Análisis para el linfedema

La prueba más común para el linfedema consiste en medir la circunferencia de la mano, la muñeca, el antebrazo y la parte superior del brazo a intervalos regulares. Estas mediciones deben tomarse siempre en los mismos lugares. Existen muchas cintas de medición disponibles, las cuales son económicas y fáciles de usar. Sin embargo, es posible que el médico o el terapeuta para el linfedema también haga alguno de los siguientes análisis. Estos pueden ser útiles para diagnosticar el linfedema y controlar la respuesta al tratamiento.

  • Volumetría optoelectrónica de la extremidad (también denominada “pirometría infrarroja”): En esta técnica, se usa un escáner electrónico óptico infrarrojo para calcular el volumen del brazo afectado, que luego se compara con el otro brazo. Se coloca cada brazo en un bastidor que emite rayos infrarrojos hacia el interior desde varios ángulos. A continuación, una computadora procesa la información obtenida para calcular el volumen del brazo.
  • Desplazamiento de agua: el desplazamiento de agua ya no se usa mucho, más que nada debido a que es problemático y complicado, pero es posible que te lo hagan si participas en un estudio de investigación sobre el linfedema. Se debe colocar cada brazo en un cilindro grande lleno con agua y, luego, se mide la cantidad de agua que salga. El terapeuta observa si el brazo afectado desplaza más agua que el otro brazo, lo que sugiere un mayor volumen.
  • Análisis de impedancia bioeléctrica (AIB): en vez de medir el volumen del brazo, el análisis de impedancia bioeléctrica detecta la cantidad de líquido en el brazo. El dispositivo de análisis pasa una corriente eléctrica mínima e indolora por la extremidad y mide la resistencia a la corriente. Las medidas se toman a lo largo de todo el brazo. Cuanto mayor es el contenido de líquido en los espacios entre los tejidos (también conocido como “líquido intersticial”), menor es la resistencia. Se cree que el AIB es mucho más útil cuando hay cambios iniciales en el brazo relacionados con el linfedema,incluso antes de que se manifiesten los síntomas.
  • Tonometría: el tonómetro es un dispositivo que se presiona sobre la piel para medir la cantidad de fuerza que se necesita para hacer una hendidura en el tejido. La medición obtenida ayuda a medir el grado de firmeza o fibrosis (cicatrización del tejido) debajo de la piel, una consecuencia del empeoramiento del linfedema. Sin embargo, la precisión de la tonometría puede variar ampliamente según la habilidad del médico o el terapeuta que la realice. Los tonómetros originales eran dispositivos mecánicos con diales, pero ya no se fabrican. Los tonómetros electrónicos más modernos proporcionan lecturas digitales. Se cree que estos tonómetros electrónicos serán más precisos y fáciles de usar, pero todavía se los está investigando en estudios clínicos.
  • Estudios de imágenes: Los estudios de imágenes, como la ecografía Doppler, la IRM y la tomografía computarizada, en general se usan para descartar otros problemas que podrían estar causando el linfedema, como un coágulo de sangre o una recurrencia del cáncer. Sin embargo, es posible que las IRM y las tomografías computarizadas a veces se usen para evaluar cambios relacionados con el linfedema en el tejido blando. Otro estudio de imágenes que quizá te hagan es la linfogammagrafía. En este estudio, se inyecta una sustancia radioactiva en la mano o el antebrazo, la cual luego ingresa al sistema linfático. A continuación, se usa un escáner o una sonda para seguir el recorrido de esta sustancia en la pantalla de una computadora, lo que proporciona información sobre el funcionamiento de los vasos y los ganglios linfáticos.

Para saber cuáles son los análisis más confiables para diagnosticar el linfedema, se necesita más investigación. No te preocupes si el médico o el terapeuta no te puede ofrecer uno de los análisis de “alta tecnología”, como la pirometría infrarroja o el análisis de impedancia bioeléctrica. Todavía no se sabe si estos análisis ofrecen una ventaja real en comparación con las mediciones con cinta. Además, los síntomas que informes cumplen una función muy importante a la hora de hacer el diagnóstico, al igual que la habilidad y la experiencia del terapeuta para el linfedema. La doctora Andrea Cheville, profesora adjunta de Medicina Física y Rehabilitación en Mayo Clinic, sugiere que registres los síntomas en un diario que puedas compartir con el terapeuta para el linfedema.


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