La música mejora el bienestar de las personas que reciben cuidados para pacientes terminales y cuidados paliativos

La música hace más feliz a la gente.

Publicado el 22 de agosto de 2018

Un estudio reducido sugiere que las personas en cuidados para pacientes terminales y cuidados paliativos que escuchan música en vivo en sus habitaciones como parte de su tratamiento se sienten mejor tanto emocional como físicamente.

La investigación fue publicada en línea el 25 de julio de 2018 por la American Journal of Hospice and Palliative Medicine. Puedes leer el resumen en inglés de “Music Intervention as a Tool in Improving Patient Experience in Palliative Care” (Intervención musical como herramienta para mejorar la experiencia de pacientes que reciben cuidados paliativos).

Diferencia entre cuidados paliativos y cuidados para pacientes terminales

Los cuidados paliativos se centran en aliviar el dolor, la ansiedad y el estrés que puede causar el cáncer u otra enfermedad grave. Los cuidados paliativos no tratan la enfermedad. Ayudan a que la persona esté lo más cómoda posible. Los cuidados paliativos se administran junto con el tratamiento activo del cáncer.

Los cuidados para pacientes terminales también se centran en aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida y, al igual que los cuidados paliativos, no tratan la enfermedad. Pero son para personas que se enfrentan al final de su vida.

Acerca del estudio

En este estudio, realizado en 2017, participaron cuarenta y seis personas que cursaban una enfermedad grave y recibían cuidados paliativos o para pacientes terminales en el Hospital de Kent y en el Hospital de mujeres y bebés de Rhode Island. El equipo de investigación les ofreció a las personas la opción de que una flautista tocara música en sus habitaciones como parte de su atención.

La gente podía pedir canciones o estilos musicales concretos

Cynthia Peng, estudiante de tercer año de Medicina en la Universidad Brown y autora principal del estudio, tiene formación como flautista. Antes de asistir a Brown, participó del Programa de Artes y Humanidades Georgetown Lombardi, en el cual se emplea la música, la escritura, la danza y las artes visuales como parte de la atención a pacientes en el Hospital Universitario MedStar Georgetown.

Quienes participaron en el estudio podían pedir canciones o estilos musicales específicos, o dejar la elección en manos de Peng. Ella se aseguró de tener a mano música variada, como clásica, folk, clásicos retro, himnos y jazz, para satisfacer las preferencias de la gente.

Las personas que eligieron tener música en sus habitaciones completaron una encuesta sobre dolor, ansiedad, depresión, náuseas, dificultad para respirar y sensación general de bienestar antes y después de escuchar la música. El equipo de investigación también realizó un seguimiento del consumo de analgésicos opioides antes y después de escuchar la música.

Descubrieron que las personas que escuchaban música manifestaban menos dolor, ansiedad, náuseas, dificultad para respirar y sentimientos de depresión, así como un aumento de la sensación de bienestar, tras escuchar la música. Todas las diferencias fueron significativas a nivel estadístico, lo que implica que, probablemente, estaban relacionadas con la música y no fueron solo una casualidad.

Las personas que escuchaban música también tendían a pedir menos medicamentos opioides en el tiempo posterior a la reproducción de la música.

“Muchas de estas personas permanecen internadas durante largos periodos de tiempo”, explica Peng. “La gente ―familiares, amigos― puede visitarlas, pero la mayor parte del tiempo están pasando el rato o viendo la televisión. Que puedan tener una experiencia íntima y agradable es realmente valioso, sobre todo cuando se enfrentan a muchas decisiones difíciles o a problemas de manejo de síntomas; quizá incluso están enfrentando el final de su vida”.

Lo que dijo la gente que escuchaba música

El equipo de investigación también les formuló preguntas abiertas a quienes participaron en el estudio sobre su experiencia con la música después de escucharla. Esto es lo que dijeron:

  • “La música me hizo pensar en Dios, y me dio paz, fuerza y esperanza”.

  • “Me sentí como en una pradera tranquila”.

  • “Quiero volver a casa de buen humor. Quiero pasar el mayor tiempo posible con mis hijos y nietos. Ahora recibo el alta de buen humor”.

El equipo de investigación afirmó que no había aspectos negativos en torno al hecho de que las personas escucharan música, y espera que los administradores de hospitales y clínicas consideren la posibilidad de incorporar la música y otras intervenciones en la atención a pacientes.

“La música clásica no debería ser solo para las salas de conciertos”, afirma Peng. “Debería ser algo en lo que la gente pudiera participar, tomar parte. Espero que más hospitales y entornos sanitarios puedan hacer accesible la música como fuente de bienestar para pacientes y sus familias”.

Se ha descubierto, a través de otros estudios sobre los mecanismos por los que la música ayuda a las personas, que esta puede afectar el centro emocional del cerebro que libera los opioides naturales del cuerpo, incluidas las endorfinas y la serotonina. Las endorfinas reducen la percepción del dolor y desencadenan sentimientos positivos. La serotonina favorece la sensación de bienestar y felicidad.

Si recibes cuidados paliativos o para pacientes terminales en un hospital o una clínica, puedes preguntar si existe la opción de tener música en la habitación. Algunos lugares trabajan con músicos locales que tocan canciones en las habitaciones de los pacientes. Si esa opción no está disponible, puedes pedirle a un familiar o amigo que te lleve una radio o un reproductor de música digital. Un ser querido también puede ponerte música en el teléfono móvil para que la escuches con auriculares.

Para hablar con otras personas sobre cómo la música y otras técnicas pueden ayudar a mejorar tu estado de ánimo, únete al foro de discusión de Breastcancer.org sobre medicina y tratamientos complementarios y holísticos.

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