Fatiga

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La fatiga es difícil de describir. Te sientes como si no te quedara energía y estuvieras cansada todo el tiempo. Pero esto no tiene una causa específica, como hacer diligencias todo el día, entrenar u otro esfuerzo. Cuando estás cansada por un esfuerzo, si duermes lo suficiente por la noche, sueles sentirte mejor al otro día. Si tienes fatiga, por lo general te sientes cansada todo el día y pierdes interés en las personas y las cosas que normalmente te gustan.

La fatiga es el efecto secundario más común del tratamiento de cáncer de mama. Algunos médicos estiman que 9 de cada 10 personas experimentan cierta fatiga durante el tratamiento. La fatiga debida al tratamiento puede aparecer repentinamente y suele ser abrumadora. El descanso no alivia la fatiga y puede prolongarse muchos meses después de terminar el tratamiento.

Los siguientes son síntomas de fatiga:

  • falta de energía
  • dormir más
  • no querer o no poder hacer actividades normales
  • prestar menor atención al aspecto personal
  • sentir cansancio incluso después de dormir
  • dificultad para pensar o concentrarse
  • dificultad para hallar las palabras o hablar

Muchos tratamientos del cáncer de mama pueden causar fatiga, entre ellos:

  • cirugía
  • quimioterapia
  • terapia de radiación
  • hormonoterapia:
    • Arimidex (nombre genérico: anastrozol) 
    • Aromasin (nombre genérico: exemestano)
    • Femara (nombre genérico: letrozol)
    • tamoxifeno
    • Evista (nombre genérico: raloxifeno)
    • Fareston (nombre genérico: toremifeno)
    • Faslodex (nombre genérico: fulvestrant)
  • Tykerb (nombre genérico: lapatinib), una terapia dirigida

Muchos medicamentos para tratar el dolor, como la codeína y la morfina, también pueden causar fatiga.

La fatiga puede empeorar por otros efectos secundarios del tratamiento de cáncer de mama, como los siguientes:

La mala alimentación también puede contribuir a las causas de la fatiga. Comer menos y no obtener los nutrientes necesarios por los efectos secundarios del tratamiento pueden causar fatiga.

Cómo superar la fatiga

Si crees estar experimentando fatiga, habla con tu médico. De ser posible, brinda a tu médico información específica sobre la fatiga. En lugar de decir: "Me siento cansada todo el tiempo", dale un ejemplo como: "Me canso cuando subo las cinco escaleras hasta mi oficina".

Dado que existen tantas causas de fatiga, no hay una medicina que pueda aliviarla. Juntos, tú y tu médico pueden encontrar modos de abordar este problema.

Se ha comprobado que algunas técnicas de medicina complementaria y psicosomática ayudan a aliviar la fatiga, entre ellas:

Las pruebas que aportan la investigación y los casos de que se tiene conocimiento demuestran que los cambios de estilo de vida, como hacer más ejercicio, aliviar el estrés y seguir una dieta saludable y balanceada, pueden ayudar a aliviar la fatiga.

Ponte en movimiento

La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que las personas diagnosticadas con cáncer de mama hagan ejercicio con regularidad (alrededor de cuatro horas por semana) para mejorar su calidad de vida y estado físico. Puedes empezar de a poco. Hacer cuatro horas de ejercicio por semana puede parecer imposible, si siempre has sido adicta a ver televisión desde el sofá o si estás dolorida por una cirugía, demasiado ocupada por la terapia de radiación o exhausta por la quimioterapia. Es duro obligarte a ti misma a hacer ejercicio cuando apenas tienes energía para levantarte de la cama o salir del sofá.

Comienza de a poco, quizá caminando 15 minutos al día, y luego aumenta gradualmente la cantidad de tiempo que pasas ejercitando. Quizá necesites meses para llegar a cuatro horas semanales, pero eso está bien. Incluso durante el tratamiento, hacer caminatas cortas y lentas, yendo y viniendo por la calle o alrededor de la manzana, puede ser de mucha utilidad. Luego puedes pasar a un ejercicio suave, como yoga o tai chi.

La clave es mantenerte físicamente activa. Los arranques cortos de actividad de tanto en tanto son buenos. Pero aún mejor es lograr un período largo de actividad que dure entre 15 minutos y una hora (o más, si puedes).

Si no estás segura de cómo comenzar a hacer ejercicio, quizá te convenga asistir a un gimnasio o hacer una cita con un entrenador personal para conocer distintas clases de ejercicio. No olvides hablarle a tu entrenador acerca de tu situación de salud. Algunas personas prefieren ejercitar en su casa usando videos o DVD. Otras disfrutan mucho haciendo jardinería o trabajando en el patio, en lugar del ejercicio organizado moderado. Caminar con un amigo es una gran forma de hacer vida social Y obtener los beneficios del ejercicio.

Sigue una dieta saludable y balanceada

Puedes combatir la fatiga comiendo lo suficiente e intentando obtener todos los nutrientes que necesitas. Diseña una dieta saludable, rica en frutas, vegetales y cereales integrales. No dejes de consumir alimentos que te ayuden a lograr los objetivos nutricionales que tú y tus médicos han fijado.

Si intentas combatir la fatiga, es importante que no olvides incorporar suficientes proteínas y calorías totales. Estas cantidades variarán según las distintas personas. Juntos, tú, tu nutricionista diplomado y tu médico pueden elaborar un plan de alimentación adecuado para ti.

