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Un estudio describe las prioridades para prevenir el cáncer de mama

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Toda mujer quiere saber qué puede hacer para disminuir el riesgo de tener cáncer de mama. Algunos de los factores asociados con el cáncer de mama, como ser mujer, la edad y los factores genéticos, no pueden modificarse. Otros, como el sobrepeso, la falta de ejercicio y la ingesta de alimentos no saludables, se pueden modificar aprendiendo a elegir. Al elegir las opciones de estilo de vida más saludables, tú eres quien decide y te aseguras de reducir el riesgo de cáncer de mama todo lo posible.

Sin embargo, puede parecer abrumador tratar de cambiar tantas cosas a la vez. Un estudio analizó formas para reducir el riesgo de cáncer de mama aplicables a todas las mujeres y explicó en qué medida se reduce el riesgo con determinadas estrategias de prevención.

El estudio se publicó en la edición de mayo/junio de 2014 de la revista científica CA: A Cancer Journal for Clinicians. Lee “Priorities for the primary prevention of breast cancer” (Prioridades para la prevención primaria del cáncer de mama) (en inglés).

En general, los investigadores creen que más de la mitad de los casos de cáncer de mama se podrían prevenir si las mujeres adoptaran conductas saludables y si las mujeres con alto riesgo de cáncer de mama tomaran medicamentos para reducir el riesgo.

Para ayudar a las mujeres a decidir qué conductas podrían cambiar, los investigadores determinaron las estrategias prioritarias de prevención del cáncer de mama.

Hacer ejercicio con regularidad y mantener un peso saludable durante toda la vida: Hacer ejercicio y mantener un peso saludable pueden reducir el riesgo de cáncer de mama y otros tipos de cáncer. Sin embargo, más del 66 % de los adultos estadounidenses tienen sobrepeso o son obesos y más del 50 % no hace suficiente ejercicio. Algunas investigaciones han revelado que el aumento de peso después de los 18 años se vincula con un riesgo mayor de tener cáncer de mama después de la menopausia, lo que está directamente relacionado con la cantidad de peso que se aumenta. Este aumento del riesgo se debe a que los adipocitos producen estrógeno, por lo que el exceso de adipocitos implica más estrógeno en el organismo y este propicia la aparición y el agravamiento del cáncer de mama con receptores de hormonas positivos.

Asimismo, las mujeres posmenopáusicas con sobrepeso que bajaron 22 lb o más y se mantuvieron en peso, redujeron el riesgo de cáncer de mama en más del 50 % en comparación con las mujeres que no bajaron de peso.

Las investigaciones también mostraron que hacer ejercicio con regularidad reduce el riesgo de cáncer de mama tanto de las mujeres premenopáusicas como de las mujeres posmenopáusicas. La Sociedad Americana contra el Cáncer y muchos médicos recomiendan que las mujeres hagan 4 a 5 horas de ejercicio por semana, con un nivel de intensidad moderado. (La caminata a paso rápido es un ejercicio de intensidad moderada.)

Limitar el consumo de alcohol: Las investigaciones sugieren que beber más aumenta el riesgo de cáncer de mama. Por cada 10 gramos más de alcohol que tomes por día, el riesgo de cáncer de mama aumenta entre un 7 % y un 10 % (una bebida de las que habitualmente tomamos contiene alrededor de 14 gramos de alcohol). Incluso beber con moderación aumenta el riesgo. En el Nurses´ Health Study (Estudio de salud de las enfermeras), las mujeres que tomaban de tres a seis bebidas alcohólicas por semana tenían un 15 % más de probabilidades de que se les diagnosticara cáncer de mama que las mujeres que no bebían. Las mujeres que más bebían (dos o más bebidas por día) tenían un 51 % más de probabilidades de que se les diagnosticara cáncer de mama que las mujeres que no bebían.

Sin embargo, muchas personas creen que los beneficios de beber alcohol, en especial vino tinto, para el corazón superan los riesgos de padecer cáncer de mama. Lo que debemos entender es que hay otras maneras de cuidar la salud del corazón que bebiendo alcohol. Las mujeres que están preocupadas por el riesgo de cáncer de mama pueden limitar el consumo o directamente dejar de tomar alcohol.

Los investigadores informaron que las mujeres que respetan más concienzudamente las directrices de la Sociedad Americana contra el Cáncer referidas a peso, dieta, consumo de alcohol y ejercicio tuvieron un 22 % menos de riesgo de cáncer de mama que las mujeres que más desatendieron estas recomendaciones.

Considerar la posibilidad de tomar medicamentos en forma preventiva si hay alto riesgo de padecer cáncer de mama: En 2013, tanto el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de los Estados Unidos (USPSTF) como la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) publicaron nuevas directrices sobre el uso de medicamentos de hormonoterapia para reducir el riesgo en mujeres sanas con alto riesgo de cáncer de mama.

Las directrices del USPSFT establecen que los médicos deben ofrecer los medicamentos tamoxifeno y Evista (nombre genérico: raloxifeno) a las mujeres sanas con alto riesgo de cáncer de mama a partir de los 35 años de edad a fin de reducir el riesgo. El grupo de trabajo no recomendó ofrecerles estos medicamentos a las mujeres con riesgo medio o bajo de padecer cáncer de mama.

Además de recomendar el tamoxifeno y Evista, las directrices de la ASCO también indican que los médicos deben hablar con las mujeres posmenopáusicas con alto riesgo sobre el uso del inhibidor de la aromatasa Aromasin (nombre genérico: exemestano) para disminuir el riesgo.

Los investigadores de este estudio calcularon que entre 2 millones y 7,8 millones de mujeres se beneficiarían tomando una hormonoterapia en forma preventiva. En realidad, apenas 20.500 mujeres de entre 35 y 79 años tomaban medicamentos para prevenir el cáncer de mama.

Este cifra tan baja puede deberse en parte a los efectos secundarios. El tamoxifeno, el Evista y el Aromasin pueden causar efectos secundarios, algunos de ellos graves. Los bochornos y el sudor nocturno son efectos secundarios de estos tres medicamentos, aunque son más frecuentes con el tamoxifeno y Evista. El dolor de las articulaciones es el efecto secundario más frecuente de Aromasin. Aromasin también puede debilitar los huesos y hacer que estén más propensos a quebrarse en las mujeres. Los tres medicamentos, a veces, pueden causar coágulos de sangre peligrosos, en casos poco comunes. Esta complicación es más frecuente con el tamoxifeno y el Evista.

Si bien los estudios muestran la eficacia de estos medicamentos, otra investigación ha determinado que los médicos no los recetan tanto o las mujeres con alto riesgo de cáncer de mama no los toman porque les preocupan los efectos secundarios.

Hablar con tus hijas y otras mujeres que formen parte de tu vida acerca de las estrategias de prevención: Hacer ejercicio, comer saludablemente, mantener un peso saludable y evitar el consumo de alcohol pueden ayudar a disminuir el riesgo de cáncer de mama. Si las niñas comienzan con estas estrategias en la niñez, antes de que se desarrollen las mamas, el riesgo de cáncer de mama se reduce aún más que si estas conductas se adoptan en la edad adulta.

Es aconsejable que hagas todo lo que puedas para reducir al mínimo el riesgo de cáncer de mama. Hacer ejercicio con regularidad, seguir una dieta balanceada, mantener un peso saludable y evitar el consumo de alcohol son medidas que puedes tomar para controlar varios factores de riesgo. Puedes obtener más información sobre el riesgo de cáncer de mama y otras medidas para minimizar el riesgo en la sección Disminuye los riesgos de Breastcancer.org.


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