Once formas de manejar los bochornos relacionados con el tratamiento

Evita los desencadenantes de los bochornos como el estrés, los cigarrillos, las bebidas alcohólicas, la cafeína, las pastillas para adelgazar, los alimentos picantes, las comidas o bebidas calientes, las duchas y los hidromasajes calientes, los saunas y las habitaciones y los climas calurosos.

Reduce el contenido de grasa de tu dieta. Con el paso del tiempo, una dieta de bajo contenido de grasa ayuda a algunas personas que tienen bochornos. La pérdida del exceso de peso ayuda, pero perder demasiado peso o estar demasiado delgado pueden empeorar los bochornos.

Vístete en capas de manera que puedas quitarte una capa tras otra a medida que sientas más calor.

No uses telas pesadas o gruesas como lana, seda o telas sintéticas. Usa telas sueltas y aireadas como algodón, lino y rayón.

Mantén agua fría al alcance así puedes beberla de a sorbos para refrescarte. Empaca una pequeña heladera llena de agua fría para que la lleves contigo durante el día.

Disminuye la temperatura de la habitación baja el termostato, enciende el aire acondicionado o apunta el ventilador hacia ti.

Duerme con pijamas de algodón o camisón. Si tienes bochornos y transpiras durante la noche, las prendas de noche son más fáciles de cambiar que las sábanas.

Usa sábanas de algodón en la cama. El algodón es más traspirable que las mezclas sintéticas, absorbe el sudor y se seca rápidamente.

Toma una ducha fría antes de ir a la cama.

Considera las terapias complementarias y alternativas. Las técnicas que pueden ayudarte a reducir los bochornos incluyen la meditación, los masajes, el yoga y la acupuntura.

Ten paciencia. Tu cuerpo está experimentando cambios. Una vez que se produzcan estos cambios, te sentirás más como tú misma nuevamente.

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