Antes de comenzar la quimioterapia

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Algunos de los efectos secundarios de la quimioterapia pueden afectar considerablemente las actividades cotidianas, por lo que es probable que desees ocuparte de algunos asuntos antes de comenzar el tratamiento. Posiblemente, también desees analizar algunos temas con el médico.

Consulta con el odontólogo para realizarte una revisión dental completa y una limpieza de los dientes. Hay bacterias en la boca, que pueden llegar al torrente sanguíneo durante la limpieza y otros procedimientos dentales, como un tratamiento de conducto. La quimioterapia debilita el sistema inmunitario; por lo tanto, puedes presentar mayor propensión a las infecciones ocasionadas por estas bacterias. En consecuencia, muchos médicos recomiendan una revisión dental antes de iniciar la quimioterapia. Informa al médico si no puedes tener esta revisión.

Debes realizarte todas las pruebas cardíacas (p. ej., ecocardiograma) que el médico te recomiende.

También debes realizarte una prueba de Papanicolaou. La quimioterapia puede afectar transitoriamente los resultados de una prueba de Papanicolaou (la prueba para detectar cáncer del cuello uterino).

Solicita ayuda para las tareas del hogar. El efecto secundario más común de la quimioterapia es la sensación de cansancio o fatiga. Solicita a algún familiar o conocido que te ayude a organizar las tareas del hogar que generalmente llevas a cabo, como limpiar, ir de compras, cocinar y el traslado compartido en automóvil. A veces, no es fácil solicitar y aceptar la ayuda de los demás, pero, en la mayoría de los casos, tus seres queridos estarán complacidos de poder hacer algo para ayudarte en tu lucha contra el cáncer de mama.

Únete a un grupo de apoyo si crees que ello podría ayudarte. La enfermera o el médico pueden ayudarte a encontrar uno. También puedes consultar los Foros de discusión * de Breastcancer.org para comunicarte con otras personas que deben hacer frente a los mismos problemas. Según se ha comprobado, los grupos de debate en línea y en persona optimizan la calidad de vida y pueden calmar la ansiedad y la depresión.

Consulta con el médico para saber qué debes y no debes comer o beber el día del tratamiento. Algunos medicamentos tienen restricciones y requisitos mientras que otros no.

Consulta con el médico sobre las vitaminas, los suplementos y los medicamentos recetados y de venta libre que estés tomando. Es posible que debas interrumpir algunas vitaminas, suplementos y antialergénicos mientras recibas quimioterapia debido a que algunos pueden interactuar con la terapia. Informa al médico sobre TODOS los medicamentos, los suplementos y las vitaminas que tomes, incluidos los laxantes, los medicamentos contra el resfrío y los analgésicos, como la aspirina o el ibuprofeno. El médico necesita saber la dosis y la frecuencia con que los tomas, además del motivo. Es posible que desees llevar los frascos de todo lo que tomas para no olvidarte de mencionar nada.

Consulta con el médico acerca de la caída del cabello. La mayoría de los medicamentos quimioterapéuticos pueden causar cierto tipo de pérdida del cabello (una afección denominada alopecia). Tal vez el médico pueda decirte si es probable que pierdas el cabello. Además del cabello de la cabeza, probablemente pierdas vello del rostro, los brazos, las piernas y el área púbica. Si tienes pensado comprarte una peluca, deberías hacerlo antes de comenzar la quimioterapia para que coincida con tu estilo y color de cabello. También puedes llevar la peluca al salón de belleza de modo que puedan darle el mismo estilo que a tu cabello real. Algunas mujeres deciden cortarse el cabello bien corto o directamente afeitarse la cabeza cuando comienzan la terapia para poder tener más control del proceso de pérdida del cabello.

Consulta con el médico para saber cómo realizar las actividades cotidianas mientras recibes quimioterapia. El nivel de actividad normal que se puede mantener mientras se recibe quimioterapia depende de cada persona y situación específica. Algunas personas siguen trabajando, mientras que otras deben tomarse un descanso. El médico y la enfermera de oncología pueden ayudarte a determinar cómo te sentirás y qué podrás o no podrás hacer según el tratamiento y los antecedentes médicos. Te recomendamos marcar en un calendario todos los días de tratamiento y las consultas de seguimiento o análisis de laboratorio. Por ejemplo, si te administran la quimioterapia cada 3 semanas:

  • La primera semana después del tratamiento es posible que no sientas muchos deseos de comer. De ser posible, intenta evitar los comidas de negocios o las cenas abundantes.
  • En algún momento durante las primeras 2 semanas después de la quimioterapia, es posible que te sientas cansada y que presentes mayor propensión a las infecciones. Intenta evitar el contacto con grandes grupos de personas (como las reuniones empresariales), los hoteles, los aviones y otros sitios muy concurridos. Debes lavarte muy bien las manos y debes buscar indicios de infección o fiebre.
  • Durante la tercera semana después de la quimioterapia, probablemente te sentirás mucho mejor. Es el mejor momento para planificar reuniones empresariales o viajar.

Una vez que hayas completado el primer ciclo de tratamiento, tendrás una mejor idea de cómo planificar todo.

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