Mitos sobre la terapia de radiación

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Es natural que alguien que comienza un tratamiento médico nuevo sienta un poco de temor. En el caso de las personas que comienzan una terapia de radiación, este temor parece incrementarse debido a algunas ideas erróneas comunes acerca del tratamiento.

  • La terapia de radiación causa dolor.
    En realidad, no. La mayoría de las pacientes no sienten la radiación mientras la máquina aplica el tratamiento diario. Pocas pacientes informan que sienten una leve sensación de calor u hormigueo en el área mientras la máquina de radiación está encendida. Con el tiempo, la piel del área tratada poco a poco quedará seca, dolorida, irritada o con sensación de ardor. Esto puede ser molesto, pero generalmente no lo suficiente como para que una persona cancele o interrumpa el tratamiento. Lee más acerca de cómo tratar las reacciones cutáneas.
  • Debido a la terapia de radiación, tendré radiactividad en el cuerpo.
    Solo en ciertos casos. Si te tratan con radiación externa, no tendrás radiactividad en el cuerpo en ningún momento. La dosis de radiación que recibes se irradia a los tejidos en un instante, y no queda radiación una vez que se apaga la máquina de tratamiento. Mientras intentas mantener el ritmo normal de tu vida, es importante que recuerdes a tus amigos, familiares y compañeros de trabajo que no los expondrás a radiación. Si recibes radiación interna como "refuerzo" al final del tratamiento, tendrás radiactividad mientras el material radiactivo esté en tu cuerpo. Mientras recibes este tratamiento interno, estarás aislada en una habitación privada del hospital.
  • Debido a la terapia de radiación, se me caerá el cabello.
    No. Al menos, no en la cabeza. Si solo recibes un tratamiento de radiación, no se te caerá el cabello (es posible que el vello del pezón o de la parte inferior de la axila junto a la mama se caiga durante la radiación, pero volverá a crecer). Esta suposición errónea de que la radiación hacer caer el cabello surge de la confusión entre radiación y quimioterapia. Como muchas pacientes comienzan el tratamiento de radiación inmediatamente después de la quimioterapia, es comprensible que se confundan los efectos secundarios de ambas terapias. Debido a que la quimioterapia es un tratamiento "sistémico", lo que significa que afecta a todo el cuerpo, es probable que se te caiga el cabello durante este tratamiento. La terapia de radiación es un tratamiento "local", lo que significa que se dirige directamente al tejido del área de la mama, y quizás a los ganglios linfáticos cercanos. A menos que la radiación se aplique en la cabeza, no se te caerá el cabello a causa de esta terapia.
  • Debido a la terapia de radiación, tendré náuseas y vómitos.
    No. El tratamiento de radiación para mamas y ganglios linfáticos no provoca náuseas ni vómitos. Es muy probable que este mito también surja de la confusión habitual entre quimioterapia y radiación. Ciertos medicamentos quimioterapéuticos pueden causar náuseas y vómitos. Además, los medicamentos como el tamoxifeno y ciertos medicamentos para tratar el dolor también pueden causar náuseas leves. Asimismo, es posible que sientas malestar estomacal debido al estrés y la ansiedad que se generan al enfrentarse con la enfermedad.
  • La terapia de radiación aumentará mis probabilidades de tener más cáncer de mama.
    No. El objetivo de recibir terapia de radiación en una mama es reducir el riesgo de recurrencia en esa mama. La radiación administrada en una mama no aumenta tus probabilidades de tener cáncer en la otra mama. Es cierto que existe una relación entre la radiación y el cáncer: las adolescentes que reciben radiación en el tórax para tratar la enfermedad de Hodgkin presentan un riesgo más alto de tener cáncer de mama debido a que la mama recientemente desarrollada es especialmente vulnerable a los daños causados por la radiación. Asimismo, un pequeño porcentaje de las mujeres que estuvieron expuestas a la explosión de la bomba atómica en Hiroshima durante la Segunda Guerra Mundial tuvieron niveles más altos de cáncer de mama posteriormente. Ahora se sabe que esto ocurrió porque las mujeres estuvieron expuestas a niveles bajos de radiación en todo el cuerpo. En cambio, la radiación terapéutica que recibirás está dirigida precisamente al área de la mama y casi no se "esparce" a otras partes del cuerpo.
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