Cómo mantener una rutina de ejercicios

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Cuando pasa el entusiasmo inicial, te puede resultar difícil continuar la rutina de ejercicios. A continuación verás algunos consejos para mantenerte motivada:

  • Haz del ejercicio una actividad divertida. Si te gusta estar con gente, toma una clase de gimnasia aeróbica o inscríbete en un club local de fútbol o de caminatas. Si te sientes mejor sola, puedes hacer caminatas o excursiones a pie en un parque o en algún lugar que tenga una vista bonita.
  • Si te aburres, cambia de actividad. Un día camina y al día siguiente levanta pesas livianas. Andar en bicicleta, bailar, tomar clases de yoga, hacer cualquier cosa es mejor que no hacer nada.
  • Haz del ejercicio una actividad social. Si asumes el compromiso de hacer ejercicio con otra persona, es más probable que continúes con el plan que si lo haces sola. Además, puedes conversar con tu amiga y pueden animarse con los logros de cada una.
  • Haz del ejercicio una prioridad. Piensa que el ejercicio es una parte necesaria de la vida, como respirar, dormir y comer. Es lo que haces para mantenerte tan saludable como sea posible. Programa el ejercicio como lo haces con cualquier otra actividad importante. ¡Anótalo en tu agenda!
  • Haz ejercicios a primera hora de la mañana. Según algunos estudios, si haces ejercicio en la mañana, es más probable que continúes la rutina. A medida que el día avanza, tal vez saques excusas para no cumplir con el programa o tengas demoras en tu agenda que te hagan difícil hacer ejercicios. Otra ventaja del ejercicio matinal: genera mucha energía para el día.
  • Haz ejercicio en el camino del trabajo a la casa. Si no puedes hacer ejercicio a primera hora de la mañana, hacerlos en el camino del trabajo a casa es la segunda mejor opción. Asegúrate de no ir antes a tu casa. Una vez que te cambias de ropa y te sientas, no es muy probable que te sientas motivada para salir de nuevo. Una ventaja del ejercicio después del trabajo: puedes deshacerte del estrés y los enojos del día.
  • Haz ejercicio aunque pienses que estás demasiado cansada. Es probable que después te sientas mejor y con más energía. El ejercicio hace que el cerebro libere endorfinas, que levantan el ánimo y hacen que todo el cuerpo se sienta mejor. También respiras profundamente, lo que te tranquiliza y te relaja.
  • Lleva un diario de ejercicios. Escribe las estadísticas de ejercicios que sean importantes para ti: cuánto tiempo hiciste ejercicios, qué distancia caminaste, corriste o anduviste en bicicleta, cuánto peso levantaste, cuántas repeticiones hiciste, etc. Ver el progreso puede ayudarte a mantenerte motivada para lograr más.
  • Recompénsate. Fija metas y, a medida que las logres, recompénsate. Cuando puedas caminar 30 minutos sin parar, podrías comprarte nuevo calzado para caminar o una chaqueta de calentamiento. Cuando en yoga puedas ponerte en la postura del águila, tu recompensa puede ser un nuevo par de pantalones de yoga o una nueva chaqueta. Haz lo que sea mejor para ti.
  • Trata de ser flexible. Si estás realmente ocupada o te sientes débil, toma un descanso. Lo importante es comenzar nuevamente tan pronto como puedas.

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