del tratamiento para el linfedema. Habla con el terapeuta para el linfedema si sientes que no puedes seguir el programa de la fase I que te recomendó. Puede haber formas de modificar el plan de tratamiento de manera segura. Si te preocupa tener que ausentarte del trabajo todos los días o si te preocupa el costo del tratamiento, quizá encuentres consejos útiles en nuestras secciones Cáncer de mama y trabajo o Cómo pagar por la atención.

Fase II: TDC de mantenimiento

La fase II de la TDC se trata de mantener los resultados de la primera fase intensiva por tu cuenta. Si bien los planes de tratamiento individuales varían, es probable que tengas que seguir con la fase II de la TDC durante muchos años o incluso por el resto de tu vida. Las fase II incluye el ajuste y el uso de mangas y prendas de compresión, y aprender la forma correcta de ponértelas y cuidarlas. También incluye las medidas de cuidados personales que se mencionaron antes en esta sección, como las siguientes:

  • proteger el brazo, la mano, el tórax u otras partes del cuerpo de cortes, lesiones, uso excesivo, temperaturas extremas y otras situaciones que pueden aumentar el riesgo y las exacerbaciones del linfedema
  • aprender cuáles son los indicios y síntomas de una infección, lo que es una preocupación especial para las personas con linfedema
  • diseñar un plan de ejercicios o de control de peso, y respetarlo

Para obtener más información sobre lo que estas medidas implican, puedes revisar nuestras las secciones Cómo reducir el riesgo y las exacerbaciones del linfedema, y Linfedema e infección.

Algunos terapeutas para el linfedema también intentan enseñarles a los pacientes cómo hacerse el drenaje linfático manual. Otros creen que es una habilidad tan especializada que es poco probable que hacer el DLM por su cuenta (también denominado “DLM personal”) ayude mucho. Consulta al terapeuta para saber qué recomienda. Si decides hacer el DLM por tu cuenta, sigue las pautas del terapeuta detenidamente. Si haces más de lo recomendado o haces los masajes para el DLM con más intensidad, podrías lastimarte. Si tienes infecciones o zonas irritadas en la piel, también es importante que evites esos lugares durante el DLM.

Puedes ir trabajando con el terapeuta para el linfedema para asegurarte de mantener el linfedema controlado y ajustar el plan según lo necesites. Por ejemplo, puede haber momentos en los que tengas que usar una manga de compresión u otro aparato todo el tiempo, y otros en los que te la puedas quitar un par de horas por día o incluso durante uno o dos días. Quizá descubras que el linfedema nunca vuelve a ser un problema importante o que solo es un problema en ciertas situaciones, como cuando hace calor o para las actividades que implican que uses mucho el brazo. Por otro lado, es posible que tengas períodos de empeoramiento del linfedema en los que tendrás que volver a la fase I de la TDC en algún momento.

Cada persona es un poco diferente: con el tiempo, aprenderás la forma en que tu cuerpo reacciona en determinadas situaciones y podrás tomar las medidas adecuadas. Simplemente asegúrate de consultar al terapeuta para el linfedema antes de hacer algún cambio en el plan de tratamiento.


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