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Los inhibidores de la aromatasa parecen ser menos eficaces en las mujeres obesas

Los inhibidores de la aromatasa son medicamentos de hormonoterapia que se usan para tratar el cáncer de mama con receptores de hormonas positivos y para evitar la reaparición (recurrencia) del cáncer en mujeres posmenopáusicas.

Los inhibidores de la aromatasa detienen la producción de estrógeno en mujeres posmenopáusicas. Los inhibidores de la aromatasa bloquean la enzima aromatasa, que convierte el andrógeno en pequeñas concentraciones de estrógeno en el cuerpo. Esto significa que habrá menos cantidad de estrógeno para estimular la proliferación de células malignas en el cáncer de mama con receptores de hormonas positivos.

Los inhibidores de la aromatasa son:

  • Arimidex (nombre genérico: anastrozol)
  • Aromasin (nombre genérico: exemestano)
  • Femara (nombre genérico: letrozol)

Un pequeño estudio británico determinó que si bien las mujeres obesas con diagnóstico de cáncer de mama incipiente con receptores de hormonas positivos, medicadas con Arimidex y Femara, tuvieron niveles de estrógeno más bajos que antes de empezar el tratamiento, tuvieron niveles más de dos veces superiores a los de las mujeres con peso saludable.

El estudio fue publicado en línea en la edición del 16 de julio de 2012 de la revista científica Journal of Clinical Oncology. Lee el resumen de “Suppression of Plasma Estrogen Levels by Letrozole and Anastrozole Is Related to Body Mass Index in Patients With Breast Cancer” (La supresión de los niveles plasmáticos de estrógeno con letrozol y anastrozol está relacionada con el índice de masa corporal de las pacientes con cáncer de mama) (en inglés).

Investigaciones anteriores han sugerido que el Arimidex es menos eficaz que el tamoxifeno para reducir el riesgo de recurrencia en mujeres obesas.

El tamoxifeno es un tipo de hormonoterapia llamado modulador selectivo de los receptores de estrógeno (MSRE). Los MSRE funcionan uniéndose a los receptores de estrógeno de las células de las mamas. Si un MSRE se une al receptor de estrógeno, no hay espacio suficiente para que el estrógeno se adhiera a la célula. Si no hay estrógeno en la célula mamaria, la célula no recibe las señales del estrógeno para crecer y multiplicarse.

Los investigadores de este estudio querían saber por qué el Arimidex es menos eficaz que el tamoxifeno para reducir el riesgo de recurrencia en mujeres obesas. ¿El tamoxifeno es más eficaz en estas mujeres? ¿O los inhibidores de la aromatasa son menos eficaces?

Para intentar responder a estas preguntas, los investigadores estudiaron las historias clínicas de 44 mujeres posmenopáusicas con diagnóstico de cáncer de mama incipiente con receptores de hormonas positivos. Después de la cirugía, algunas de las mujeres tomaron Arimidex durante 3 meses, seguidos de 3 meses de Femara. Las otras mujeres tomaron los mismos medicamentos en orden inverso: tres meses de Femara seguidos de 3 meses de Arimidex. Las historias clínicas incluían información sobre el índice de masa corporal (IMC) y los niveles de estrógeno de las mujeres antes y después del tratamiento con cada inhibidor de la aromatasa.

Un IMC de 30 o más indica obesidad. Un IMC de 18,5 a 24,9 indica un peso saludable.

Los investigadores hallaron que antes de empezar a tomar cualquiera de los inhibidores de la aromatasa, las mujeres con un IMC de 30 a 35 tenían niveles de estrógeno dos veces más altos que las mujeres con un IMC inferior a 25.

Después de 6 meses de tomar inhibidores de la aromatasa, los niveles de estrógeno de las mujeres obesas bajaron, pero seguían siendo dos veces más altos que los de las mujeres de peso saludable.

El Femara redujo los niveles de estrógeno más que el Arimidex en todas las mujeres, sin importar el peso.

Estos resultados sugieren que los inhibidores de la aromatasa no bloquean totalmente la producción de estrógeno en las mujeres posmenopáusicas obesas. Es necesario hacer más investigaciones para averiguar si una dosis más alta de un inhibidor de la aromatasa puede dar mejores resultados o si el tamoxifeno puede ser una mejor opción para estos casos.

Si eres una mujer posmenopáusica a quien le han diagnosticado cáncer de mama incipiente con receptores de hormonas positivos y tienes un IMC superior a 30, sería conveniente que hables con tu médico acerca de este estudio. Pídele a tu médico que te explique cómo se ha calculado tu riesgo de recurrencia y por qué se recomienda una hormonoterapia específica para ti.

Cuando estés decidiendo el plan de tratamiento con hormonoterapia para después de la cirugía, ten dos cosas en mente:

  • Cada mujer responde diferente al tratamiento. Lo que funciona para ti puede no funcionar para otra persona.
  • Tu plan de tratamiento no está escrito en piedra. Siempre puedes cambiar de medicamento si otro tratamiento tiene más beneficios y menos efectos secundarios.

Juntos, tú y tu médico pueden decidir el plan de hormonoterapia más adecuado para ti.

Asimismo, es aconsejable que hagas todo lo posible por mantener el riesgo de recurrencia lo más bajo posible, lo que implica incluir en la rutina diaria el ejercicio y una dieta sana. Puede resultarte difícil incorporar este tipo de cambios si estás recuperándote de un tratamiento. Algunas mujeres señalan que es útil pensar que la dieta y el ejercicio son una parte importante del plan de tratamiento. Si lo deseas, puedes consultar al médico o a un nutricionista registrado para desarrollar un plan de alimentación saludable que esté diseñado específicamente para ti y tus necesidades. Es difícil bajar de peso, pero se puede lograr haciendo ejercicio e introduciendo cambios minuciosos en la dieta. Sé amable contigo misma, no te castigues. Debes contarle siempre a tu médico si estás haciendo una nueva dieta o un nuevo plan de ejercicios.

En las páginas sobre Comer para bajar de peso después del tratamiento y Ejercicio de Breastcancer.org, aprenderás a elaborar una dieta balanceada y un plan de ejercicio saludable y disfrutable para poder alcanzar y mantener un peso saludable.


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