Mediante un estudio, se indica por qué dar a luz entre los 20 y los 30 años reduce el riesgo de padecer cáncer de mama

Los investigadores saben que las mujeres que no tuvieron un embarazo a término o que tuvieron su primer hijo después de los 30 años corren un mayor riesgo de padecer cáncer de mama en comparación con las mujeres que dieron a luz antes de los 30 años.

Las células mamarias se desarrollan durante la adolescencia y son inmaduras y muy activas hasta tu primer embarazo a término. Las células mamarias inmaduras responden a la hormona estrógeno así como a químicos que afectan las hormonas, como el bisfenol A (BPA) y los parabenos, que se encuentran en el plástico y en otros productos. El cáncer de mama es el crecimiento incontrolado de las células mamarias. Tu primer embarazo a término hace que las células mamarias maduren completamente y crezcan de manera más regular.

Sin embargo, los investigadores no supieron con certeza cómo se produjo en las células el proceso preventivo de los primeros meses del embarazo. En otras palabras, no supieron la mecánica de exactamente cuáles fueron las células mamarias afectadas y la forma en que proporcionaron protección contra el cáncer de mama.

Mediante un nuevo estudio, se indica cómo y por qué las mujeres que dieron a luz entre los 20 y los 30 años tienen un riesgo menor de padecer cáncer de mama.

La investigación se publicó en la edición de julio de 2013 de la revista Cell Stem Cell.

Lee el resumen de “Molecular Profiling of Human Mammary Gland Links Breast Cancer Risk to a p27 Cell Population with Progenitor Characteristics” (El perfil molecular de la glándula mamaria humana vincula el riesgo de cáncer de mama con una población de células p27 con características de las células progenitoras) (en inglés).

En el estudio, los investigadores observaron la actividad de células específicas en muestras de tejido mamario de miles de mujeres que se obtuvieron a lo largo de 20 años.

Los investigadores observaron que las mujeres que tuvieron un embarazo a término entre los 20 y los 30 años tenían un número menor de determinadas células mamarias denominadas “células progenitoras de las glándulas mamarias”. Estas células pueden dividirse y convertirse en células productoras de leche. Los embarazos a término antes de los 30 años también reducían la capacidad de las células progenitoras de las glándulas mamarias de crecer y dividirse. Si las células no pueden crecer y dividirse, es menos probable que muten y deriven en cáncer de mama.

Al comparar muchas muestras de tejido de cáncer de mama, los investigadores concluyeron que las mujeres con alto riesgo de padecer esta enfermedad, como las mujeres con anomalía en el gen BRCA1 o BRCA2, tienen cantidades mayores de células progenitoras de las glándulas mamarias que la cantidad promedio.

En general, las mujeres que tuvieron un embarazo a término entre los 20 y los 30 años presentaron la menor cantidad de células progenitoras de las glándulas mamarias, incluso en comparación con mujeres que nunca habían sido diagnosticadas con cáncer de mama y que nunca habían estado embarazadas. Sin embargo, las mujeres que dieron a luz antes de los 30 años y que posteriormente padecieron cáncer de mama tenían una cantidad de células progenitoras de las glándulas mamarias mayor que la cantidad promedio.

Por este motivo, los investigadores consideran que establecer la cantidad de células progenitoras de las glándulas mamarias que tiene cada mujer puede ayudar a los médicos a determinar qué mujeres corren un alto riesgo de padecer cáncer de mama.

Si bien los resultados de esta investigación son muy interesantes, es necesario realizar muchas más investigaciones para poder asegurar que conocer la cantidad de células progenitoras de las glándulas mamarias que tiene una mujer permite calcular su riesgo de padecer cáncer de mama.

La decisión de tener un hijo es muy personal y complicada, y requiere compromiso y apoyo. No poder tener hijos puede ser muy doloroso, y la posibilidad de tener un hijo sin una pareja puede ser intimidante para algunas mujeres.

Es posible que algunas mujeres elijan no tener hijos. Otras quizá opten por esperar hasta ser mayores para tenerlos. A muchas mujeres que desearían quedar embarazadas las detiene la infertilidad. Después del diagnóstico de cáncer de mama, la posibilidad de tener hijos puede verse obstaculizada por los efectos secundarios prolongados del tratamiento (como la infertilidad) y por la toma de medicamentos de hormonoterapia para reducir el riesgo de que el cáncer vuelva a aparecer (no es seguro tomar medicamentos de hormonoterapia durante el embarazo). Además, no se realizaron investigaciones específicamente para determinar la forma en que las hormonas del embarazo afectan el riesgo de recurrencia en las mujeres que padecieron cáncer de mama positivo para receptores de hormonas. Si entras en esta categoría y deseas quedar embarazada, habla con tu médico y evalúa los riesgos.

Si tener hijos a una edad temprana en lugar de tenerlos más adelante es una opción para ti, es aconsejable que lo hagas. Aun así, esta es una decisión muy personal en la que influyen muchos factores además del riesgo de padecer cáncer de mama.

Independientemente de si tienes hijos a una edad más temprana, hay elecciones en cuanto al estilo de vida que puedes adoptar para reducir al mínimo el riesgo de padecer cáncer de mama:

  • seguir una dieta balanceada y saludable que tenga bajo contenido de azúcar y alimentos procesados
  • evitar las bebidas alcohólicas
  • mantener un peso saludable
  • hacer ejercicio a diario
  • no fumar

Estas son solo algunas de las medidas que puedes tomar. Para conocer más opciones, visita la sección Disminuye los riesgos (en inglés) de Breastcancer.org.

No dejes de visitar la sección Noticias de investigación del sitio Breastcancer.org para obtener la información más reciente acerca de estudios sobre células progenitoras de las glándulas mamarias.


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