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La electroacupuntura contribuye a aliviar el dolor en las articulaciones que provocan los inhibidores de la aromatasa, en particular si la mujer cree que funciona

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Después de la cirugía, las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama de receptores de hormonas positivos suelen tomar medicamentos de hormonoterapia para reducir el riesgo de que el cáncer vuelva a aparecer (recurrencia). Los medicamentos de hormonoterapia actúan de dos formas:

  • mediante la reducción de la concentración de estrógeno en el cuerpo
  • mediante el bloqueo de la acción del estrógeno en las células del cáncer de mama

Hay varios tipos de medicamentos indicados para la hormonoterapia. El tamoxifeno, un modulador selectivo de los receptores de estrógeno (MSRE), es uno de los más conocidos. El tamoxifeno también puede utilizarse para tratar a mujeres premenopáusicas y posmenopáusicas. En 2005, se demostró que los inhibidores de la aromatasa:

  • Arimidex (nombre genérico: anastrozol)
  • Aromasin (nombre genérico: exemestano)
  • Femara (nombre genérico: letrozol)

eran más eficaces para reducir el riesgo de recurrencia en mujeres posmenopáusicas y actualmente se los utiliza con más frecuencia que el tamoxifeno para tratar a las mujeres que ya atravesaron la menopausia. Los inhibidores de la aromatasa no se utilizan para reducir el riesgo de recurrencia en mujeres premenopáusicas.

Tanto el tamoxifeno como los inhibidores de la aromatasa pueden causar efectos secundarios. El tamoxifeno puede causar bochornos y aumentar el riesgo de presentar coágulos sanguíneos y accidentes cerebrovasculares. Los inhibidores de la aromatasa pueden causar molestias y dolores musculares y de las articulaciones, además de bochornos. Algunos efectos secundarios menos comunes pero más graves de los inhibidores de la aromatasa incluyen afecciones cardíacas, osteoporosis y fracturas de huesos. La investigación ha demostrado que alrededor del 25 % de las mujeres a quienes les indica una hormonoterapia para reducir el riesgo de recurrencia después de la cirugía no comienzan a tomar el medicamento o dejan de tomarlo antes de lo indicado.

Si los médicos pueden encontrar una forma de disminuir estos efectos secundarios, quizá más mujeres sigan los planes de tratamiento.

Los estudios demostraron que la electroacupuntura tanto real como placebo (también denominada “simulada”) puede contribuir a aliviar el dolor en las articulaciones, que puede ser uno de los efectos secundarios de los inhibidores de la aromatasa.

La electroacupuntura es un tipo de acupuntura en la que se transmite una pequeña corriente eléctrica entre pares de agujas.

La electroacupuntura simulada no tiene corriente eléctrica y se lleva a cabo con agujas que se retraen y no penetran la piel. Las agujas retráctiles producen una sensación de pinchazo, por lo que las mujeres de los estudios no saben si se trata de electroacupuntura real o simulada.

Puesto que tanto la electroacupuntura real como la simulada aliviaron el dolor, los investigadores se preguntaron cómo deben interpretar los resultados. ¿La electroacupuntura realmente contribuye a aliviar el dolor? ¿Es posible que la electroacupuntura simulada funcione de manera distinta de la electroacupuntura real para aliviar el dolor?

Se intentó responder estas preguntas mediante un estudio y se demostró que las mujeres que esperan que la electroacupuntura funcione obtienen un mayor alivio del dolor que las que esperan que el tratamiento funcione y reciben electroacupuntura real.

La investigación se publicó en la edición número 50 de una monografía especial del Boletín del Instituto Nacional del Cáncer. Lee “Expectancy in Real and Sham Electroacupuncture: Does Believing Make It So?” (La expectativa en la electroacupuntura real y simulada: ¿creer hace que funcione?) (en inglés).

En el estudio, 67 mujeres posmenopáusicas diagnosticadas con cáncer de mama en etapa temprana que tomaban un inhibidor de la aromatasa y padecían dolor en las articulaciones fueron asignadas en forma aleatoria a uno de tres grupos de tratamiento:

  • Electroacupuntura: las mujeres de este grupo recibieron 14 sesiones de electroacupuntura de 20 minutos de duración durante las 8 semanas del estudio.
  • Electroacupuntura simulada: las mujeres de este grupo recibieron exactamente el mismo programa de tratamiento que las mujeres a las que se realizaba electroacupuntura real.
  • Sin intervención: las mujeres de este grupo no recibieron ningún tratamiento especial para el dolor en las articulaciones.

Durante el estudio, los investigadores les preguntaron a las mujeres que recibían electroacupuntura real y simulada acerca de las expectativas que tenían con respecto al tratamiento en cuatro oportunidades:

  • justo antes del primer tratamiento
  • en la segunda semana
  • en la cuarta semana
  • al final de los tratamientos

Al final del estudio, los investigadores también les preguntaron a las mujeres acerca de cuánto cambió la intensidad del dolor que sentían en las articulaciones. Se consideró que las mujeres que dijeron que el dolor mejoró mucho o muchísimo respondieron a la acupuntura, mientras que el resto de las mujeres no respondió al tratamiento.

Los investigadores determinaron que las mujeres que recibieron electroacupuntura simulada y que esperaban que funcionara antes del primer tratamiento tenían más probabilidades de responder al tratamiento que aquellas que no esperaban que funcionara. Las mujeres que tenían muchas expectativas de que el tratamiento funcionara informaron una reducción de hasta un 80 % del dolor en las articulaciones para cuando finalizó el estudio.

En comparación, las mujeres que recibieron electroacupuntura real y que respondieron al tratamiento no tenían más probabilidades de esperar que funcionara que aquellas que no respondieron a dicho tratamiento. La electroacupuntura redujo el dolor en las articulaciones hasta un 40 %, independientemente de si las mujeres esperaban que funcionara o no.

“Sin duda, estas conclusiones desafían la idea que algunos tienen de que la acupuntura no es más que un placebo”, afirma el Dr. Joshua Bauml, profesor auxiliar de Medicina del Centro Oncológico Abramson de la Universidad de Pensilvania y autor principal del estudio. “Si fuera solo placebo, las pacientes que recibieron acupuntura real y tenían pocas expectativas con respecto a la eficacia del tratamiento informarían poca reducción del dolor o ninguna. Pero no es el caso”.

Según los investigadores, el alto nivel de alivio del dolor que informaron las mujeres que tenían muchas expectativas con respecto a la eficacia de la electroacupuntura simulada genera la pregunta de si estas mujeres se beneficiarían con la acupuntura simulada sin estimulación eléctrica.

Si padeces dolor en las articulaciones como efecto secundario de un inhibidor de la aromatasa, quizá también puedas hablar con tu médico sobre este estudio. La electroacupuntura es una de varias técnicas de medicina complementaria y psicosomática que demostraron ayudar a las mujeres a lidiar con los efectos secundarios del tratamiento del cáncer de mama, como el dolor en las articulaciones. Otras técnicas incluyen la hipnosis, los masajes, la musicoterapia, el reiki y el shiatsu.

Puedes obtener más información sobre la acupuntura en la sección Medicina complementaria y psicosomática.


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