A continuación algunas pautas generales sobre cuántas proteínas y calorías necesitas:

  • Si tu peso se mantiene relativamente estable durante el tratamiento, necesitas 15 calorías por libra de peso. Así, si pesas 160 libras necesitas 2.400 calorías por día para mantener tu peso.
  • Si has perdido peso durante el tratamiento, agrega otras 500 calorías a tu dieta diaria. Así, si pesabas 130 libras y perdiste peso durante el tratamiento, necesitas 1.950 más 500, lo que da un total de 2.450 calorías diarias.
  • Las proteínas ayudan a sanar y reconstruir tejidos. Durante el tratamiento, consume medio gramo de proteína por cada libra de peso. Así, si pesas 160 libras, intenta consumir 80 gramos de proteína en tu dieta diaria.

También debes asegurarte de consumir suficientes vitaminas y minerales. Lo mejor es obtener estos nutrientes a partir de alimentos en lugar de suplementos. Pero si no estás comiendo mucho debido a los efectos secundarios del tratamiento, consulta a tu médico sobre la posibilidad de tomar algún suplemento polivitamínico.

No dejes de beber suficiente líquido, especialmente agua. Si tienes efectos secundarios como vómitos y diarrea, necesitas beber más líquido que lo normal. Además de agua, el jugo de fruta, la leche y el caldo son buenas opciones. Las bebidas que contienen cafeína (café, té, gaseosas) en realidad pueden deshidratarte, de modo que escoge otras.

Cómo comer si estás fatigada

  • Cocina en cantidades. Cuando tengas energía para cocinar, prepara una gran cantidad de algo nutritivo (pastas vegetales, cazuela de atún, arroz y frijoles) y congélala en recipientes de una sola porción. De esta manera, cuando estés demasiado fatigada para cocinar, podrás calentar rápidamente una ración y comer. Si tus amigos o familiares se ofrecen a cocinarte, pídeles que hagan lo mismo.
  • Come mucho cuando te sientas bien. Intenta ingerir tu comida más importante cuando tienes mayor energía y apetito. Si te sientes cansada al final del día, come más durante el desayuno y el almuerzo.
  • Consume varias comidas ligeras durante el día para potenciar tu ingesta de calorías y proteínas. Queso en tiras, pasas de uva, yogur, zanahorias "baby" y vegetales trozados son fáciles de tener a mano. De este modo no tienes que enfrentarte a una gran comida.
  • Intenta con un suplemento nutricional líquido envasado o una barrita energética en lugar de saltarte un comida por completo. Cada pequeña cosa ayuda.

Otras recomendaciones para superar la fatiga:

  • Intenta tomar una breve siesta. Sin embargo, ten cuidado con las siestas largas. Puedes acabar totalmente despierta en medio de la noche. Las siestas durante el día no deben durar más de 30 minutos, para no caer en un sueño profundo. (Si te despiertas aturdida, esto generalmente significa que has dormido demasiado). Si necesitas una siesta todos los días, tómala a una hora regularmente programada, pero intenta no dormir después de las 2 de la tarde.
  • Mantén una rutina. Ve a la cama a la misma hora todos los días y levántate a la misma hora cada mañana. No permanezcas en la cama después de despertarte. Asegúrate de dormir lo suficiente y de dormir la misma cantidad de tiempo todas las noches.
  • Lleva un diario sobre cómo te sientes cada día. Lleva un diario de tu fatiga para identificar en qué momento empeora y cuándo es menos molesta.
  • Planea actividades para los momentos en que tienes mayor energía. Programa períodos de descanso para cuando tengas menor energía. Asegúrate de equilibrar cada actividad con un período de descanso, si lo necesitas.
  • Organiza cada día. Determina lo que debes hacer y cuándo necesitas hacerlo. Adoptar un ritmo te ayudará a conservar tu energía.
  • Pide ayuda. Acepta la ayuda y buena voluntad de tus familiares y amigos. Si nadie se ha ofrecido a ayudarte y todos parecen demasiado ocupados, pide lo que necesites (aunque pedir sea una de las cosas que más te cuesten). Consigue ayuda para cosas pequeñas: sacar la basura, doblar la ropa limpia o pagar las cuentas. Haz una lista de las cosas que necesitas hacer, para que cuando alguien te pregunte en qué puede ayudarte, puedas darle la lista.
  • Únete a un grupo de apoyo. Compartir tus sentimientos con otros puede aliviar la carga de tu fatiga y darte más ideas sobre cómo enfrentar el problema. Tu médico o enfermero pueden ponerte en contacto con un grupo de apoyo de tu área. Para obtener información sobre grupos de apoyo, visita los Foros de discusión* de Breastcancer.org.
  • Lleva listas y toma notas para recordar cosas importantes si tu memoria y tu concentración se ven afectadas por la fatiga. También otórgate más tiempo para actividades que requieren concentración.
  • Sé comprensiva contigo misma. Si estás fatigada, no te culpes por no poder hacer lo que se "supone" que debes hacer. Esa preocupación consume energías que no puedes desperdiciar y posiblemente te lleve a la depresión. Haz cosas agradables para ti y permítete descansar y recuperarte todo lo que haga falta.

Para leer más, visita nuestra sección Cómo superar la fatiga* .

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